Memorias del ciclón Flora

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Memorias del ciclón Flora

Mensaje  Mariluz el Vie 18 Nov - 11:17



Transcurría el año 1963. Yo tenía 10 años, y estaba en la escuela primaria. La maestra muy asustada dio la noticia del ciclón Flora que se acercaba por la punta de Maisí , el extremo más oriental de Cuba. Motivo suficiente para despedir a todos los alumnos.
Ya en la calle, cogidos de las manos todos los chicos nos dejamos llevar por la abrazadora brisa (hasta el momento halagüeña). Así, en zigzag llegamos hasta la orilla del mar donde habían algunos gansos, y los invitamos a bailar el vals de la “Flora”
_¡Vengan a bailar el vals de la Flora! _decíamos.
De pronto arribó a la costa un pescador llamado Miguel y nos advirtió del peligro de las olas y del susodicho ciclón Flora.
_Muchachos, váyanse de aquí, porque lo que viene por ahí es ¡¡¡Candelaaaaaa!!!
_No puede ser candela _rebatió un chico muy picaresco_. El ciclón es todo lluvia ¡lluvia fresca para las plantas!
_El pescador quiere decir _intervino Julito_. Que el ciclón es malísimo….
Entonces decidimos regresar a nuestros hogares.
¡Qué susto se llevaron nuestras madres al saber que estuvimos bailando el vals de la
“Flora” con los gansos a la orilla del mar!
_En fase de peligro como mejor se vive es siendo niño _dijo abuela Agustina.
_Y en todas las épocas _agregó la Panchita. _. Yo volviera a ser niña, ¡ay, para disfrutar aquellas chiquilladas que terminaban en madrigales de colibríes!
Por la noche un equipo de salvamento llegó a darnos refugio pues el ciclón plantó
su cara más feroz. Fuimos refugiados en un edifico con más familias. Allí estuvimos
cuatro días con sus noches escuchando por el radio las noticias del Instituto de Meteorología acerca del desastre que iba causando el ciclón en su paso por la isla.
Al quinto día vimos el cielo muy rojo. Alguien dijo que aquella señal fantasmagórica era para indicar el fin del ciclón. Por lo que regresamos al hogar.
Y cuando estábamos muy contentos recogiendo las aves y cerdos que por suerte hayamos en algún que otro matorral recibimos otra mala noticia con letra roja:
“El ciclón Flora viró para atrás, y hay que regresar al refugio”
Y así mismo sucedió, amigos. El ciclón recobró fuerzas e hizo más daño todavía. Todos los ríos se desbordaron, por tal motivo el mar creció y se desbordó también. Desde el refugio veíamos navegar corriente abajo todo lo que el río arrasaba, entre ellos una casa que servía de barca a sus propios huéspedes. Fue entonces que exclamamos con gran asombro:
_ ¡Son los Medinas! ¡Pobre familia!
Entonces Miguel refiriéndose a esa familia en peligro agregó:
_¡Cuántas veces advertí a mi compay Pancho! ¡Siempre le dije que era muy riesgoso vivir tan solo en un islote, y más sabiendo que Cuba es frecuentada por ciclones!
Al arribar la familia Medina a la costa, nadie quedó sin lágrimas en sus ojos. Daba grima las lesiones de sus cuerpos destrozados. Más los gritos espantosos al contar como tuvieron que afrontar el ciclón en un islote desolado de apenas cien metros cuadrados. Dijeron que fue una experiencia amarga cuando el viento arrancó la casa, porque entonces tuvieron que abrazarse de los árboles buscando auxilio. Fue así que los cangrejos destrozaron sus pies y brazos.
_¿ Dónde está mi compadre? _preguntó Miguel a los Medina con suma confianza.
_Pancholo no quiso dejar el conuco, _repondió uno de los Medina_ Prefirió quedarse allí cuidando,
_¡Qué dura tiene la testuz mi compadre! _dijo Miguel.
Al cabo de un rato una brigada de salvamento se llevó a esta familia para darle atención.
Seguidamente Miguel apuntando con el dedo volvió a alarmarse:
_¡Allá lejos, cerca de la línea del horizonte veo a Pancholo que abraza el mar como
si fuera un tiburón!
_¿Cómo sabes que se trata de Pancholo? _ preguntaban los expectadores.
_¡Cómo no voy a conocer a mi amigo de chinchorros! _respondió Miguel. Luego
sacó de su bolso el catalejos y continuó_. Sólo un hombre del temple de Pancholo
se atreve a hacer esa travesía. Y fue así que Pancholo arribó a la costa desafiando al mar embravecido sobre el tronco de una palma luego de sentir temblores en el islote. Todos les decían: ¡El lagarto de Jesucristo!
Más arraigo tomó este nombre en la personalidad de Pancholo al paso de los días cuando lo vieron regresar al islote solo sin la familia y con tremendo valor.
Y decía pancholo con gesto de suficiencia:
_¡Qué azote el ciclón y qué azote el demontre, que ahora yo soy el lagarto y conmigo no hay quien pueda!





Mariluz Reyes


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Re: Memorias del ciclón Flora

Mensaje  Gala Grosso el Vie 18 Nov - 18:11

Me gusta como describes!!!
Imagino lugares y escenarios.
Un besito


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