SOBRE EL HAIKU

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SOBRE EL HAIKU

Mensaje  Maramín el Mar 1 Feb - 22:22

Voy a dejar algunos apuntes sobre el haiku intentando que los aficionados a estas composiciones tengan más orientación al respecto.

En primer lugar dejaré los diez mandamientos del haiku del erudito H. Masudo Goga y a continuación cinco clases del taller de Rogelio Rodríguez Cáceres, con su autorización.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL HAIKU por H.MASUDO GOGA

1º El haiku es un poema conciso, formado por 17 sílabas, distribuidas en 5-7-5. Sin rima ni título y con indicación de la estación del año.(Kigo)

2º El Kigo es la palabra que designa una de las cuatro estaciones: Primavera, Verano, Otoño e Invierno. P.e.

    Flor de cerezo (Primavera) Primera flor.
    Calor (Verano) Fenómeno ambiental.
    Libélula (Otoño ) Insecto otoñal
    Nieve ( Invierno) Fénómeno natural

3º Cada estación del año tiene su propio carácter desde el punto de vista de la sensibilidad del poeta. P.e:

    · Primavera......................Alegría
    · Verano..........................Vivacidad
    · Otoño..........................Melancolía
    · Invierno........................Tranquilidad

4º El haiku es un poema que expresa fielmente la sensibilidad del autor.

Por eso:

    · Debe respetar la simplicidad.
    · Evitar adornos (En términos poéticos)
    · Captar un instante en su núcleo de eternidad o un momento transitorio
    · Evitar el razonamiento

5º La métrica ideal del haiku es la siguiente:

    · 5 sílabas en el primer verso
    · 7 " en el segundo
    · 5 " en el tercero

Pero no es una exigencia rigurosa siempre que se siga la regla de no pasar de 17 sílabas en total y no mucho menos de 17.

Hay que tener en cuenta que las palabras agudas al final de verso cuentan por dos la sílaba acentuado y las esdrújulas en cambio restan una sílaba en el mismo caso.

6º El haiku es poema popular, por eso deben usarse palabras de uso cotidiano y de fácil comprensión.

7º El haihuista (Haijin) auténtico capta el instante, como el objetivo de una cámara de fotos.

8º El autor es considerado dueño del haiku por eso debe evitarse cualquier imitación, buscando siempre el espíritu haikuista que exige conciencia y realidad.

9º El haiku es considerado una especie de diálogo entre autor y lector, por eso no hace falta explicar todo.

La emoción y la sensación sentidas por el autor debe ser levemente sugerida a fin de permitir al lector recrear la misma emoción para que pueda concluir a su manera el poema presentado. En otras palabras el haiku no debe ser un poema discursivo y acabado.

10º El haiku es un producto de la imaginación emanado de la sensibilidad del Haijin, es por eso que deben evitarse expresiones de causalidad, sentimentalismo vacío o ñoñerías.
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Re: SOBRE EL HAIKU

Mensaje  Maramín el Mar 1 Feb - 22:24

Taller de haikus de Rogelio Rodríguez Cáceres

SESIÓN I: La sencillez en el haiku. Una introducción al género

1. Aspectos formales del haiku:

- Estructura: 17 sílabas en 3 versos:

    _ _ _ _ _ 5 sílabas
    _ _ _ _ _ _ _ 7 sílabas
    _ _ _ _ _ 5 sílabas

- Métrica:

    a. Si el verso termina en una palabra esdrújula, se le resta una sílaba; si acaba en palabra aguda, se le añade una sílaba.
    b. Sinalefa: unión de los sonidos de dos vocales contiguas

- Título y rima: los haikus no tienen títulos ni rima (excepción José Juan Tablada)

- Kireji (corte): signo o palabra de cesura que aporta un nuevo significado al poema, una visión sugerente y nueva del aspecto que se trata.

    un puñado de arena –
    ¡qué fría está la luna!

- Puntuación: puede o no aparecer. De cualquier forma, el haiku debe de tener musicalidad.

- Mayúsculas: pueden o no aparecer.

- Excepciones: haikus de dos versos o de métrica libre (si posee más de 17 sílabas, se le llama de “verso roto”):

    el lento caer de las flores -
    hacer caca al aire libre.

    Taneda Santoka

2. Aspectos de contenido del haiku:

- El haijin: poeta de haikus

Un haijin no es un virtuoso del lenguaje y no pretende ser el centro de su producción poética. Es consciente de que hay algo superior al él, algo sagrado que, por el sólo hecho de hallarse inmerso en ello tiene el deber de preservarlo del olvido, de rescatar esa “divinidad” para el resto de los hombres. Su trabajo es un compromiso con lo divino; su objetivo, ser consciente de ello.

- ¿De qué hablan los haikus?

El tema central es la Naturaleza, entendida desde el punto de vista oriental, es decir, la Naturaleza como algo sagrado, desde un punto de vista casi primitivo.

- Tipos:
    a. Haikus: sobre lo natural.
    b. Haibun: prosa con “sabor a haiku”.
    c. Senryus: sobre los aspectos de la vida humana.
    d. Tercetos: tres versos con la estructura de los anteriores:

    Cerrando el nicho,
    la suela despegada
    del enterrador

- Kigo: palabra estacional.

Haiku-Primavera

    Crepúsculo de cerezos.
    También hoy se ha convertido
    En pasado.

    Issa Kobayashi

- Kire: técnica empleada para presentar en el poema la yuxtaposición de dos imágenes:

    El negro cuervo que siempre desdeñé
    y, sin embargo, ante la nieve
    al amanecer…

    Bashoo.

- Los recursos literarios:

Se evitan los adornos (metáfora, comparaciones, símiles...) por pertenecer exclusivamente al mundo de lo humano y presentar una realidad deformada.

- El lenguaje empleado:

El haiku emplea un lenguaje claro y cotidiano, aunque no descuidado. Se prefiere un lenguaje directo y sin adornos, que sea fiel al corazón del haijin y a su experiencia.

3. La sencillez en el haiku. Algunos ejemplos:

    las hormigas en fila
    suben por una hoja de hierba…
    y en seguida bajan.

    (niña de 6 años)




    en todo el monte
    hierbas que reflejan
    el sol naciente

    MasaokaShiki




    gotas de rocío
    en todas las espinas
    del espino

    Yosa Buson




    el ruiseñor
    se posa en el ciruelo
    ya desde antaño

    Onitsura


4. Lectura de consejos y haibun de Matsuo Bashoo.

CONSEJOS DE MASAOKA SHIKI SOBRE EL ARTE DEL HAIKU

Consejos para principiantes:

    ● Se natural. No te preocupes por las viejas reglas de gramática y detalles especiales como los caracteres de la escritura, las palabras de cesura, etc.

    ● Lee autores antiguos, y recuerda que en ellos encontrarás buenos y malos poemas a la vez.

    ● Advierte que los haiku sobre lugares comunes no son directos, sino que están artificialmente distorsionados y deformados.

    ● Escribe para tu agrado personal. Si tus escritos no te agradan, ¿cómo puedes esperar agradar a cualquier otro?

Consejos para avanzados:

    ● Recuerda la perspectiva. Los objetos grandes son grandes, pero los pequeños también son grandes si se ven de cerca.

    ● La exquisitez debe procurarse, pero no puede aplicarse a asuntos humanos en diecisiete sílabas. Puede aplicarse a objetos naturales.

    ● Los haiku no son proposiciones lógicas, y ningún proceso de razonamiento debe aflorar a la superficie.

    ● Mantén las palabras tensas. No introduzcas nada inútil.

    ● Quita todo lo que puedas de adverbios, verbos y preposiciones.

    ● Usa a la vez representaciones imaginarias y reales, pero con preferencia de las reales. Si usas representaciones reales, todavía será difícil conseguir un buen haiku, pero será relativamente fácil lograr algunos de segunda clase, que conservarán cierto valor aun después de un lapso de años.

Consejos para expertos:

    ● Lee, siempre que puedas, todos los libros que merezcan leerse sobre haiku; medita sus aciertos y sus fallos.

    ● Conoce todas las clases de haiku, pero ten tu propio estilo.

    ● Reúne nuevo material directamente; no lo tomes del haiku antiguo.

    ● Conoce también algo del resto de la literatura.

    ● Conoce al menos algo acerca de todo arte.
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Re: SOBRE EL HAIKU

Mensaje  Maramín el Mar 1 Feb - 22:26



SESIÓN II: El haiku forma parte de nuestra vida



INTRODUCCIÓN

Cuando nos acercamos por primera vez al haiku, experimentamos, entre otras cosas, cierta desazón, cierto disgusto, al no ser capaz de “entrar” completamente en el significado de esos tres versos que nos han impactado. Pensamos que toda esa sugerencia que desarrollan sus sílabas han sido originadas a partir de un mundo en el que el hombre no tiene cabida y que el poeta de haiku (haijin) es un ser único y privilegiado capaz de captar lo que a los hombres de hoy en día se nos escapa. No nos damos cuenta de que la Naturaleza, entendida como lo que de natural hay en todo ser, es aquello sobre lo que habla un haiku, y que el ser humano, junto con los peces, las piedras, los árboles, el viento, el silencio, la sombra, etc., ya forma parte de esa Naturaleza. Nosotros formamos parte de la Naturaleza, el haiku habla sobre la Naturaleza, el haiku forma parte de nuestra vida.

Si tenemos en cuenta los consejos dados por Masaoka Shiki para poetas expertos, nos damos cuenta de que, al escribir haiku, se nos insta a vivir nosotros mismos las experiencias, no a tomarlas de los textos antiguos o de otros poetas. Con ello, Shiki quiere animar a que el poeta experimente con el mundo que le rodea, a que se comunique con él, a que se dé cuenta de que lo que el poeta vive ya es haiku. Dentro de la poesía española, quizás no encontremos en toda la historia mejor definición que esta que escribió Gustavo Adolfo Bécquer:



¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.

“Poesía eres tú”, “haiku eres tú”, y no hay nada más verdadero, porque ese “tú” o “yo” también forma parte de la naturaleza, de lo sagrado que ha sido creado y que, una vez experimentado como tal, nos sublima y nos hace trascender la mera cotidianidad para ver en ella misma el secreto de la creación actuando sin cesar.

COMENTARIO DE POEMAS SELECCIONADOS

I
Issa Kobayashi

los ciruelos en flor
y el canto del ruiseñor
pero yo estoy solo

Uno de los temas más recurrentes del haiku es la soledad. El poeta compone estando solo, recibe el impacto de esa belleza que subyace en el mundo mientras pasea, mientras medita, mientras mira embobado el cielo…, disfrutando de una soledad creativa. Pero, en otros casos, el haijin es un desterrado, un mendigo o un viajero que peregrina en busca de sí mismo y de su conexión con lo natural, con ese universo primitivo y originario que constantemente se presenta ante nosotros y que la mayoría de las veces se nos pasa inadvertido. Entonces, el poeta, incluso admirando la belleza, puede sufrir, puede sentirse defraudado por su condición o por su sino. Tal es el caso en este haiku de Issa.

El poema nos constata la armonía de la creación en los primeros dos versos (los ciruelos están en flor y los ruiseñores cantan), el mundo vegetal y el animal se desarrollan de manera perfecta. Sin embargo, cuando el “yo” del poeta entra en escena en el último verso, nos damos cuenta de dos cosas: la primera es que en el reino del hombre no existe la misma armonía que en los otros dos, puesto que el hombre no ha sido creado para estar solo y aquí lo está; la segunda es que el poeta, además de sentirse desterrado de la especie humana, se da cuenta de que tampoco puede comunicarse con aquello que le rodea, no, al menos, de la manera que él sabe… Por eso los ciruelos están en flor, los ruiseñores cantan, pero él está solo. Y aún así, Issa se ha dado cuenta de la belleza que el rodea.


II
Matsuo Bashoo

con la luna de agosto
paseé perdido junto al estanque
toda la noche

El mismo autor que escribió estos versos defendía la tesis de que un buen haiku no debía de mostrar más del 70% de su contenido real, convirtiéndose en una obra de arte sugerente que incitase a la sensibilidad del lector para experimentar la misma impresión que le había cautivado a él. En este caso, Bashoo lo consigue.

Cuando leemos este poema, nos encontramos en un primer lugar con realidades muy poéticas que recrean casi un mundo paradisíaco: la luna, un estanque, el frescor de una noche de verano… Leemos el haiku y nos cautiva tan intensamente que no nos extraña que un poeta quiera perderse junto a esa belleza toda la noche. Pero, si releemos y profundizamos un poco más en esa imagen, nos damos cuenta de que el poeta ha callado aquello que le ha subyugado, aquello que le ha convertido en esclavo de esa noche y de aquel lugar. Se encuentran presentes la noche, la luna y el estanque, pero, al decirnos el poeta que ha estado “perdido junto al estanque”, nos damos cuenta de que no debemos de contemplar esos objetos de manera aislada, sino como un todo, tal y como el haijin los ha sentido esa noche de verano mientras paseaba. Entonces nos damos cuenta de que aquello que ha apresado el corazón del poeta y que le ha llevado a sentirse parte de ese microcosmos ha sido el reflejo de la luna en el estanque. No la luna, ni el estanque: sino ese reflejo sutil e inmaterial que une el cielo con la tierra y hace al ser humano partícipe de algo superior, aunque se sepa perdido y vagabundo en su inmensidad.

III

Yosa Buson

estaba sufriendo
y al llegar a la cima
¡zarzas en flor!

Los estados de ánimo del poeta también pueden transformarse, en función del entorno, en haiku. Tal es el caso de este poema de Buson.

Estos tres versos están cargados de una tensión que se resuelve gracias a la aparición de la belleza. En el primero, nos encontramos con una imagen patética y dramática del ser humano, presentándolo como un ser débil y sensible. Seguidamente, nos damos cuenta de que ese hombre asciende por un sendero de una montaña y nos sacude la imagen de un lugar ya alto en el que todo hombre puede sentirse cansado, incapaz de alcanzar el objetivo que se había marcado en un principio y que sigue luchando por propia inercia. Además, la dureza de la montaña se contrapone a la debilidad del hombre que intenta superar un reto casi imposible. En el tercer verso, acontece la sorpresa, la belleza, el haiku.

Cuando uno asciende o escala una montaña, la primera acción que realiza al llegar a la cima es contemplar todo aquello que le rodea con ademán victorioso para, seguidamente, ensimismarse con la hermosura de un paisaje sorprendente y que, supuestamente, redime todas nuestras anteriores fatigas. Nos sentimos plenos y libres porque podemos mirar o atrapar con nuestros sentidos todo aquello que nos rodeaba mientras subíamos la montaña y que ahora poseemos. Pero al llegar al tercer verso de Buson, nos encontramos con una paradoja: el poeta no nos deja abandonar la montaña, no es capaz de hacerlo él mismo, porque ha encontrado la belleza de unas “zarzas en flor” y todo el amplio paisaje que se abre ante sus ojos queda ocultado ante esa mínima imagen de la cima de la montaña. Él no puede abandonar la montaña, nosotros tampoco. Además, el haijin también se ha dado cuenta de que aquello que le martirizaba durante tanto tiempo (la montaña) ahora, al llegar a la cima y superar su reto, le ha otorgado la más hermosa visión que su corazón hubiera deseado, invitándole a quedarse en ella.


IV
Issekiro

mientras lo estoy cortando
puedo percibir
la serenidad del árbol

Aprender de la Naturaleza es un don que el ser humano parecer no valorar. Estudiamos leyes, ciencias, arquitecturas, literaturas…, cualquier obra que haya salido de nuestras manos, pero desatendemos el aprendizaje y el conocimiento de nuestra esencia, de una esencia que es natural y que se ha gestado en la naturaleza, como la del caballo o la del mosquito, e infravaloramos la importancia de las acciones de aquello que nos rodea. Somos naturaleza y nos comportamos como si no lo fuéramos. Al percibir lo natural como algo ajeno, le cerramos nuestras puertas y nos parece imposible que pueda establecerse una comunicación con el objeto en cuestión (en este caso, un árbol talado). Aprendemos de los libros, no de la vida; atesoramos conocimientos, no sentimientos; colmamos nuestro cerebro, no nuestra alma.

Este haiku habla de todo esto: de cómo el hombre puede “hablar” con la naturaleza, recuperando en un instante su condición de “criatura natural” mientras mata a otro igual (el árbol) y recibe su enseñanza. La esencia del árbol posee serenidad y es en el último momento de su vida, mientras se la estamos arrebatando, cuando nos damos cuenta de lo que estamos haciendo y nos reconocemos en el otro para aprender de nuestros errores y de nuestras deficiencias. El árbol en vida tiene serenidad, el árbol muriendo tiene serenidad. Ahora nosotros, también.

V
Issa Kobayashi

el relámpago
me asustó dejándome
embobada la cara

La capacidad para sorprenderse es la condición más primitiva del ser humano y resulta fundamental a la hora de intentar escribir un haiku. Es ya un tópico decir que los niños ven aquello que los hombres no somos capaces de captar: ven el mundo sin prejuicios, en función de sus intuiciones, involucrándose en él, creyendo que una nube puede cogerse y hablando con una hormiga que quiere que sea su amiga. Los niños están en el mundo, no lo piensan, lo viven. A eso es a lo que debe de aspirar el haijin: a ser otro elemento más de la existencia dentro del universo, otro ente natural que se sorprende de cada uno de los acontecimientos que el rodean, porque cada uno de ellos es una expresión de la armonía y la belleza del universo. El tigre mata al cordero porque debe de ser así, no porque sea sanguinario: el equilibrio de la naturaleza se resquebrajaría si un solo tigre dejara de hacerlo. El niño se sorprende del mundo continuamente y nos lo intenta demostrar, descubriendo ese mundo natural y primigenio que continuamente está viviendo ante nosotros y que se nos antoja transformar y delimitar dentro de categorías o definiciones falaces. El niño ve un relámpago, se asusta y se asombra; el haijin ve un relámpago, se asusta y se asombra.

VI
Issa Kobayashi

si tuviera a alguien
regañaría con él
bajo la luna de hoy

El amor, cuando es verdadero, sí es haiku. Pocas son las obras literarias que plasman el amor de verdad y, sin embargo, estos tres versos de Issa lo han conseguido. Por regla general, el planteamiento amoroso de un texto se basa en la presentación de ciertos arquetipos o ideas preestablecidas sobre ciertos personajes que el autor ha creado para dar una determinada visión del amor. Si el autor desea contar una historia sobre el amor no correspondido, como hace Kabawata, creará una serie de personajes con unas características bien definidas para que la acción transcurra de la manera más apropiada. Si el autor, por el contrario, se propone dar vida a un amor trágico, como hace Fernando de Rojas en La Celestina, plasmará ciertos caracteres propicios al desenlace de una obra de esta tipología. Pero, ¿y cuando el amor que se escribe es el amor de verdad, el real? Entonces no es literatura, porque es vida y la vida no es una ficción; entonces, comprendemos que más que un poema es una confesión y más que una confesión, una realidad.

En este haiku de Issa encontramos el amor de verdad. El poeta ha estado contemplando la luna (arquetipo de belleza y de tópico para los encuentros románticos) y se ha dado cuenta de que, aunque rodeada de estrellas, está sola: no hay otra luna como ella, no hay dos lunas en este mundo. Ella es la única luna y está sola, como él. En este momento, el poeta siente deseos de realidad, de volver a experimentar el amor, que es intrínseco a toda criatura. No persigue un amor platónico ni idealizado: quiere el amor de verdad y desea la compañía de una persona con la que regañar, porque sabe que en el amor también se regaña y a veces más de la cuenta, pero no por ello deja de ser amor. Issa busca esa noche un amor verdadero, uno con el que se pueda regañar y reconciliarse, no un amor de libro. Entonces, mientras pronuncia su deseo, convierte a la luna, no en la luna arquetípica que presencia el encuentro de todos los enamorados, sino en la que cada noche gobierna el cielo de los hombres y siempre se encuentra presente cuando discutimos y cuando nos amamos.
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Re: SOBRE EL HAIKU

Mensaje  Maramín el Mar 1 Feb - 22:30

SESIÓN III: EL LENGUAJE DEL HAIKU

INTRODUCCIÓN

Quizás el mayor problema que nos encontremos a la hora de escribir haikus, sea, precisamente, escribirlos. Conocemos la estructura que debe de tener el poema y somos conscientes de los preceptos estilísticos adecuados para que nuestra creación pueda ser catalogada como haiku, pero…, ¿realmente somos capaces de expresar lo que hemos sentido en esos tres versos? Sin lugar a dudas, nos hallamos en el eterno dilema entre la forma y el contenido. La primera es gratamente dominable: tres versos, sin rima, con una palabra que haga referencia a la estación en la cual se escribe, empleando el lenguaje cotidiano pero sin descuidarlo, etc. Pero, ¿realmente podemos adecuar nuestras emociones a tres únicos versos?

El lenguaje ha sido creado en función de nuestra estructura lógica y ahora resulta que, con el haiku, debe de sobrepasar su origen y vislumbrar su capacidad de sugerencia y de revelación para transmitir la verdadera esencia del mundo y no aquella que los hombres hemos creado. “¡Imposible!”, pensamos, pero con el adecuado entrenamiento y el tiempo, vamos puliendo nuestras emociones, dándonos cuenta de que las frases hechas o coletillas tienen cada vez menos sentido, que el sabor del mundo no se ajusta a nuestras pensamientos, sino que somos nosotros los que debemos de aprender a adaptarnos a nuestro entorno y no al contrario: que un atardecer signifique lo que nuestras palabras quieran es una grandísima falta de respeto para el poeta de haiku, puesto que el atardecer y cualquier otra criatura de la creación jamás debe de ser esclava de nuestro lenguaje, así como nosotros tampoco deberíamos de serlo. Y sin embargo lo somos. Nos hemos acostumbrados a ser esclavos de todo: el tiempo, el lenguaje, las emociones y nos sentimos incapaces de liberar nuestra mente y nuestros sentimientos para empezar a paladear el mundo tal y como es.

En la sesión de hoy, analizaremos las “figuras literarias”, si las hubiere, que puede soportar un haiku, así como la expresión que más correctamente se le adecua.
Un placer.

COMENTARIO DE POEMAS SELECCIONADOS

I
Yamakazi Sookan

¡ah la rana!
parece un hombre
que recita un poema

Este es un poema que quizás esconda la esencia del haiku: la naturalidad de su lenguaje.
En principio, pudiera parecernos que el haijin se ha quedado atónito frente a la aparición de una rana y que su pose, tras ser observada, ha sido comparada con la de un poeta, por su compostura y apariencia. Hablar de un poema irónico, tal y como han hecho otros críticos, nos parece en este caso insuficiente. Aceptar esta premisa, supone dar por sentado que el haijin ha compuesto sus versos basándose en una comparación, en un símil, y que esa figura literaria que, recordemos, falsea la realidad, ha cuajado en un haiku de antología. Este análisis bien podría echar al traste con el precepto estético de sencillez tan perseguido en este tipo de poesía. Pero, en realidad, el poeta ha construido una obra más compleja que una simple comparación: ha encontrado su verdadera voz.

Si releemos el poema con más calma, nos daremos cuenta que, no por casualidad, Sookan ha elegido para su “comparación” a estos dos elementos: una rana y un poeta. Pero, ¿por qué un poeta? La pregunta es inevitable y es la que debemos de hacernos para “entrar” en la poética de estos tres versos. Si la rana es un poeta, el poeta es un ser natural; si su croar es su poema, es, quizás, la composición más breve y cargada de vida de todo ese “reino” viviente”…¿Acaso no se ha dado cuenta Sookan de que la rana es realmente el haijin y él sólo un aprendiz? Un poema breve y cargado de naturalidad y sacralidad es lo que busca el haijin; justamente, lo que realiza toda rana cuando croa.

No hay por tanto ningún símil o comparación en este haiku, sólo naturalidad.

II
Hattori Ransetsu

¡año nuevo!
relato de gorrión
en el cielo despejado

Cuando nos enfrentamos a estos tres versos, nos parece que han sido compuestos por un niño, por su candidez y mirada contemplativa ante el vuelo y el canto de un gorrión. Verdaderamente, podemos adjudicarle el mérito de haber mantenido pura y sin prejuicios la mente hasta poder llegar a apreciar este cuadro lleno de contrastes.

El haiku presenta un momento de año nuevo en el que todo vuelve a comenzar, cuando parece que la creación hace borrón y cuenta nueva para poder vivir intensamente todos aquellos trances que le llevarán al frío invierno y a su destrucción. Tanto el primer como el último verso dan paso a nuevas realidades que llenar: un año nuevo –en el que todo puede acontecer- y un cielo despejado –en donde todo puede manifestarse-. Son elementos de la existencia que nos trasladan a un ámbito vitalista y potencialmente inagotable. Todo es posible, no hay nada, todo comienza de nuevo.

Sin embargo, hay un elemento que “atenta” contra ese supuesto equilibrio: un gorrión que tiene memoria, que canta como siempre ha cantado, como lo han hecho sus antepasados y lo harán sus sucesores. Y parece llenar esos nuevos espacios con su eterno relato. Lo nuevo se ha vuelto a llenar de lo viejo y el tiempo y el cielo han sido reescritos por un gorrión.

Si nos damos cuenta, tanto en el primer como es este segundo haiku, podríamos plantearnos la presencia de dos personificaciones ya que la rana recita un poema y el gorrión narra un relato. De haber sido poemas compuestos en Occidente, no cabría la menor duda de estas figuras literarias, de este alejamiento de la realidad en pos de un mundo de fábula. Pero al introducirnos en el este tipo de poesía oriental, no sólo hemos de aprender sus reglas y su particular sensibilidad, sino varios aspectos de su tradición cultural que circundan cada una de las palabras que salen de la mano de un japonés. Así pues, en estos dos poemas rastreamos ciertos matices de la existencia vinculados con el Shinto, culto que defiende la sacralidad de ciertos elementos y en donde una rana o un gorrión pueden tener el mismo poder creativo que un hombre y la misma importancia que una roca. Leamos el siguiente pasaje para comprenderlo mejor.

El nombre shintoismo, proviene del chino "shen" (ser divino) y "tao" (camino), pero en japonés nativo se traduce como "kami michi" (o kannagara michi), es decir, "el camino que otorga el kami. El kami representa los poderes sagrados que se encuentran en todo el cosmos, a veces solamente en el carácter sagrado de un objeto, adorado en santuario o "jinja".

"No puedo entender el significado de la palabra kami. En el sentido general, se refiere a todos los seres divinos en la tierra o en el cielo que aparecen en los textos clásicos. En el sentido específico, el kami son los espíritus que moran y se veneran en santuarios. En principio, los seres humanos, los pájaros, los animales, las plantas, las montañas y los océanos pueden ser kami. En su uso antiguo, kami era cualquier cosa que fuera sublime o grandiosa, poco común o inspirara reverencia (...) El mal y las entidades misteriosas sin son extraordinarias, son kami"
Motoori Noriega

III
Yosa Buson

viento del atardecer
se ondula el agua
alrededor de la garza

Se hablado mucho sobre el tópico del haijin como vagabundo, como caminante, que deambula por la naturaleza eternizando instantes. Santoka y Bashoo fueron grandes ejemplos de ello y nos legaron poemas insuperables. El buen haiku, como a los buenos poetas y a las buenas personas hay que “caminarlos” para llegar a su profundidad, para descubrir ese destello que nos atrapa y que no podemos explicar en un primer momento. Un haiku en donde todo se vea, no es un buen haiku: un lenguaje sugerente es obligatorio en este tipo de creaciones y Buson nos deja un ejemplo perfecto al respecto.

Además de la presencia del kigo, del kireji y de esa antítesis inevitable que la realidad conlleva, el lenguaje del haiku debe de sugerir, no delimitar, no especificar, no acabar. Algo que se acaba está muerto, no tiene vida, no tiene continuidad; y el haiku debe de provocar en el lector esa misma sensación que ha cautivado al poeta, debe de seguir estando vivo para que así cumpla su cometido. Este haiku lo consigue con creces. Analicémoslo.

En el primer verso, nos deleitamos con la caricia de un viento suave, acompañado de un sol en su ocaso y un tono de colorido muy particular. Sin duda, es una escena muy pictórica –recordemos que Buson era pintor- recreada con sólo tres palabras, pero que nos introduce en un mundo agradable de sensaciones no tangibles. No puede tocarse el viento, no puede tocarse el Sol, ni los colores…, pero los sentimos y gozamos con su presencia. El poeta, de momento, nos está sugiriendo un mundo, cualquier mundo, de armonía y belleza.

En el segundo verso, nos sentimos obligados a inclinar nuestra cabeza. Nos damos cuenta de que estamos en el agua, así de repente, y nos recorre el cuerpo una sensación de tibieza y de frescor inseparables del efecto causado por el Sol durante todo el día en esa agua. Además, hemos establecido un puente visual entre el atardecer y su reflejo en el agua, por lo que se crea un continuo entre “lo de arriba y lo de abajo”. Aún no sabemos dónde estamos ni qué estamos haciendo allí, pero disfrutamos de todo tipo de sensaciones.

Nosotros, realmente, entramos en el poema en el último verso. Cuando nos damos cuenta de que la imagen protagonista de Buson era las patas de una garza. Y, de repente, el cuadro se hace, se nos conforma en nuestra mente, como un todo ordenado y de una gran maestría plástica. Lo material, va introduciéndose poco a poco, verso a verso, en este poema, hasta que nos damos cuenta que, con la aparición de la garza, nosotros también hemos entrado en el haiku, en ese ocaso, con ese viento y en esa agua que el poeta ha ido describiendo.

Este es un haiku en donde nada existe a priori, en donde los objetos van surgiendo y entrelazándose entre sí hasta crear el mundo, un mundo en el que tenemos cabida gracias a las patas de una garza.

A continuación, leeremos unas palabras del maestro Vicente Haya sobre el lenguaje del haiku, extraídas de su propio blog y cuyo enlace se encuentra entre los nuestros.
Un placer.
Decir la Nada

Oniyanma
omowazu boku to
niramekko

おにやんま思わず僕とにらめっこ

Una libélula-diablo
sin que me diera cuenta
me estaba mirando fijamente

Los haikus hablan de cualquier nadería. Blyth, el gran estudioso del haiku, lo definía como “una mera nada inolvidablemente significativa”. Una nada que sucede ante nosotros y no conseguimos olvidar. Esta recurrencia del haiku a la nada nos incomodó desde el principio y acabó alterando nuestras más firmes certezas. El haiku es una nada que nos trastorna y que por ello tratamos de explicar.

Ninguna palabra dice lo que dice. Nosotros siempre tratamos de poner en el lenguaje más de lo que el lenguaje puede soportar y por eso se rompe. Especialmente, cuando necesitamos contar eso único que merece ser comunicado, ese encuentro nuestro con lo inefable del que José Manuel Martín Portales escribía:

Nada puede decirse…
Pero hay que decir la Nada

“Decir la Nada”, efectivamente, eso es el haiku. Ésa es la excepción a nuestro habitual parloteo de palabras. El haiku, eso que significa que de verdad estamos vivos… Estar vivo, estar despierto, atender al mundo, como él está pendiente de nosotros. Como esa libélula-diablo de la que hablaba en su haiku un niño de seis años:

おにやんま思わず僕とにらめっこ

TAKEMATSU HIRONOBU
Oniyanma
omowazu boku to
niramekko

Una libélula-diablo
sin que me diera cuenta
me estaba mirando fijamente

El mundo nos observa; nos observa fijamente. Está atento a nuestros más mínimos gestos. Bajo la atenta mirada de una libélula-diablo, comenzamos esta Vía tan particular del haiku, este haiku-dô, que vamos a concretar en cien haikus, en cien formas de belleza donde morar.

Vicente Haya, http://blogs.periodistadigital.com/e.../decir_la_nada
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Re: SOBRE EL HAIKU

Mensaje  Maramín el Mar 1 Feb - 22:32

SESIÓN IV: Lo que no es haiku.

INTRODUCCIÓN

Dentro de nuestra cultura hay una obsesión establecida e inamovible bastante incómoda y absurda: el hecho de querer encontrar una respuesta a todo lo que nos rodea. Parece que el ser humano se siente más seguro, más completo y más dueño de sí mismo y de su entorno si es capaz de esbozar, con este idioma inventado, la definición que caracterice, aclare y limite los conceptos que conocemos y empleamos en nuestra vida diaria. Así, si le preguntamos a alguien por la idea de “amistad” o de “amor”, seguramente nos proporcionará una explicación del término más o menos teórica, más o menos completa, basada o no en toda su experiencia y, seguramente, nos seguirá pareciendo “no verdadera” y que ha habido algo que no ha sido capaz de transmitir para su entera comprensión. No hace falta saber qué es la mistad para disfrutar de una tarde frente a un café con esa persona que conocimos a los 6 años, ni que alguien nos aclare qué es el amor al dar un beso de buenas noches a nuestra pareja… Son cosas que se sienten, muy verdaderas, muy reales y que nadie será capaz de definir jamás.

Por el contrario, sí somos capaces de determinar que un hombre que asesina a su pareja no está demostrándole su amor y que alguien que traiciona a otra persona no está intentando ser su amigo. Conocemos las cosas por su negación, no por ellas mismas.

Esta misma situación podría aplicarse al referirnos al haiku: sabemos lo que no es, pero no sabemos lo que es. Otros conceptos en la historia de la humanidad también han corrido la misma suerte: San Agustín aseguraba que si le preguntaban qué era el tiempo, lo ignoraba, pero que a solas lo sabía a ciencia cierta; en la Edad Media, los defensores de la teología negativa atestiguaron que nadie podía conocer realmente a Dios y que cada una de las frases escritas sobre Él alejaban al ser humano de su esencia. Dios, el Tiempo, la amistad, el amor, el haiku…, son conceptos reconocidos por el hombre, pero que, como diría Kant, son sublimes, es decir, sobrepasan nuestro entendimiento y capacidad de comprensión: estamos inmersos en ellos, nos arrastran y maravillan y nada más. Sólo podemos vivirlos, que ya es mucho, no definirlos, no dominarlos, y cada vez que intentamos, en vez de sentirlos, acercarnos para atraparlos nos esquivan y nos sentimos solos y perdidos, en medio de nuestra ignorancia.

En esta sesión, comentamos algunos ejemplos de lo que NO es haiku.

COMENTARIO DE POEMAS SELECCIONADOS
I
José Juan Tablada, “Raíces”, en El jarro de flores (Disociaciones líricas), Nueva York, 1922.
Raíces.

Ondula por el suelo y se entierra
De pronto la raíz del caucho
Como una culebra...

Un haiku no es una metáfora, es decir, no es una comparación entre dos elementos en función del juicio del artista. El poeta (haijin) se ubica ante la realidad despojado de toda pretensión, de todo alarde de pensamiento, de todo protagonismo. Busca ser auténtico, real, sencillo, tal y como la naturaleza es, para así poder atestiguar su grandeza y ser sobrecogido por su esencia. Sólo formando parte de la naturaleza, el haijin puede saborearla.

II
Mario Benedetti, Rincón de haikus, Visor, Madrid, 1999.

24
si no se esfuman
hay que tener cuidado
con los fantasmas

Un haiku no es un alarde de la escritura, de la fantasía ni del pensamiento. No es un hipérbaton en el que el desorden de las palabras (“si no se esfuman” debería ser el final de una estructura lógica en castellano) nos otorgue un sorprendente desenlace. Tampoco es una paradoja que nos divierta por un instante pensando en la posibilidad de que desaparezca aquello que ya ha desaparecido. Un haiku presenta la realidad a golpes de impacto, tal y como “ha entrado” en el alma del poeta; un haiku expone una profunda conmoción para el hombre sensible al mundo, no una ocurrencia chistosa y momentánea. Así nos alejamos del haiku y nos perdemos entre las ocurrencias de una mente dedicada a falsear la existencia.

III
Aurora Gámez Enriquez, “Haykus”, en Paradojas poco ortodoxas, Área de Juventud, Deportes y formación de la Diputación de Málaga, 2007.
II
La juventud
atesora experiencia
derrocha vida

Un haiku no es una etopeya, es decir, una definición basada en un punto de vista moral o ético. El haijin no es un moralizador, su deber no es “educar” al mundo, sino atestiguar su realidad, exponiendo de forma sensible aquello que atrapa la atención de nuestro espíritu. Todo es materia de haiku, desde una piedra hasta el excremento de un buey o una puesta de sol, porque todo forma parte de la vida, porque todo es naturaleza. En ella ha surgido el hombre, incapaz de asimilar toda su sacralizad y ha limitado las realidades, otorgándoles un lugar y un valor, para así poder sentirse seguro y fuerte, dueño de uno o dos pensamientos y de algunas pasiones. El haiku no valora, transmite.

IV
http://www4.loscuentos.net/cuentos/link/298/29851/

Perdí mi vida
Cuando al besarnos los dos
Mi alma ponía

Un haiku no es una declaración de amor ni de desamor. De hecho, el tema del amor humano no suele quedar reflejado en el haiku, consciente de que ensalzar este sentimiento lleva al poeta hacia una interiorización que pierde de vista el principal objeto de esta poesía. El haiku no es una confesión del hombre, sino del mundo que el hombre, testigo presencial, se encarga de inmortalizar por haber tenido la suerte de disfrutar, de sentir en su cuerpo y en su alma una experiencia que nadie más ha podido vivir. Nos obsesionamos por nuestros corazones, nuestras dichas y desgracias, sin darnos cuenta de que pertenecemos a algo más grande que a un grupo de humanos.

V
Olga María del Carmen Ortega Charles,
http://www.magiayamor.com/amigos/olga/olgahaiku.html

Gesta la fuente
lumínicos diamantes
en rehilete.

Un haiku no es ningún tópico literario. Si bien es verdad que toda cultura posee un acerbo literario que le otorga una identidad propia, el verdadero haijin huye de ser un mero plagiador de motivos e imágenes poéticas. El comparar el agua de la fuente con diamantes es un tópico que se nos reproduce instantáneamente si buscamos la manera más “poética” de embellecer las cosas. Pero el haijin sabe muy bien que ya no tiene que embellecer nada, porque todo es bello de por sí, esté o no presente su mirada, le guste o no, porque el mundo es demasiado complejo, hermoso y sublime para que una imagen anquilosada y estancada generación tras generación sirva para expresar el sentimiento de belleza en todas y cada una de las almas que escriben poesía. El poeta de haikus, en lugar de aferrarse a una tradición muerta, vive, experimenta y siente hasta encontrar su realidad, hasta ser consciente del verdadero sabor de las cosas.

VI
Olga María del Carmen Ortega Charles,
http://www.magiayamor.com/amigos/olga/olgahaiku.html

El relámpago:
herida del viento.

Un haiku no es un pensamiento ingenioso. El haiku, ya lo hemos dicho, no es un reflejo del pensamiento y de los preceptos humanos y, por supuesto, no es una metáfora ni una personificación ingeniosa. No se trata, como ya hiciera Ramón Gómez de la Serna, de construir “greguerías”, es decir, de crear visiones del mundo basadas en comparaciones e ironías que nos hagan esbozar una pequeña sonrisa. Esa mueca es fácilmente olvidable; en cambio, la materia del haiku, una vez que penetra en nuestro espíritu, es indisociable de nuestro sentir. Ver al relámpago como una herida abierta en el viento puede ser un acierto estilístico, pero así jamás nos sorprenderemos ante ningún relámpago, porque lo que “vemos” es la mente de un hombre alejándose y falseando una realidad que no ha vivido, que no ha sentido. Lo que se transmite en este tipo de composiciones no es la vida, no es lo que existe y de lo que formamos parte, sino una idea ingeniosa desligada de lo que realmente acontece cuando vemos un relámpago, ese silencio que indica que no somos capaces de dominarlo, ni de definirlo, ni con la comparación más grandiosa e ingeniosa del mundo.

VII
http://alemama.blogspot.com/2006/05/amor-de-invierno-en-haikus.html

blando refugio
de tormentoso clima
son tiernos brazos

Un haiku no es sólo matemática. No se trata de combinar los elementos que la tradición nos ha legado como propios de este género y adaptarlos a cualquier pensamiento que se nos antoje. Puede ser que el haiku se divida en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente e incluso puede poseer kigo, o palabra estacional (tormentoso-invierno) y, a pesar de ello, no ser haiku. No se trata de ser fiel a un a estructura, sino de asimilar una forma de captar el mundo, de desarrollar una sensibilidad especial y diferente que haga de cada momento una experiencia única y trascendente. El buen haiku despierta nuestro corazón y nuestros sentimientos, no por una imagen mental sugerente, sino por un impacto emocional que nos “descoloca” un instante y nos obliga a reprocharnos “era eso…¿cómo no he podido sentirlo antes?”, sabiendo que siempre ha estado delante de nuestros desentrenados ojos.

UN KOAN Y UN HAIKU

El haiku, como género poético de una cultura, ha asimilado distintos preceptos estéticos, conceptuales y filosóficos que han influido en el mundo japonés. Una de estas vertientes que ha interactuado con él ha sido el Zen. Esta corriente religiosa, cuyo principal objetivo es provocar un súbito “despertar” en la conciencia del hombre y la consecuente liberación de este entramado de falsedades y errores mundanos, posee ciertas afinidades con el haiku, sin llegar a ser su medio propio de expresión. El Zen constata la importancia de una consciencia constante, de un “estar aquí y ahora” que también le es propio al haiku, pero el haiku no es poesía zen. Definirlo así sería como afirmar que las estrofas escritas en romance en la poesía castellana sólo son poesía épica, ignorando que si los juglares se servían de estos versos era precisamente por la facilidad que en ellos hallaban para la memorización de su contenido.

Un koan es un ejercicio para la mente del monje zen, una prueba que el maestro le brinda para poder desligarse del mundo y de sus rígidas y falsas estructuras y así alcanzar la Iluminación. Esto no es haiku. Analicemos dos casos.

Haiku:

ciruelos por doquier
¿giraré hacia el Norte
o iré hacia el Sur?
Yosa Buson

Koan:

¿Cuál es el sonido de una sola mano?

En ambas estructuras se nos plantea una pregunta y en ambas nos damos cuenta de que la mejor respuesta posible es el silencio. Si intentamos explicar “el sonido de una sola mano” estaremos emitiendo sonidos, palabras, y ese no es “el sonido de una sola mano”; si nos hallamos rodeados de “ciruelos por doquier” no habrá ningún camino más propicio que otro, porque todos serán el mismo, y quizás el silencio sea la manera más apropiada de apreciar ese arrobamiento. En ambos escritos, el silencio es la única consecuencia posible, pero las finalidades de uno y otro silencio varían sustancialmente. El silencio del koan está destinado a liberarnos de nuestras estructuras mentales y del mundo en el que han sido creadas (responder con el silencio es una paradoja para el ser humano); el silencio del haiku, por su parte, no pretende desvincularnos del mundo, sino, al contrario, nos invita a sumergirnos en esa naturaleza que nos ha otorgado la posibilidad de perdernos en ella sin que nos importen nuestros prejuicios, para poder experimentar que cualquier camino y cualquier dirección es perfecta y bella por sí misma. Este haiku es una invitación a la belleza, al disfrute y al aprecio de lo sublime que se origina con nuestro propio sobrecogimiento y el silencio que de él se desprende.
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Re: SOBRE EL HAIKU

Mensaje  Maramín el Mar 1 Feb - 22:34

SESIÓN V: El haiku no es pretencioso.
Un poema modelo

INTRODUCCIÓN

Jorge Luis Borges, poeta argentino, solía sentenciar cuando le preguntaban acerca de su afición literaria: que otros se jacten de los libros que han escrito; yo me enorgullezco de los que he leído. Sin lugar a dudas, la persona que comienza a escribir haiku siente lo mismo.

Uno lee a Bashoo, a Santoka, a Buson…, y queda prendado por la sensibilidad y la profundidad de los versos que salieron de sus manos. Pero cuando el mundo nos brinda la ocasión de plasmar una de nuestras impresiones en un haiku nos damos cuenta de que hay mucho de realidad que se nos escapa, de que la naturaleza fluye con tanta naturalidad y sublimidad que tres versos no son, aparentemente, suficientes para captar aquello que nos ha atrapado. Y nos decepcionamos. Luego recordamos los versos de aquellos maestros y nos damos cuenta de que el “error” no está en el poema, sino en el que escribe: los tres versos son más que suficientes, pero nuestro corazón no.

Entonces releemos a Bashoo, a Santoka, a Buson…, y nos sobrecoge la “naturalidad” de sus versos, frente a nuestros vanos intentos de dominar un lenguaje insuficiente para nuestra alma. Aprendemos que, el corazón y la lengua del haijin, como la naturaleza, es simple, aunque lleno de profundidad: el piar del pájaro acontece todos los días, pero ese hecho implica un giro de la tierra en el espacio y un atardecer.

No se trata de forzar el lenguaje hasta que diga lo que el poeta quiera, el objetivo es “sentir” la complejidad y el sabor de cada palabra y de cada realidad que implica e introducirnos en ella tal y como la plantea la Naturaleza: de manera simple, fluida e impactante.

En la sesión de hoy, analizaremos una forma paradigmática de escribir haiku, propuesta por el maestro del género, Matsuo Bashoo, y que plasma su definición:

Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este instante

En los poemas seleccionados, cada uno de los versos está destinado a albergar una información de la realidad que impacta al haijin: el lugar; la causa; y el efecto.

COMENTARIO DE POEMAS SELECCIONADOS[1]

I

¿por el rostro de las flores
será intimidada
la luna tenue?

Contenido:

Este haiku guarda la esencia de la dialéctica, de la lucha de la existencia dentro de sus tres versos. En su interior se hayan realidades contrarias, pero al mismo tiempo complementarias que pugnan por su lugar en el mundo, por existir. Y eso es precisamente lo que la atenta mirada del haijin debe de estar preparada para captar.

Los elementos del poema son las flores y la tierra, frente a la luna y al cielo. Lo terrenal, que ha sido bendecido por los rayos del Sol –de un Sol que, recordemos, aparta del firmamento a la Luna- pugna por apartar del firmamento a la luna, ya tenue, después de toda una noche de intenso resplandor en mitad de la oscuridad. Llega un nuevo día, las flores abren sus pétalos y su belleza al mundo, la Luna diluye casi con las nubes…, y pronto va a salir el Sol. Es un momento de máxima tensión para la Naturaleza: un cambio importante va a ocurrir: amanece en un mundo en que las flores pueden competir contra la figura de la Luna con idéntico poder.

Estructura:

Las sensaciones que han “perdido” al poeta la conciencia de sí mismo han sido dispuestas de la siguiente manera:

- Primer verso (¿por el rostro de las flores?): nos informa de la causa, del objeto que va a desencadenar todas las reacciones naturales dentro de haiku: las flores al abrirse.
- Segundo verso (será intimidada): aunque aparezca en medio de la creación, estas palabras se refieren al efecto final que tendrá la Luna frente a las flores: se abren las flores, surgen algunos rayos del alba, la Luna, cada vez, tiene menos protagonismo y las flores producen una nueva síntesis, otro día más.
- Tercer verso (la luna tenue): el poema se cierra con este objeto. Bashoo deja para el final el lugar en el que ha quedado petrificada su alma, obligándonos a mirar al cielo, a hacer con él ese viaje contemplativo y a darnos cuenta de las interrelaciones existentes entre “lo de arriba y lo de abajo”.

II

Este u Oeste
la misma tristeza
viento de Otoño

Contenido:

Cuando la melancolía aborda al poeta, el mundo que le circunda se resquebraja y todo tiene la consistencia de un mal sueño lleno de hastío y tristeza. Este haiku es una muestra de ello. Cuando el hombre está solo y se encuentra desterrado de toda convivencia y ausente de expectativas, el soplo de vida que le anima en cada uno de sus movimientos se transforma en un negro manto de pesada melancolía que le hace postrarse ante su verdadera condición de ser destinado al sufrimiento y a la muerte.

Una ráfaga de viento que acaricia nuestro cuerpo y luego nos abandona puede ser la chispa que haga reflexionar al poeta que sabe, como Bashoo, que no es el viento el que nos abandona, sino nosotros a él, con nuestra efímera existencia, los que le vamos dejando en este mundo poco a poco. El viento existe, nosotros estamos existiendo y llegará un día en que dejaremos de hacerlo y el viento se quedará libre de hombres y ay nadie escuchará su silbido. El haiku que ha escrito Bashoo es una expresión primigenia y ancestral de esa “sensación de ir muriendo” que se nos instala en el espíritu cada vez que alcanzamos ese estado de sensibilidad tan profundo.

Estructura:

En esta ocasión, el haiku ha sido dispuesto de la siguiente forma:

- Primer verso (Este u Oeste): se constata el lugar, con la particularidad de que no es ningún sitio específico, sino, podría pensarse, todo aquello que nos circunda. Entiéndase que el poeta hace referencia al Este y al Oeste, puntos cardinales por donde sale y se pone el Sol, por donde entra en nuestra vida la noche y el día y por donde extensión las horas y días que nos acercan cada vez más a nuestro destino: esa inevitable muerte.
- Segundo verso (la misma tristeza): antes de acabar el poema, hallamos nuevamente el efecto, la sensación que se ha extendido por el alma del poeta y que le ha obligado a escribir. Podemos ver, de momento, a un hombre condenado a la tristeza en cualquier lugar del mundo.
- Tercer verso (viento de Otoño): Bashoo, una vez que ha sembrado la sensación que le está atrapando, siembra en nuestro espíritu la causa, para que nosotros también quedemos apresados en esa escena. Nos damos cuenta de que aquello que produce tanta tristeza en todas las partes del mundo ha sido una ráfaga de viento frío de Otoño: ese viento que nos roza mientras se marcha, dejándonos solos; ese frío que ya anuncia la pérdida del Verano y de un tiempo más agradable para el ser humano; ese Otoño en el que se caerán las hojas de los árboles, por ejemplo, y que mudará toda la vida que ha aparecido poderosa e invencible ante los ojos del poeta. Todo está a punto de perderse y eso entristece el alma del poeta.


III

brisa ligera
apenas tiembla
la sombra de la glicinia

Contenido:

Nos halllamos ante uno de los haikus más sensibles de Bashoo dada la sutileza de los elementos que lo componen (una brisa ligera, un pequeño temblor y una sombra), pero cargado de una fuerte dosis de vitalidad. El poeta da un testimonio de vida a partir de aspectos muy sugerentes y que pasan casi inadvertidos.

Estructura:

- Primer verso (brisa ligera): se plantea la causa. Apenas parece tener relevancia el soplo ligero del viento, a veces ni lo percibimos, pero no por ello deja de tener su misión dentro del mundo. El haijin está para dar testimonio de aquello que parece condenado al olvido: nada es desechable, nada es despreciable. Toda vida y manifestación de la misma forma parte de lo sagrado y el haijin siente un profundo respeto por ello.
- Segundo verso (apenas tiembla): se plasma el efecto. En este mundo de voluntades y esfuerzos, se descubre la sencillez de la vida tras ese ligero temblor que indica que un ser vivo sigue vivo, sin más. A veces, la vida, si la trasformamos en costumbre pierde el carácter sublime que sin duda posee.
- Tercer verso (la sombra de la glicinia): se ubica la escena, detallándose el lugar donde ha acontecido todo. La inconsistencia de una sombra es el marco en el que se hace patente la vida de la planta. La sombra no tiene vida, pero da fe de ella. El haijin no domina su entorno, pero da fe de él.
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Re: SOBRE EL HAIKU

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