RETOS DEL LIBRO

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Prosa poética y narrativa RETOS DEL LIBRO

Mensaje  Artesana el Sáb 8 Abr - 5:22

La dama blanca

La pintan de Madona y, aunque el cielo
alumbre su seráfica armonía,
ni el trazo de la luz le da consuelo
al rictus de glacial melancolía.

Sus ojos nos evitan con recelo;
parecen traspasar lo que veía,
ajenos a la chispa de un anhelo,
distantes de estudiada lejanía.

¿Por qué se le entristece la mirada?
Quizá mientras recuerda los colores
que tuvo su niñez en primavera.

De armiño su pureza arrebatada,
¿podría devolverle los rubores
el mismo que su faz volvió de cera?

Artesana, 22-1-15



La musa y el pintor

Su huella espiritual nos ha dejado
la Dama del armiño en todo el mundo,
el cuadro del pintor enamorado
refleja de su musa lo profundo.

El rostro de la joven abatida,
sus ojos soñadores, su tristeza...
¿Serán la sanación de su honda herida
acaso el resplandor y la riqueza?

Da Vinci, en el cristal del áureo espejo,
advierte el aletear de la mirada,
la tibia languidez de su alma hermosa,

y pinta del instante el fiel reflejo
por miedo a que la niña nacarada
se esconda en el aroma de una rosa.

Belén Torres, 3/21/2017



Cecilia Gallenari

El cuadro de La Dama del Armiño
nos muestra la ternura y la pureza
con que una adolescente da cariño
al pálido animal de la realeza.

La cándida mirada, la terneza
del gesto en su sonrisa angelical,
la blanca sencillez y la agudeza
plasmada por da Vinci en tan real

retrato de doncella y animal
que irradia ingenuidad y sensatez
nos hacen suponer que no es casual
el símbolo alegórico a su prez.

¿Tendría el retratista la intención
de hacer entre los dos comparación?

Renata Guitart, 3/22/2017



A La Dama del Armiño

El rostro de Cecilia adolescente
irradia la ternura y la nobleza
que habita el corazón eternamente
con dulce sentimiento de firmeza.

Sonríe con recato sugerente,
sonrisa que denota la tristeza,
¿acaso el retratista fue prudente
pintando en la mirada su flaqueza?

Quizás su presunción de ser esposa,
anhelo que ocultó como un tesoro,
la lleva a sostener su posición.

Si finge, como amante, ser dichosa,
tendrá de Ludovico Sforza, el Moro,
amor, notoriedad y admiración.

Martha S. Velásquez Vélez



La Dama y el pintor

Cecilia, de pasión efervescente,
dormida entre la historia y la cultura,
de armiño se estremecen tu figura
y el llanto de tu piel adolescente.

Leonardo, de carácter refulgente,
observa la canción de tu dulzura,
merece tu retrato la pintura
que habrá de sorprender eternamente.

¿Acaso mereciste al cruel falsario?,
¿o al hábito impecable de la aurora,
efímero caudal de tu derroche?

Te paga la ilusión el mercenario
que a golpe de poder tu seno implora,
rendido ante el deseo sin reproche.

Mardy Mesén R.



La Dama fascinante

Contemplo los adornos de su pelo,
el brillo del collar y su hermosura.
¿En dónde se refleja el alma pura
vestida de ilusión y terciopelo?

Me envuelve de quimera y fantasía
si roza con la mano el blanco armiño;
transmite la mirada de cariño
su cúmulo de euforia y alegría.

La dama resplandece fascinante
y sigue la mirada al visitante
absorto en contemplarle su belleza,

que expande la opulencia y la grandeza.
El día se adormece, y la señora
velada quedará hasta la aurora.

Chelo Álvarez.



De la dama

El rostro que nos muestra la pintura,
altivo y de belleza tan serena,
parece contener en su dulzura
los místicos latidos de la arena.

¿Por qué se fijará en el otro lado
si sabe que vigila el gran pintor?
¿Quizás ocultará al enamorado
espinas que nacieron del dolor?

La mano se desliza con cariño,
melosa e inocente, arrebatada,
y el lomo nacarado del armiño
derrama sobre el lienzo luz de hada…..?  

Entrar en su sublime pensamiento
sería capturar al mismo viento.

lágrima_azul, 24-1-2015



La dama de Milán

La joven de Milán, sencilla y pura,
con quince primaveras, sonrosada,
sostiene con su mano delicada
el cuerpo del armiño por ventura.

Sus ojos, si miramos su hermosura,
serán como los mismos de la amada,
mas muestran el dolor de enamorada,
quizás por sus amores sin ternura.

Si tuvo la atención del gran Leonardo,
serían numerosas las razones,
¿acaso el magisterio se prodiga?

Pintó su corazón de blanco nardo,
el verso virginal de sus pasiones,
la cruda realidad de tanta intriga.

María García Romero



La dama del visón

Mirarla sin mirar a la inocencia
del gesto que se esconde y se presiente
detrás de su mirada complaciente
sería de inquietante indiferencia.

Sus ojos me demuestran la existencia
del bello pensamiento que, hondamente,
prolonga la hermosura de su frente
llevando su figura a la excelencia.

Ceñida en su corpiño de amapola,
con calma, con donaire y con soltura,
sujeta entre los brazos al hurón.

¿Destella la alegría o se acrisola?
Nos conquista su dulce imagen pura
si brilla en su pupila el corazón.

Ana María Valladolid



La Dama del pasado

La dama que aparece en la pintura
con gracia acariciando está a su armiño,
su falda lo recoge con cariño,
al punto de que inclina su postura.

Acerca su suavisima blancura
al tibio acogedor de su corpiño
o escapa y corretea como el niño
que quiere contemplar el agua pura.

¿Acaso de las sombras del pasado
regresa misteriosa, casi duende?
Quizás, pero, si vemos su semblante,

la fina palidez que se ha captado
del rostro pincelado, nos sorprende
su torpe inclinación por este amante.

Lola Tenllado, 22-1-2015



Flor naciente

La dama de Milán con la belleza,
que posa virginal en su emoción,
se envuelve con el halo de tristeza
reflejo de recóndita aflicción.

Leonardo la pintó con la brillante
idea de captar la flor naciente
que surge de la nada en un instante,
haciendo su mirada más ardiente.

Alcanza con placer el objetivo
en cada pincelada el gran artista,
pues logra con los rasgos juveniles

del rictus de los labios su motivo.
¿Le plasma en su sonrisa el idealista
la eterna primavera a sus abriles?

Argelia Pérez Ruíz, 22/3/2017



Mirando a la dama del armiño

La dama del armiño, con sonrisa
confusa entre candor y obscenidad
¿nos mira con tristeza o con piedad?
Exhala cualidades de Artemisa,

deidad de lo rural; su diaconisa,
Cecilia, nuestra dama, con frialdad,
sumida en la espiral de la maldad,
se entrega a Ludovico, muy sumisa.

Su mano, que hace mimos al armiño,
sensual, tan sugerente, tan perfecta...,
reserva para "el Moro" su cariño;

ignora las sorpresas que proyecta
ni sabe que tendrá sin él su niño,
mas hoy lo del futuro no le afecta.

Ana Lechuga Gallego



La bella dama

La dama que contemplo en este lienzo
sonríe con capricho e... ¿inocente?;
parece generosa y complaciente,
de amor correspondido en el comienzo.

Abraza protectora al blanco armiño
al tiempo que presiente la visita,
le quiere y su dureza necesita;
su mano le protege con cariño.

Tan dulce y misteriosa, su mirada
trasmite los deseos a su amor,
emana por sus ojos el placer

que entrega bondadosa y delicada;
le gusta someterse sin temor
al hombre que domina a la mujer.

Mayka Fe (21-3-17)



Inocencia

La joven acaricia con ternura
la piel algodonosa del armiño
que luce en su regazo como el niño
perdido en el envés de la negrura.

Contempla su mirada natural
la sombra que se acerca sigilosa,
el gesto de su faz pecaminosa,
anhela el embeleso consensual.

¿A quién le entregará sus efusiones,
manchando su pureza con la fila
de perlas del collar que la perfila
y clama en su cerviz por emociones?

Fallecen los armiños al momento
que ahoga la lujuria el sentimiento.

Fabio Jair Avellaneda



¿Qué miran?

Las miradas confluyen hacia el punto
focal indefinido, y el umbral
que el óbice del plano tangencial
oculta en el misterio del conjunto

le adhiere a las retinas el presunto
de franca placidez angelical
que quiere convertirse en demencial.
Las manos y el armiño…, el subconjunto

simbólico recoge la ternura
e impávida pureza de la dama
serena, que contempla el panorama
consciente de que pierde su blancura.
.
¿Por qué la dama tiene dedos gruesos? …?
¿Ocultan otros rasgos inconfesos?

Princesa Esmeralda


La hermosa dama

Cecilia, protectora de escritores,
la dama del armiño, hermosa dama
de erótica mirada, pura llama,
cautiva, concubina con honores.

"El Moro" le reclama sus amores,
casarse con la joven éste trama;
brindándole prestigio y mucha fama,
a cambio de obtener de ella favores.

Pintura con la línea muy precisa,
de mágica belleza; como el nardo,
cargado de matices elegantes.

¿Será por la enigmática sonrisa
que pinta en las mujeres Leonardo?,
las hace misteriosas e intrigantes.

Carlos, El poeta artesano



A la dama del armiño

Quizás porque el silencio de la noche
refuerza el claroscuro de una cita,
pintaron con matices de reproche
los ojos de tan digna señorita.

¿Habrá algo parecido a la sorpresa
oculto en la intención de su mirada?
¿Será porque el amor quizás regresa
y escucha sus pisadas en la entrada?

La dama, acariciando a su mascota
con mal disimulado nerviosismo,
esconde su sonrisa semi rota
sin pizca de rubor ni dramatismo.

Se palpa el alborozo del pincel
besándole las luces de su piel.

Reyes Ferrándiz


Última edición por Artesana el Sáb 15 Abr - 4:55, editado 5 veces


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Prosa poética y narrativa COSTUMBRISMO CHIC

Mensaje  Artesana el Sáb 8 Abr - 5:23

Tarde invernal modernista

El otoño viste de invernal diseño
tras los ventanales. Como un Querubín,
mientras que la madre mueve el balancín,
la niña rendida va acunando el sueño.

A un tibio peluche se abraza en su ensueño,
cierra las pestañas, suspira jazmín
y, sobre la almohada, rendida por fín,
posa dormidita su pelo trigueño.

Del nido marcharon ya los ruiseñores;
los ruidosos grillos, de la enredadera,
y crujen las hojas que el viento alborota.

Afuera tiritan las heladas flores;
dentro de la casa, todo es primavera
desde que ha nacido mi nieta Carlota.

Artesana, 29-10-14




Al ritmo de Cumbia

Al son de tambores, la bella María
es la danzarina que anima la fiesta;
con su vela blanca, siempre está dispuesta
a bailar la cumbia llena de alegría.

El hombre se acerca con su gallardía,
él le marca el paso y ella, la propuesta;
siguiendo el buen ritmo que toca la orquesta,
se sienten felices con su fantasía.

La brisa refresca sus cuerpos ardientes
y, entre los fragores del gran carnaval,
destaca el sonido de un loco tambor.

Refulgen sus trajes, bellos y atrayentes,
la linda nativa con este ritual
de su colorido motiva al amor.

Martha S. Velásquez V.




Fiesta de Carolina

Está Carolina alegre y dispuesta,
su rostro es hermoso cual oro brillante;
feliz canta, silba, toca la celesta,
se siente princesa, es chic y elegante.

Da vueltas, ligera, al son de la orquesta,
baila con el tigre, con el elefante;
posa ante las cámaras, cerca de la cesta,
con mantón de seda y un bello diamante.

Después se despoja del tutú escarlata,
del chal adornado de oro y rubí,
guarda en un estuche sus aros de plata
y el bello abanico color carmesí.

Y, con su pijama de franela rosa,
se mete en la cama tierna y candorosa.

Belén Torres, 3/25/2017




Una chica chic, chic

Dormida en su cama de oro ribeteada,
entre osos y tigres, está mi sobrina.
Su cuarto es de sueños fantásticos mina;
de juegos festivos, ciudad encantada.

Ella es delicada. Vestida cual hada
con un tutú puesto, se cree bailarina.
Luce hermosa, chic, frágil, feliz, fina,
con sus zapatillas y malla rosada.

Sobre el tocador, fuera del estuche,
descansa un violín junto a un gran peluche.
El arco y la música están sobre el piano.

Mientras duerme mueve los pies varias veces,
su cuerpo endereza subiendo una mano.
¿Soñará que es Clara la del Cascanueces?

Renata Guitart, 10/29/14




Sueños de una musa

Leve como el vuelo de las golondrinas,
como musa alada de un valle otoñal,
danza entre las flores ocres, purpurinas,
y es su añil mirada casta y celestial.

Suaviza su risa las hojas cansinas
que el céfiro alegre lleva hasta el cristal,
mientras lampos de oro sobre las colinas
consagran al día su esplendor final.

Y, en la blanca estancia, duermen sus secretos:
sueña con ser Venus o ser flor de lis;
besan la almohada sus párpados quietos

y, oníricamente, llueve por Paris.
Dos cisnes, en sueños, danzan indiscretos
con núbiles plumas y aliento de anís.

Mardy Mesén R.




Para mi nieta María

Mi nieta es hermosa cual las amapolas,
hoy viste un vestido de fino tisú,
que adornan, brillantes sobre el canesú,
unas florecitas de alegres corolas.

María se eleva mientras que las violas
con sonido alegre como el del cucú
tocan con dulzura, muerde un alajú
y el delgado talle cimbrea en cabriolas.

Exhausta, la bella de dorados rizos
reclina los bucles cintados de plata;
deja entrecerrados sus ojos de miel

y la sobresaltan reflejos rojizos
cuando entra su hermano vistiendo escarlata.
Él le da su risa; ella, un gran clavel.

Chelo Álvarez




Un joven galante

Anda por la calle con aire mundano,
pasa por las tiendas, le habla a los mayores,
charla con la niña del puesto de flores
y saluda a todos, amable y ufano.

Adela, coqueta, le tiende la mano,
su piel es de nieve como los albores,
la besa, y van viendo juntos los colores
de esos tulipanes del parque cercano.

Él viste de gris; ella, en escarlata;
es tan elegante su prenda de seda
que un aire a Violeta la de la Traviata

su talle semeja. Y siguen la rueda.
En un restaurante, con copa de plata,
beben su champán hasta que no queda.

Lola Tenllado, 29-10-2014




El llanero

PENDIENTE DE MODIFICACIÓN

Argelia Pérez Ruíz, 25/3/2017




Escena modernista

¡Qué dulce tibieza! La luz agoniza
en esta penumbra silente y callada.
¡Cómo calla el patio y la perfumada
rosa que, fragante, su aroma desliza!

Se expande en el aire como una tristeza,
como una nostalgia de ajados amores;
y, entre las macetas repletas de flores,
se evaden suspiros con delicadeza.

Desgrana un piano notas musicales,
y la dulce amada, vencida de amor,
apoya su frente en los ventanales

y tras los visillos refugia su ardor.
Vuelan leves alas junto a los cristales
y se envuelve el alma de un grato calor.

Concha Ortega




Perdida en el infinito

Día es de verano, las niñas pasean;
burbujas de nácar sus pies acarician,
color de azucenas y nardos propician
y, en la espuma nívea, libres borbotean.

Sobre el horizonte sus ojos garbean
por el sutil cielo azules que auspician;
volando en lo etéreo, sus alas codician
el iris eterno donde corretean.

Su espíritu puro acampa pomposo
en el infinito poblado de nubes;
el mar, mientras tanto, les mira envidioso

los trajes de gasa, como de querubes,
y quiere atraparlas para ser dichoso,
mas ellas rehúyen su abrazo espumoso.


Ana Lechuga Gallego 25/03/17




De compras

Con cartera en mano salen decididas
todas las mujeres que lucen ansiosas;
vestidas de gala como mariposas
dejan las tristezas que esconden sus vidas.

Entre los volantes y blusas floridas,
vierten sus perfumes con olor a rosas;
prueban en su cuello las joyas lujosas,
mientras que platican muy extrovertidas.

Y, de tienda en tienda, van por los pasillos…;
ya en la exhibición no quedan zapatos,
solo cuatro pares negros y amarillos.

Buscan en rebajas los nuevos ornatos,
compran, sin cesar, en los baratillos.
y vencen audaces siempre sin recatos.

Amelia Jacobo. Marzo 2017




Bellos diseños

Rosario trabaja, contenta, incansable...,
llega a su atelier, la esperan señoras
que anhelan diseños de mentes creadoras,
y ella les atiende siempre muy amable.

Las mide, las prueba de forma impecable
y al final las deja bellas, seductoras;
de esas diestras manos son admiradoras,
es diseñadora buena y respetable.

Se mueve entre rasos, plumetis y telas;
sus sedas sensuales levantan pasiones
que exhiben modelos en las pasarelas.

Les adorna el pelo con tirabuzones
cuajados de flores o de lentejuelas...,
las mejores joyas son sus creaciones.

Mayka Fe (25-3-2017)




La feria

El carrusel gira, brillan los corceles
de grupa esmaltada bajo un haz de albores;
florean las nubes globos de colores
y suena la música de los cascabeles.

Muñecos de felpa prestan sus pinceles
rosados y azules a los jugadores
mientras prueban su suerte con los predadores
que, en quioscos con trampas, ofrecen laureles.

Las niñas se acercan a las payasitas
que maquillan, pintan, brincan y distraen,
pues sus malabares al público atraen.

Los jóvenes miran a las señoritas
que se pavonean buscando pareja…,
si alguno les gusta, sueltan su clineja.

Fabio Jair Avellaneda




Tablao

Brilla la flamenca por el rojo intenso
de su amplio vestido con negros lunares
que oculta sus sierras y sus encinares;
filtra el faralá la flor de su incienso.

Taconea y baila, su mano en ascenso
juega con el viento y hace malabares.
El Chal de Manila dibuja los mares
con olas de flecos en sutil descenso.

¡Llena de abanicos, luce Andalucía!
Con rojos capotes cubren el tablao
y, aunque ya amanece, prosigue el sarao.

Llaman los sudores a la bulería,
rasgan las guitarras los gitanos sones
y ella pisa firme sobre sus tacones.

Princesa Esmeralda




Y suena el reloj...

Al llegar la tarde, Raquel resucita
de entre los cojines del sillón de pino
que alegra el salón; su acabado en lino
conforma una rosa de lana exquisita.

Dormita a sus pies la vieja gatita,
una callejera de color albino;
un reloj de cuco suena al son cansino
de las campanadas tristes de una ermita.

Se siente feliz, y me abre la puerta
al instante mismo que entró en el portal
con ansias de verme junto al cuerpo amado.

Como una chiquilla de inocencia abierta,
sus ojos me buscan llegando al umbral
mientras otra noche nos besa en privado.

Ana María Valladolid Juárez




Carmina

Camina Carmina hacia la avenida
con una pamela de color azul,
luciendo un pañuelo de magenta tul;
tacones muy altos, la falda ceñida.

Mira escaparates, está seducida,
contempla una blusa de fino chaúl.
Le vienen recuerdos desde su baúl,
pensando en la moda, pensando en la vida...

Imán es su aroma de puro Chanel,
fragancia que deja detrás una estela
al paso elegante de su bruna piel.

Lleva guantes lila de lana y franela,
y porta en la mano un rojo clavel,
mas para quién es no nos lo revela.

Carlos El poeta artesano




Tarde de invierno

Derrama el invierno sus blondas sombrías
sobre la espesura y el nervio del río.
Un hombre resguarda sus hijos del frío
templando con besos sus manitas frías.

El cielo está gris, las calles, vacías,
deambula todo, según su albedrío.
La ventisca ulula; colmada de hastío,
se suelta en lamentos como Jeremías.

Saltando rincones, un par de ratones
muerden el vestido de una rica vieja,
que muy enfadada huye con el viento.

La luna es pantera y, en los callejones,
seduce a galanes que van sin pareja.
¡Sucede tal cual como te lo cuento!

Luisa Gómez Borrell, 30-10-14




Soñaba la niña

Vestía Vanesa vestido rosado,
traído de lejos, de allá de ultramar,
con amplios volantes, de lino bordado
y regios botones finos de alamar.

Lucía en un dedo su anillo dorado;
portaba en el cuello un lindo collar
de perlas preciosas, cuyo nacarado
reflejo irisaba las olas del mar.

Soñaba la niña con ser la princesa
de un reino lejano, y un príncipe azul
besaba su boca, sus labios de fresa

bajo la hojarasca de un viejo abedul.
Soñaba la niña, soñaba y reía.
La luz se apagaba y el sol se escondía.

Jesús Ángel Bordonaba




Ella baila sola

Al ritmo que marcan sus curvas caderas,
la joven se mueve igual que una ola;
traslucen sus ojos veinte primaveras
y es todo un prodigio bailando ella sola.

Ella baila y baila. Es joven la noche,
y joven la ninfa de grácil figura
que, elástica, pone su mágico broche
al baile alocado que la transfigura.

Los focos la envuelven con sus movimientos
si, abierta de brazos y piernas, suspira...,
si vuelan sus auras a los cuatro vientos
y, en su remolino, gira, gira, gira...

Las luces primeras de la madrugada
la verán rendida, dulce y despeinada.

Reyes Ferrándiz




Lía

La tarde es de seda tras los ventanales,
el blanco sofá, la manta de flores.
Lía lee a solas poemas de amores,
la lluvia de octubre corre en los cristales.

Avanzan las horas, nubes otoñales
recorren los cielos entre resplandores;
llegan al salón del jardín olores
a tierra mojada, a pino y rosales.

Lía se perfuma, aunque a nadie espera,
se mira en la luna de pulida plata,
y busca el vestido más chic de su armario.

Como si de un sueño de pronto volviera,
tira al suelo el libro; al cubo, la bata,
y busca en la guía al del poemario.

María García Romero


Última edición por Artesana el Dom 9 Abr - 4:43, editado 1 vez


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Prosa poética y narrativa UBI SUNT

Mensaje  Artesana el Dom 9 Abr - 1:39

Dudas

Hay dudas que entristecen nuestros días.
Invocadas por sueños no cumplidos,
se adueñan de las mentes entre sombras
las sombras de las mentes cada noche.

Queremos encontrar la solución
rebuscando certezas para el alma
tras vivencias de ajenas inquietudes,
y solo en ti se encuentra la verdad.

¿A dónde nos conduce la fortuna?
¿Dónde están tantos sueños, tantos logros?
Nadie puede heredar el ser feliz.

No pueden las pasadas experiencias
palpitar en las vidas del presente...,
quedaron enterradas con sus dueños.

Artesana, 23-8-14




Somos ríos

Se volverán cenizas mis placeres
-la vida, lentamente, vuela, corre-,
mi sonrisa de sol, mis viejos huesos,
e invierno sin final, mi primavera.

El reloj de la vida nunca torna
ni un minuto a la senda que has andado,
aunque pierdas de vista tu camino
o el camino te pierda con su vista.

¿Dónde estarán mis sueños sin octubres?
¿No busca nuestro río siempre el mar,
la primera condena de vivir?

No importa lo pequeño ni lo grande
que hayas logrado ser en este mundo
porque la muerte a todos nos iguala.

María García Romero




¿Dónde están los laureles?

¿Dónde están los laureles cuando el pánico
se apropia de mi alma triste y sola,
cuando las soledades me acompañan,
cuando me abandonó la compañía?

Dónde, en este momento en que el silencio
es la horrenda respuesta a cada súplica,
en cada negación, en cada pérdida,
en cada bofetada del destino...

Nada es eterno, nada... Polvo somos.
Lo que ayer fue notable e importante
será mañana exiguo, nimio, fútil...

Al final, nada importa, solo el hoy
y hoy no están, y por eso me pregunto,
pero nadie me sabe decir dónde.

Renata Guitart 3/29/2017




¿Dónde están las riquezas?

Construimos castillos en el aire
y el aire los castillos nos destruye,
creemos ser los dueños de los bienes,
mas de los bienes somos los esclavos.

La ambición va creciendo en el vacío
y se expande inclemente como el fuego...
¿Dónde están las riquezas obtenidas?,
¿dónde, la ostentación?, ¿las pompas, dónde?

En el viaje final a la alborada,
desnudos nos iremos al azul
cuando el hilo vital llegue a su fin.

Volveremos a ser de nuevo el polvo,
las sales y las mieles de la tierra,
la raíz recordada por sus frutos.

Belén Torres, 3/28/2017




Si las estrellas mueren

La vida es una ráfaga, es un golpe,
es preámbulo de muerte, desconcierto;
celadora que vela, siempre esquiva,
la leve ensoñación del vuelo humano.

Todos buscan “ser alguien”…, ¡ya lo son!,
¿por qué mutar a oscuras vacuidades?;
donde quiera que vayas, llevarás
el rastro de tu esencia transitoria.

Es el orgullo arpón fatuo y estéril;
la vanidad, la pena o el peculio…,
¿qué quedará de ti cuando te vayas?

La existencia forjamos con capricho,
y el capricho deforma la existencia.
Si las estrellas mueren…, tú también.

Mardy Mesén R.




Con el alma desnuda

Es mejor repudiar tanta ambición
y vivir la existencia con medida,
no buscar más estrellas para el alma,
pues el alma es la estrella que se busca.

Dejarás cuando mueras la congoja
que será la aflicción a corto plazo,
porque el tiempo no guarda gratitudes
y no hay nada que pueda ser eterno.

¿Para qué se acumula la riqueza,
si al partir nada llevas de equipaje
y tu espectro inmortal irá desnudo?

¿Dónde van a parar los oropeles,
cuando en la losa queda solo un nombre
y cubre tu sepulcro tanto olvido?

Martha Velázquez Vélez




¿Qué me queda de ti?

No cuentes los minutos que se escapan,
no persigas la imagen del espejo
ni vigiles la arruga de tu frente;
tu mirada en la nada se evapora.

Las nubes derramaron ya su lluvia,
vertiendo, desgarradas, sus turbiones
en una tierra yerma con abrojos,
sin trigo para el pan del vagabundo.

Vagabundo del pan de tu sonrisa,
se me escapa la luz si no regresas.
¿Dónde queda la fama si te has ido?

¿Qué me queda de ti?, solo el adiós;
viviste sin vivir por trabajar,
y ¿dónde están los méritos logrados?

Concha Ortega




Altivez

Los tonos de labiales y mi rímel,
mi anillo de esmeralda y mi futuro,
mi absurda picardía y mis vestidos,
mis noches, mis deseos ¿dónde están?

Palidece el esmalte de mis uñas,
mis uñas palidecen sin su esmalte;
se arruga el maquillaje cadavérico
y bailan los gusanos sobre mí.

Si busqué todo el tiempo vanaglorias,
¿por qué de polvo viste mi osamenta
sin fama, sin fortuna ni ataúd?

Cenizas son mis lágrimas insípidas
que envuelven las preguntas impugnadas
por la altivez que hundió mi vida en fango.

Princesa Esmeralda




Acaso hay otra vida

Si el reloj presuroso de mi vida
se hace lento y se para una mañana,
¿dónde irán a parar mis ilusiones,
la familia de siempre, los amigos?

¿Aquellos que hoy me llevan entre rosas
olvidarán la risa de mis labios
o escucharán mi risa al recordarme
cada vez que les llegue mi recuerdo?

Las dudas aceleran mi inquietud
al paso sigiloso de las nubes.
¿Dónde están mis brillantes primaveras?

¿Dónde irán mis valores y mi aplomo?
Si existiera tal vez algún Edén…
Acaso hay otra vida junto a Dios.

Chelo Álvarez, 27/3/2017




Algo de ti

Quienes vivieron antes que nosotros
dejaron tras su paso las semillas;
unos sembraron odios y maldades;
otros, en cambio, amores y dulzuras.

¿Por qué no compartimos los deseos
que quedan relegados en la mente?
¿Dónde están los valores que perdimos?
Quizás por cobardía los negamos.

No esperes que la vida los devuelva,
devuelve tú a la vida esos valores,
pues tienes el derecho y el deber.

A veces nos consume la nostalgia;
nos turba no saber que pasará
ni cuando llegará nuestra estación.

Lola Tenllado Moreno, 27-3-2017




¿Cuál es la meta?

Estamos en la vida tan de paso
que apenas si dejamos cicatriz,
partículas que tienen inquietudes
pendientes solamente del declive.

Viajamos sin saber cuál es la meta,
cargados con mochilas siempre a tope
de grandes aflicciones y alegrías,
dejando en el camino a mucha gente.

¿Para qué tanto esfuerzo y tanta lucha?
¿De qué nos sirve tanto acumular
si al final en la tierra queda todo?

Vivamos sin pensar en el mañana,
mañana sin pensar ya viviremos,
pues nunca va hacia atrás nuestro reloj.

Mayka Fe (28-3-2017)




Miseria

En la guerra del hambre, está mi amiga,
amiga de la guerra con violines
de música agridulce sin los mimos
que hacen huelga bailando en su despojos.

Ya no cubre su cuerpo con las pieles
que el sol acarició con su calor,
y se secó el licor, y la jactancia
desacató las reglas con los lujos.

Soledad y tristeza sobre el tul
de estas cuatro paredes ya desnudas,
¿donde están los amigos, la belleza?

¿Donde la libertad y aquel derroche,
cuando la enfermedad rompió su atril
y le llenó su vida con el hambre.

Amelia Jacobo




Efluvio

Siempre privilegiamos a lo fútil,
en caminos de paso por la vida,
vida que caminamos en un paso,
con quejas desde el día que nacemos.

Vivimos sin saber que es excelente
la existencia, mas somos como somos;
ignorando que nada nos perdura,
honores y fortunas ¿dónde están?

Pensamos en llegar al infinito
y olvidamos besar a nuestra madre,
de nada te valdrá lo que obtuviste.

Así como se apagan hoy las voces,
se apaga la alegría con tu hora,
pues todo se evapora como nubes.

Argelia Pérez Ruíz, 23/8/14




Ubi sunt?

¿Dónde estás, madre, dónde?, ¿y tu dulzura?,
¿dónde tu sencillez?, ¿y tu elegante
sentido del deber?, ¿Y tu sonrisa
que ocultaba el dolor?.... ,¿dónde?, ¿por qué?...

Que ahora tienes paz me suena a tópico.
A entenderlo no llega mi razón;
dicen que, siendo tanta tu belleza,
de ti Dios se apropió y para él te quiso.

Para los tuyos tú querías paz,
y la paz eras tú para los tuyos
mas fuiste arrebatada por el hado.

Nos dejaste un legado de virtudes,
enseñanzas que siempre guardaremos
con tu recuerdo, que a ellas nos dirige.

Ana Lechuga Gallego 28/03/17




Escoria

Mirando desde el fondo del abismo,
le pido a mi esperanza que no muera;
perdido en el desecho de mi cuerpo,
un cuerpo que ha deshecho el infortunio.

Se acabaron los tiempos del disfrute;
en mí disfruta el tiempo su anarquía,
dibuja mil arrugas en mi frente
y acaba con mi fuerza y mi vigor.

¿Dónde están mis orquídeas de oro
que envidiaban los reyes y los príncipes
y hacían tentadoras mis miradas?

¿Dónde quedan los lujos y diamantes
que guardaba en mis cofres de marfil?,
me hacían prepotente y, hoy, escoria.

Fabio Jair Avellaneda




Silencio

¿Dónde se encuentra el gusto por las copas?
¿En dónde tu figura idolatrada?  
En la quietud eterna de mi cuerpo,
descansan los rescoldos del olvido.

¿En dónde están los besos que me diste?
¿Prodigan sus placeres a otros labios?
Quizás cuando te acuerdas de mi nombre
es un nombre que nada te recuerda.

Ahora que me cubren las cenizas
de un presente fatal e indiferente,
mi cuerpo se ha cubierto de penumbras.

No existe luz en los resecos ojos
que ilumine con fuego alucinante
a los locos sentidos de tu piel

Urbano Vilchiz




¿A dónde van?

A veces me pregunto mil cuestiones:
el valor de aprender las enseñanzas,
el porqué de crecer tan lentamente,
el sentido que tiene la experiencia...

De joven, sin tener sabiduría,
tenía mucho tiempo, pero ahora,
más viejo y sabio, tiempo poco tengo,
y no para su fuga hacia el crepúsculo...

¿A dónde van las horas que han pasado?,
¿a dónde lo vivido en el camino?,
¿a dónde van la ciencia y el saber?...

Será polvo esparcido por el aire
que otros pies hollarán con sus pisadas;
una gota en el piélago vital.

Carlos El poeta artesano




Sueños

La tristeza no miente al corazón,
porque el corazón miente a la tristeza
invadiendo la entrada del olvido
con nubes tan espesas que estremecen.

Se detiene la vida en la laguna
donde miles de espejos siempre empañan
la plácida ternura de las cosas,
la luz inaccesible del pasado.

Y persigues y buscas lunas de oro,
estrellas transparentes, viejas noches,
tormentas de esperanza bajo el cielo.

Efímero recuerdo que sucumbe
ante una claridad inamovible.
Estoy llena de sueños, ¿dónde están?

Ana María Valladolid Juárez




Ubi sunt? (¿Dónde están?)

¡Ah de la vida!… ¿Nadie me responde?
En este festival de vanidades,
¿alguien quiere venderme souvenires
con briznas de su propia vanidad?

Por las losas del viejo camposanto,
donde lucha el olvido irreverente
con la cruel terquedad de las carcomas,
serpea una oleada de silencios.

Furiosa brevedad, la de los siglos
que promovieron en sus breves furias
estériles disputas con la nada.

¡Ay, Dios, cómo doblaron las espigas
sus tallos candeales y orgullosos
de regreso al abrazo de la tierra!

Reyes Ferrándiz, 28/03/2017


Última edición por Artesana el Dom 9 Abr - 1:42, editado 1 vez


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Prosa poética y narrativa VERDAD O MENTIRA

Mensaje  Artesana el Dom 9 Abr - 1:41

Verdad o mentira

Mentiras hay que aguardan invisibles,
ocultas como el ojo de la almendra.
Existen las mentiras del invierno
porque vienen envueltas en la niebla;
mentiras calurosas de verano;
primaverales, dándonos tibieza;
o de otoño, regidas por las hojas,
pues vagan sin control, edad o fecha.
Mentiras maternales con cariño,
mentiras comprensivas de pareja,
del niño tras la máscara inocente,
de amigo entre las bromas de una juerga...,
son mentiras queriendo ser verdades
capaces de aliviar a quien las crea.
¿Acaso fantasía y realidad
no conforman la información completa?
La verdad es tan solo una mentira
que a todos les parece verdadera.

Artesana, 9-4-15




A río revuelto, ganancia de aprovechados

Cuando el mundo ha perdido la razón
y en sus actos nos muestra sus caprichos,
creemos la mentira, y la verdad
obviamos para hacer nuestro albedrío.
Las leyes pueden ser bastante injustas
negando la verdad hasta el ridículo,
pues aceptan las cosas más ilógicas
si a alguno le supone beneficio.
Entre medias verdades, las mentiras
nos parecen creíbles en principio,
y las medias mentiras son falacias
que también nos endulzan los oídos.
Negamos la verdad si no es la nuestra
y el embuste creemos productivo.
Aún votamos a "honestos" gobernantes
y ponemos confianza en falsos ídolos.
Le pido a Dios nos guarde y nos preserve
porque veo que el caos sigue invicto.

Renata Guitart, 4/8/2015




La verdad y la mentira

Porque teme al castigo de sus padres,
el hijo mentirá su excusa incierta;
llevado de su miedo al diferente,
hay quien miente buscando sus prebendas.
Alguno dice sus perogrulladas
por librarse de críticas acerbas
de los que ayer reían sus embustes
y hoy le reclaman la verdad honesta.
Pero de su conducta reprochable
ellos son los culpables, pues con leña
avivaron las llamas de ese juego
de falsear las mentiras con certezas
y envolver la verdad en los engaños.
La gente presionada ante el dilema
confía en un dibujo trampantojo
con la falsa verdad que la alimenta.
¿Sabrá que la verdad, por "increíble",
es el pilar moral de la conciencia?

Belén Torres, 4/01/17




La mentira

Todo el mundo está en flor y mi alma en luto;
a mi elevada torre de esperanza,
ha llegado la pútrida aspereza
de una mentira oscura, grave y falsa.
A la divina fe de mis ensueños,
divinamente pura, noble y blanca,
una víbora de ojos de alabastro,
de mentirosas púas por escamas,
le inoculó un veneno ponzoñoso
a dentelladas de odio, a dentelladas.
Y ahora piso el suelo de mis días
con renovadas fuerzas y descalza,
aunque la bestia inquieta se camufle
con más falsía inmunda en sus entrañas.
Su amorosa expresión me observa siempre,
pues compartimos tierra, sol y agua;
aunque yo corra libre por los montes,
mientras su infame ser solo se arrastra.

Mardy Mesén R.




Verdad y mentira

No es tan fácil cubrir las apariencias
ni sostener por tiempo la mentira,
pues fingir a la larga la doblez
termina siendo cruz que te abomina.
Mentir es un relato cotidiano
porque buscas cubrir cada sofisma
con historias que aumentan el trastorno,
cambiando la dulzura de la dicha
por amarga ficción deshabitada.
La falacia, cuando es protagonista,
anula el sentimiento verdadero,
convierte toda esencia en pesadilla
y domina nuestra alma y nuestra mente.
Penosa puede ser la fantasía
de quien vive sufriendo por orgullo
lo que la sociedad quiere que finja,
mas a veces la farsa proporciona
el éxito que buscas en la vida.

Martha S. Velásquez Vélez




A los que no les importa difamar

Pregonas tu “verdad” como un augurio,
como aforismo, máxima o sentencia:
te atreves a juzgar sin certidumbre,
sin el menor atisbo de certeza.
No separas mentiras de verdades
y hieres cuando lanzas como piedras
tus palabras mordaces, siempre falsas,
con arrojo y audacia de profeta.
¿Se cubrirá algún día de ceniza
tu frente pesarosa de la afrenta?
Por todas las insidias que has sembrado,
por todos los disgustos y secuelas
que tu lengua llevó por los caminos
de mi vida manchada sin reserva,
debieras arrastrarte por el suelo
besando las señales de mis huellas.
Es posible que entonces, generosa,
pudiera perdonarte y te absolviera.

Concha Ortega




Anatómicamente perfectos

Un escultor medita al ver las rocas
bordeando el paisaje y la estrellas,
quisiera darle vida al sentimiento
tallando la belleza sin enmiendas,
y busca sus modelos en los hombres,
pero nunca la realidad desvelan.
Los pectorales mágicos brillosos
y la musculatura tan de atleta,
que en el mármol se aprecian al detalle,
en realidad no son más que quimeras.
Aunque todos con ellos se fascinen
y al verlos los sentidos se recrean,
son tan poco reales y perfectos
que superan lo que imitar quisiera.
Verdades o fantásticas mentiras
esculpidas en piedras sempiternas,
la belleza del arte está inspirada
en la ilusión que a todos nos contenta.

Princesa Esmeralda




Verdad o mentira

A veces la verdad imperceptible
tratamos de ocultarla ante la gente;
enredamos a niños y mayores
con ciertos secretismos porque duele
airear ciertas cosas que a su tiempo
incluso las sabrán hasta los duendes,
pues, pese al disimulo, nuestro estado
negamos, mas "la nada" crece y crece.
A los niños callar no les seduce,
lastima su razón y no conviene,
ya que sienten tristeza porque callan
cuando ellos solo ansían ser alegres.
Verdades y mentiras se entremezclan
porque así es la ruleta de la suerte.
La trola es el guijarro que se ahoga,
la verdad, como aceite, flota siempre.
Pasados unos meses te diré
que aunque calles tu aspecto me conmueve.

Chelo Álvarez, 12/4/2015




La verdad y la mentira

Andando presurosos por la vida,
hallamos a menudo en este mundo
personas que parecen una cosa
y luego, con el tiempo, son un bulo,
artistas del prometo prometiendo
su trola reluciente en “oro puro".
Por eso deberíamos saber
de quienes escuchamos los discursos,
no vayan a enredarnos con su labia
y luego nos llevemos un disgusto,
pues, entre la mentira y la verdad,
hay gamas como del moreno al rubio.
Una mentira grande se mantiene
porque hay en los humanos mucho rucio
que cree lo primero que le cuentan,
aunque sea un chismoso quien lo supo.
Solo el alma podría discernir
donde está la verdad de lo absoluto.

Lola Tenllado




Hombre fantasma

Se vive entre mentiras y verdades,
pues hay quien la ternura va fingiendo,
mas quiere ser un mártir de la vida
con males inventados todo el tiempo.
Otros llevan verdades de fachada
y creen ellos mismos ese cuento.
La envidia se hace dueña muchas veces,
escupe contra todos su veneno
de inciertos oropeles y riquezas,
y falla el sentimiento verdadero.
El hombre por natura es algo vago,
se busca falsedades y pretextos,
si puede a sus cercanos embaucar
se hace hábil y versado en temas nuevos.
Pensando que es “sencillo y generoso”
ansía tener todo; cual modelo
se piensa que es el Dios de los mortales,
y nunca reconoce sus defectos.

Mayka Fe (31-3-2017).




¿Posees la verdad?

¿Vives en posesión de la verdad?,
¿Crees que eres el dueño de la ciencia?;
si el sabio se confiesa que no sabe...,
¿cómo es que tú presumes de tenerla?
Eres un engreído, un zoquete;
eres un petulante y un tronera.
La verdad es la paz que siempre triunfa,
es la voz interior que nos preserva
de la falsa mentira en que te escondes;
nos devuelve los sueños y nos lleva
en brazos del amor hacia el triunfo
de conseguir tener lo que tú anhelas.
La mentira produce pesadillas.
Tu verdad no es verdad, solo sospechas
a través del cristal de tu interés.
Como "ilustre ignorante" galanteas
con las medias verdades que construyes,
y en tal maraña pierdes la cabeza.

Ana Lechuga Gallego 31/03/17




Un hombre valiente

“Entre grises paredes, atrapados,
cuatro valientes hombres se defienden
ante la intermitencia de unas balas
disparadas por un terrateniente.
Entre ellos un borracho arrepentido
revierte la moneda, y ennoblece
al hombre fracasado que resiste
los embates del vicio que lo hiere…”
Mentiras y verdades del abuelo,
aunque quizás ni él mismo se las cree;
es tanta la emoción de verse vivo,
que su alma y corazón rejuvenecen.
Sus cuentos son “creíbles y rotundos”
solo cambia de sitios al perderse
en sus historias ciertas o falsarias
que siempre ha de contar hasta su muerte.
Me siento complacido en la presencia
de un hombre que ante nade se somete.

Fabio Jair Avellaneda




Verdad y mentira

Pareciera que el mundo va al revés,
pues triunfan la mentira y el engaño;
se burla la verdad y la honradez
con la hipócrita risa de lo falso.
Se impone la falacia descarada,
se vende la justicia por tres cuartos;
prospera el "honorable fariseo"
subiendo con su embuste a lo más alto.
Yo sé que la franqueza es vulnerable,
su paso entre escorpiones va descalzo;
que el zorro mentiroso, muy astuto,
la puede lastimar con sus agravios;
que vestidos de ovejas van los lobos
que luego te devoran con sus actos;
mas, cuando brilla el sol de la certeza,
se va lejos cual fiera lo infundado;
no hay cuento que camufle lo evidente,
ni sombra que oscurezca lo obvio y claro.

Carlos Elpoetaartesano




La mentira

Quizás es franco gozo de locura
de aquellos que al mentir se hacen expertos.
Parecer pueden cuentos inocentes,
pero sus alas llegan hasta el cielo,
pensando en esconder algún pecado
y se cuelgan, tenaces, de un lucero.
Otras veces nos dicen las verdades,
mas estas solo ocultan un secreto,
por ello se protegen y se cubren
pretendiendo cuidados tan extremos
que a las personas vuelven desconfiadas.
Algunos, también cuidan de sus cuellos;
evitando el rigor de la justicia,
"a su verdad" se aferran como a cepos;
litigan esgrimiendo agravios burdos,
buscando solventar así sus yerros.
Es necesario hablar con la verdad,
pues falsear será jugar con fuego.

Argelia Pérez Ruíz, 30/3/2017


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Prosa poética y narrativa La sutileza poética

Mensaje  Artesana el Dom 9 Abr - 1:44

La sutileza poética

Rimaría con letras ruborosas
los anhelos que el viento trae dispersos
de pasadas caricias amorosas,
pero callan tus besos a mis versos.

Me traerán las mareas lo vivido
sobre arenas de tòrridos veranos,
pero púdicas cubren mi latido
las almenas celosas de tus manos.

Aunque lleve en los ojos la verdad;
sobre el folio de nívea pureza,
oscurece su luz mi intimidad,

y la Musa, rendida a la belleza,
me concede su ardiente claridad
impregnando el papel de sutileza.

Artesana, 5-7-15





¡Oh, poesía!

Con los pétalos de una rosa, el viento
me acaricia en las noches de verano.
Sutilezas espero de tu mano;
de tus ojos, ternura; y de tu aliento,

complementos hermosos, sustantivos
que enaltezcan mi alma, conjunciones
y atributos que anuden corazones
con anillos dorados de adjetivos.

¡Engaláname! ¡Cúbreme de acrónimos
y de artículos! ¡Colma de fervor
el rubí de mis labios con sinónimos!

Tus promesas serán mis menesteres,
pues preciso, Poesía, tu calor
y que en versos me adores y veneres.

Renata Guitart




Con magia

Con la magia que corre por mis venas,
plasmaré en los albores de la luna
la elegancia poética de alguna
sutileza del arte. Sin cadenas

mostraré la belleza de la vida,
que nos brinda sus gamas de colores
y perfuma el ambiente con sus flores
adornando el umbral de la partida.

El reloj, con las perlas de su boca,
les sonríe a las horas mientras danza
en espera del último estertor.

Si detiene el compás que me provoca
a escribir con mis sueños la esperanza,
volveré transformada en una flor.

Belén Torres, 7/04/15




La magia de escribir

Escribir en la etérea partitura
que de luz y de gracia se adivina,
evocar a la musa celestina
elevada en su mística figura;

en cuartillas dejar el alma pura,
despertar a la rosa matutina
con sonrisas de sol y amar su espina
entre versos de diáfana estructura;

sin sonora estridencia y con destreza,
en la estética limpia y el tenor,
derramar en figuras la belleza…,

y la magia real que va al lector
volverá convertida en la grandeza
que define por siempre al escritor.

Mardy Mesén R.




El poema perfecto

Se deslizan mis versos suavemente
por el blanco papel de mi existencia
y se afirman sutiles en mi mente
con el mágico embrujo de su esencia.

Se recrea mi musa en la armonía
que desprende la luz del sentimiento
con el grato poder de fantasía
que le busca razón a su argumento.

En la sabia intuición del corazón,
se fusionan prudencias y locuras
para hacer de las letras el prodigio

que proyecte la cálida expresión
del poema perfecto en sus rupturas:
las que son para el alma su prestigio.

Martha S. Velásquez V.




Como el Sauce

Manará de mi río la canción
de los cantos que entonan estos versos,
ascendiendo hasta el mismo corazón,
que me late en distintos universos.

El retórico oleaje, que hace ondas,
lo difunde al compás de efervescencias,
y relucen los ecos como frondas
que se hacen de luz reminiscencias.

Los oníricos ritmos ambarinos,
deliciosas semillas de fragancias
y de ideas trocadas en caminos,
que decoran sentidos y elegancias,

descolocan las piedras de mi cauce,
y consiguen que llore como el sauce.

Princesa Esmeralda




El latir de mi pecho

El poema se viste de elegancia
al compás de la pluma inteligente;
lucirá refinado con prestancia
colocado el vocablo conveniente.

Si en los versos derrocho sutileza
y los cubro con pétalos de rosas,
su fragancia exquisita y su belleza
se alzarán como bellas mariposas.

A las rimas escritas por el día,
levantando los ojos desde el suelo,
sumaré las estrellas que en el cielo

se iluminen con luces y armonía.
Me delatan al verme complacido
el latir de mi pecho y su sonido.

Chelo Alvarez




La sutil transparencia

La sutil transparencia que transmite
escribiendo los versos un poeta
nos envuelve la mente con discreta
elegancia, a la vez que nos permite

admirar y gozar de la escritura
en la imagen hermosa del romance
o el soneto sensible que al alcance
de los bardos derrocha floritura.

Con sus rimas transmiten la alegría
de los cielos azules mientras lloran,
la dulzura de labios que te imploran...

Aunque se unan la noche con el día,
de la gloria recibe inspiración
el poeta que tiene condición.

Lola Tenllado




Provocando susurros

La belleza marina se refleja
en las olas furiosas y los versos,
y los vientos golpean tan adversos
que la pluma asustada lo asemeja.

Y, tan pronto la calma se bosqueja,
el poeta rubrica los anversos
de los trovos pausados y diversos,
y la paz del sosiego se festeja.

Con adornos de perlas en su boca,
me declama las odas tan sonrientes
que suspiros suavísimos provoca,

y, añadiendo matices diferentes,
en perfume de rosas desemboca
generando susurros sugerentes.

Mayka Fe ( 3-4-2017)




Sublime danza

Exquisita, la dúctil escritura
nos parece sutil y glamorosa
en los versos escritos con dulzura
donde el poeta la quiere ver de diosa.

El melódico ritmo y la estructura
con la musa adorable y caprichosa
enaltecen y elevan la finura,
manifiestan la péndola gloriosa.

Con la magia que invade al corazón
en su danza febril y su revuelo,
el rapsoda revela su ilusión.

El sublime poema, en su consuelo,
nos ofrece y regala la emoción
de su magia imponente desde el cielo.

Argelia Pérez Ruíz




Entre nubes

Entre nubes navega mi infinito,
y se encuentra tu luz que vuelta estrella
lo ilumina, y le deja fuerte huella:
poesía de música, de mito...

Tu mirada, tan mía se hace rito
de nostalgia y placer, pues es tan bella
que contempla y recorre cual centella
el paisaje, en tus ojos, exquisito.

Tu perfume, que aroma tiernamente
el lirismo fluyente de mi numen,
y que envuelve mi espíritu en espuma

impregnando de olores a mi mente,
me estremece en mi ahora, en el pasado
el futuro…, y jamás de mí se esfuma.

Ana Lechuga Gallego 4/04/17




Un Soneto a venezuela

Si las flores silvestres matizaran
el desértico campo de cenizas,
si renuevos de lluvias remozaran
las raíces y cepas quebradizas,

si los nuevos valores germinaran
entre esporas de frondas y conizas
y al lirismo en sus rocas le cantaran
con quietud las arenas movedizas,

seductores de fina voz bucólica,
nacerían poemas en el prado
que el turpial cantaría con cuidado,

brillaría la luna melancólica
y la tierra se haría de acuarela
sobre el lienzo raído en Venezuela.

Fabio Jair Avellaneda




Etérea poesía

Delicada se muestra la poesía
con matices y gamas de colores,
sutileza de aromas y sabores,
elegancia con ritmo y melodía,

levedad de la pluma en armonía,
que levita en espacios soñadores,
y el afán de los dedos creadores
gravitando en perfecta sintonía.

Con la brisa que llega caprichosa,
con palabras jugando libremente
y el lirismo vertido en cada verso,

cual si fuera fragancia de la rosa,
el poema se eleva de la mente
como canto de amor al universo.

Carlos Elpoetaartesano




Ítaca

Hablará en el poema la belleza
que se muestra a la vista e invisible
con su verso pulido y más sensible
abrazada al amor de su pureza.

Si cultiva en su lengua la grandeza,
delicada en su gesto, inconfundible,
brotará cual la flor inextinguible
que se eleva despacio y con firmeza.

Las palabras que son como luceros
nos deslumbran con luces infinitas
y producen sentires verdaderos
con la magia que lees o recitas.

La poética voz de la hermosura,
incansable al Parnaso va segura.

María García Romero




La elegancia de la pluma

La sutil elegancia de la pluma,
al danzar, hechicera, en el papel,
evapora el oscuro con su espuma
esculpiendo caricias en la piel.

Delicada, la esencia de algo bello
que se puede apreciar de lado a lado
embellece, y nos deja el noble sello
del poeta sensible y cultivado.

Los encajes cubiertos de algodones,
abrigando los versos, tibiamente,
a los lutos sacaron de la mente.

Y, aunque tachen de cursis estos dones,
las verdades como albas mariposas
lucirán su pureza entre las rosas.

lágrima_azul


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Prosa poética y narrativa SONETOS SIN LA "E" Y CON LA "E"

Mensaje  Artesana el Dom 9 Abr - 1:47

Calor

La calor ronda airada cada piso;
librando las cortinas, nos acosa
y asalta mi salón jacarandosa
para cuajar sus grados sin aviso.

Poco a poco, las horas van pasando,
la adivino adosada a mi cristal;
suda un halo pringoso, como blando...,
con una calma casi fantasmal.

La chicharra da "música" al sopor;
yo, asfixiada, no aguanto su tortura,
mas canta la soprano aficionada.

Y al final, aliviando tanto ardor,
la luna, compasiva, nos procura
su paz bajo la tibia madrugada.

Artesana



El calor

El estío penetra hasta el rellano,
asciende a las ventanas y reposa
sobre la telaraña pegajosa
donde medra la fiebre del verano.

Traicionero, pesado y envolvente,
su insecto teje velos, redes, tules...,
y recubre a su presa lentamente,
convirtiendo mis nervios en gandules.

Suena el eco de los ventiladores,
que, en su baile con la temperatura,
me tienen la cabeza mareada.

Finalmente, tras estos sinsabores,
Selene, relumbrante de frescura,
nos regala su noche atemperada.

Artesana, 6-8-15



La música

Son ondas auditivas controladas
vibrando los concisos semitonos;
sonidos disonando sus tritonos
o asonando sus quintas afinadas.

Guitarra, piano, tímpani y flautín
tocan mariachi, salsa, jota, son,
aria, balada y fuga. La canción
va hasta mi corazón con un clarín.

Saxofón, flauta, corno, tuba y viola
tocan juntos sonatas, sinfonías;
las tonadas, sus ritmos y armonías

nos animan. La música acrisola
las almas cuando vibran los sonidos
y colman con su magia los oídos.

R. Guitart, 8/3/2015


LA MÚSICA

Vibraciones audibles moderadas
con exactos matices y colores
resuenan por los aires, excitadas,
exaltando deseo, esmero, amores.

En bailes de festivos campeonatos
que alientan zapateados con chancletas,
tambores, saxofones y trompetas
interpretan ye-yés y vallenatos.

Guitarrones, oboes, clarinetes,
tenor y mezzo dieron sus conciertos
con los teatros llenos. Los expertos

interpretaron valses y motetes.
Métrica, acento, acorde y melodía
llenan los corazones de alegría.

Renata Guitart, 8/7/2015



Cena con Tosco Rústico

Dos ratas ciudadanas a su amigo
Tosco Rústico invitan a la casa
a yantar golosina, arroz y trigo
con lomo ahumado y pollos a la brasa.

Su campo inmundo, sucio y horroroso,
jamás orondos platos vio pasar
con tan divino halago al paladar
ni brilló cristalino y oloroso.

“¡Coma raudo, Ilustrísimo, su plato!"
-susurran las ratitas-, hay oculto
un dragón conocido como Gato
clavando atroz su garra a todo bulto.

"¡Mil gracias! -dijo Tosco-, ¡adiós, golosas!
¡Disfruto más mis bodrios y mis fosas!”

Belén Torres, 8/04/15



Cena con Terco Labriego

Dos ratones magnates a su cuate
Terco Labriego llevan a su mesa
a comer ensalada de aguacate,
queso manchego y dulce de frambuesa.

Los laberintos secos e infecundos
de ausencia de bellezas adolecen,
pero Terco es feliz porque le ofrecen
mugre, churre y escombros nauseabundos.

En la cena, royendo la verdura,
observa que el siamés de la pensión
demuestra la maléfica intención
de clavarles su fiera dentadura.

Por lo que el Terco exclama decidido:
“¡Regreso a mi agujero preferido!”

Belén Torres, 8/06/15



Metamorfosis

Sin más, amigo Samsa, has sucumbido;
tus ojos son farolas llamativas;
tus blancas manos, garras incisivas;
una joroba alada has adquirido.

Volar, podrás volar? Oigo un zumbido;
por tus robustas patas primitivas,
púas filosas muy poco atractivas
rasgando van tus poros. Han caído

las horas y los días con sus lunas;
bajo tu cama, solo y sin valor,
muta tu anatomía, aciago horror.

Algunas cosas cambian, solo algunas.
Larva o gusano, bicho fantasmal,
nada podrá cambiar tu atroz final.

Mardy Mesén R.



La metamorfosis II

Escúchame, Gregorio, estás vencido;
en tus retinas arde un fuego inerte
y es imposible ya reconocerte
en un dantesco insecto convertido.

En la invernal estancia y escondido,
con tus negras antenas sientes fuerte
la sentencia y el vuelo de la muerte
que esgrimen sin piedad su sinsentido.

Anhela, espera, sueña tu esperanza
despertar del infierno que te encierra
en este aspecto nuevo, abominable.

¿Qué condena espantosa, qué venganza
de tu apariencia y cuerpo te destierra?
¡Qué destino tan cruel e inexplicable!

Mardy Mesén R.



Mi gran virtud

Dramatiza al cantar su admiración
buscando conquistar con galanía
mi voluntad, incauta todavía,
y mi cándido amor y mi pasión .

Cuando logra atrapar mi corazón
con su vana y su insulsa fantasía,
yo disfruto a morir la picardía,
simulando admitir tal ambición.

¿Cómo ocultar los íntimos instintos
disfrazados por falsa vanidad?
Si admito la conquista con frialdad,

solo alcanzo alborozos muy distintos.
Camuflo con orgullo la actitud
para no mancillar mi gran virtud.

Martha S. Velásquez Vélez



Seducción

Exagera expresando su intención
intentando apresar con verborrea
mi inocencia, que ingenua se recrea
ante el diestro poder de seducción.

Porque quiero eludir esos camelos,
viles, torpes y ruines espejismos;
aprovecho muy bien los mecanismos
fingiendo aceptación a sus desvelos.

Y decido esconder mis emociones
en un juego pueril de timidez,
pues, si acepto el asedio y la insulsez,
estaré incentivando sus pasiones.

Encubro con mi encanto la verdad
para no deshonrar mi honestidad.

Martha S. Velásquez V.



Castilla la Mancha, tierra de Don Quijote

¡Oh, las viñas maduras! ¡Oh, La Mancha!
Los molinos adornan sus dorados
como altivos colosos consagrados.
La hizo Dios, cual la luz, vistosa y ancha.

Combinando trigal con amapolas,
nos brotan por los llanos azafrán,
arroz, mijo, maíz... Mi talismán
son sus frutos y fúlgidas corolas.

Toboso tuvo llano su camino
para un hidalgo audaz y fantasioso;
quizás muy cumplidor, digno y rumboso

varón, mas un vulgar loco sin tino
lanzado contra un sólido molino,
a sus ojos, soldado prodigioso.

Chelo Álvarez, 4/8/2015



Castilla la Mancha y Don Quijote

¡Oh, los grandes trigales! ¡Oh, mi tierra!
Los gigantes de cuento resplandecen,
y, tan grandes y fuertes, se estremecen
si resoplan los vientos de la sierra.

Brillante, refulgente, fulgurante,
la Meseta Manchega se destaca
por sus buenos viñedos. Aún empaca
cebadas y forraje a Rocinante.

De mi tierra el prestigio está en aumento,
la engrandece el buen nombre del Quijote,
que ve a su Dulcinea hasta en el viento.

Heredamos las artes de ese zote
que sirve a su verdad siempre contento
y de un héroe del malhechor azote.

Chelo Álvarez 6/8/2015



Esperanza en la vida

Cantamos alabanzas a la vida
cuando todo logramos con vigor,
la salud, la ilusión y la comida
y una luna brindándonos amor.

Con valor arrojamos por la borda
los fallos, compromisos y contratos,
y, si fallan, alguno los aborda
cambiando simpatía por maltratos.

Yo brindo por lo amado y conocido,
por niños con sonrisas, más dichosos
sin luchas ni futuros dolorosos.

Cuando al final hayamos ya concluido,
los mundos gozarán con gran orgullo
brindando por lo mío y por lo tuyo.


Lola Tenllado, 5-8-2015



Amores y buenas razones

Admiro la creencia del vencido,
mas sin celos, desvelos ni inquietud;
cualquier sueño del pobre, conseguido
con templanza, deseo y rectitud.

Considero a la gente esperanzada
por encontrar un fin a lo imperfecto,
obteniendo de nuevo la querida
escuela del Maestro más perfecto.

Quiero un cielo desierto de tormentas
con azules estelas de ilusiones
que llenen de poder los corazones

y que cesen por siempre las sangrientas
contiendas por dinero y posesiones.
Son amores... y buenas mis razones

Lola Tenllado, 9-4-2017



Archifamoso

Caminando con garbo luminoso,
por la pista mostrando galanura,
orgulloso sin más, astro y figura,
un tipo varonil archifamoso

acicala sus manos orgulloso
y saluda a las damas con dulzura;
ilumina sonrisas su soltura,
disputada por un grupo fogoso.

A todas las sublima la pasión,
ambicionan la cita tan soñada
y buscan conquistar su corazón.

Nada altiva, su cálida mirada
a las guapas muchachas da ilusión,
y gozan la visión nunca lograda.

Mayka Fe, 6-4-2017



El joven seductor de las poetas

El joven se convierte en comediante
y luce la inventiva del ensueño
poniendo su semblante más risueño
con cuerpo de modelo relevante..

Las nenas siempre esperan sus zalemas,
quieren que les susurre arrebatado
el verso más ardiente y deseado,
que exponga y que declame sus poemas.

Pasiones las despierta el guapetón,
no pueden ya negarlo, se enamoran,
las seduce y camela su atención.

Sus besos deseados atesoran
y entablan una bella relación,
en romances y estrofas le asesoran

Mayka Fe, 9-4-2017



El burro y la flor

Un burro caminaba atolondrado,
posando sus patazas y su hocico,
cuando gritó una voz: "¡para, borrico!,
¡cuidado con mi falda y mi tocado!"

Asombrado, miraba hacia su cola;
una flor, chiquitina y azorada,
tan bonita como una blanca hada,
tiritaba curvando su corola,

compungida y con rostro muy lloroso.
-¡Ay, so tonto!, vi mi último minuto
aplastada por un patán ruidoso.

-Anda, guapa, si yo soy "diminuto",
¿un susto mataría tu osadía?
¡A una dama jamás aplastaría!

Mar García


(falta el poema de Mar Garcia con la E)



Tus lágrimas

Una lluvia tranquila, sigilosa,
acaricia tu faz; da a tu mirada
un baño con nostalgia apaciguada,
rocío diamantino, olor a rosa.

Baña tus labios rojos con sabor
salitroso; traslada tus olvidos
para formar un hoy con días idos,
y nota con tus labios su dulzor.

Ansías sustituir tu amargo llanto
por gotas con rocío y acaricias
cobijar tus historias bajo un manto

con asuntos pasados; mas propicias
amargura y dolor. Tu aciago canto
sólo rumía tus críticas ficticias.

Ana Lechuga Gallego, 7/04/17



Lágrimas

Una pena resbala por tu tez,
serena, reposada, perezosa...,
besando tus retinas con fluidez,
lamiendo tus mejillas afectuosa.

Anega de consuelo, con regusto
acedado, tus pétalos de fuego;
y trae tus recuerdos del vetusto
lejano ayer, que vuelva a ser un luego

Anhelas permutar tu cruel gemido
por la brillante escarcha que desposa
tu experiencia real con lo existido.

Tus pétalos, con cauce muy crecido,
derraman una perla generosa
de esperanza, de fe... en tu ente herido.

Ana Lechuga Gallego, 10/04/17




La gata vence al búho

Un búho anaranjado pasa alto
contempla a una gatita abrir sus patas,
muy oronda, jugando con las ratas,
y, afilando su pico, va al asalto.

Sus alas acomoda con ardid,
los ojos apuntalan la mirilla
con rauda sacudida, ¡cómo brilla
contra la oscuridad tras una vid!

La gata atisba al pájaro, y las uñas
oculta a sus amigas, bravucona,
y grita a viva voz: “calla, no gruñas;

con tus ojos sin vista, fanfarrona,
no asustarás mis ratas con tu acoso,
si bajas, sufrirás, bicho horroroso

Fabio Jair Avellaneda



El gato tuerto, el hámster y el buitre

Un ave muerta de hambre sobre el huerto
vuela ella rastreando entre pilones,
quiere hacer estofado de ratones;
de repente observó un felino tuerto

y un hámster bromeando a hacerse el yerto
cercano del paraje de cardones;
su ataque lo ejecuta en rotaciones
veloces que estremecen al experto,

El tuerto receloso lo descubre
y mete al tierno hámster en el litre,
con su espeso ramaje lo recubre,
y le dice sin miedo al negro buitre:

“desgraciada y funesta ave, cuatrera
nefasta, si te atreves seré fiera”

Fabio Jair Avellaneda



Lágrimas saladas

Son las lágrimas gotas diamantinas
paridas por los días compungidos;
son disgustos oscuros, doloridos,
profundos como grutas submarinas.

Su sal cambia las risas por rutinas
aburridas con pocos coloridos,
y las aguas inundan los latidos
jubilosos sin ritmo por sus ruinas.

Acumulan fatigas a manojos,
y, aturdidos con tantas paradojas,
naufragan por su mar daños aciagos...

Fontanas caudalosas son mis ojos,
mas no aplacan las ansias y congojas
agravadas por tantos malos tragos.

Carlos Elpoetaartesano



Dulces lágrimas

Nacen de lagrimales refulgentes
cristales muy salobres y brillantes,
recorren cual riachuelos los semblantes
enjugando sentires diferentes.

Repletas de emociones inocentes
con destellos y luces abundantes,
se muestran placenteras, elegantes,
bellas con fundamentos convincentes.

Sonríen los luceros impregnados
de las fuentes repletas de empatía
desbordante de eufóricos estados...

Lloraré los momentos regalados
con dulce regocijo y alegría,
felices al poder ser expresados.

Carlos Elpoetaartesano



Nostalgia

Por los claros y oscuros, tú gravitas
con giros ondulados como norias
y notas, al ocaso, moratorias
brindadas por las rutas no finitas.

Aspirando con ansias infinitas
alcanzar las dramáticas victorias,
sin discurrir si son solo ilusorias,
al probar suprimir las vanas cuitas.

Mi amor al corazón lo transfigura
para forjar un mundo luminoso;
la gloria para ti, por mí trazada,

logrará con pasión y con locura,
a tu amparo absoluto y cariñoso,
la dicha por los dos jamás soñada.

Argelia Perez Ruiz.



Nostalgia

A diversos pesares te sometes
por variables reveses de la rueda
y adviertes que el declive no trasgreda
límites y a la senda te sujetes.

Quiero que los anhelos ya concretes
que establezcas el éxito y suceda
manteniendo el laurel como moneda
evitas la derrota y que te inquietes.

Permanece y convierte el libre afecto,
edifica y construye en su esplendor
al sueño que congruente has perseguido.

Extrema tu sentir en el trayecto,
concreta el interés en tu interior
sin recelos que empañen lo obtenido.

Argelia Pérez Ruíz 9/4/2017


OJOS CASTAÑOS

Como la rosa roja y tan vacía,
inspiradora vil, calculadora,
pronto marchitarás la luz del día
al morir tu corola con la aurora.

matas sin conpasión mi gallardía,
tu sordina platica a toda hora,
rasga mi pintalabios tu falsía
mi mustio corazón palpita y llora.

Por tus ojos castaños agonizo,
por tus brazos sollozan los abrazos ,
soy laguna salada moribunda.

Soy la luna tapada por granizo,
la visión dividida a cuchillazos
por tu trampa mortal y barahúnda.

Linda Esmeralda Dominguez


(poema por hacer con las "E")


Invitado, gracias por leerme.

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Prosa poética y narrativa Glosa a Bécquer

Mensaje  Artesana el Sáb 15 Abr - 3:59

Los que tienen una equis están revisados en el grupo, los que tienen 2 equis están revisados sin la presencia de sus dueños. Estos pueden entrar, leerlos y decir si quieren un cambio. Todos pueden pedir un cambio hasta que se publique, pero no me loqueéis mucho.

Rima LXXIII

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

“¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”

Gustavo Adolfo Bécquer

El asilo

Espiaban mis ojos
los vidrios abiertos,
y asomé la cara
detrás del lienzo;
alguien sollozando,
desgarró el silencio,
hasta la otra alcoba
sus lloros salieron.

Suplicaba un vaso;
yo, aferrado al suelo,
vi como arrojaba
vómito en el lecho.
Se me heló la sombra,
vi que por intérvalos
una ansiedad rígida
me agitaba el cuerpo.

Allí ya no hay día
último o primero.
Esos negros ruidos,
en mi blanco pueblo,
eran un contraste,
mas, visto el misterio,
de aquellas tinieblas,
escapé al momento.

Tan solos, tan solos,
no están ni los muertos.

Artesana, 31-1-16

Luz y misterio x

Lloraban sus ojos
de emoción abiertos,
la piel de su cara
perlina, cual lienzo;
le dan sollozando
en mudo silencio
un cierre a la alcoba,
pues todos salieron.

De su mano, un vaso
se caía al suelo,
y ella se arrojaba
compungida al lecho.
No había ni sombra
y, con frío a intérvalos,
se veía rígida,
y sin paz su cuerpo.

Despuntando el día,
al rayo primero,
entre tantos ruidos
se fue de su pueblo.
Al ver el contraste
de luz y misterio,
de vida y tinieblas,
pregunté al momento:

¿Si vivimos solos
por qué estamos muertos?

Argelia Pérez Ruíz


Misterio x

Observé en los ojos
sus duelos abiertos,
la pálida cara
parecía un lienzo;
ella sollozando
me pidió en silencio
que entrara a la alcoba
de donde salieron.

Un pequeño vaso
se hallaba en el suelo,
la muerte arrojaba,
su aliento en el lecho;
como extraña sombra,
un hombre a intérvalos
se quejaba, rígida
la esencia del cuerpo.

La parca ese día
de marzo el primero,
sin voces ni ruidos,
se adueñó del pueblo.
Un raro contraste
traía el misterio
del tiempo en tinieblas,
lo sentí al momento
en que vi tan solos
a vivos y a muertos.

Martha S. Velásquez Vélez

Eran sus dos ojos x

Eran sus dos ojos
cual cielos abiertos,
radiante su cara
como etéreo lienzo;
lo vi sollozando
y entendí en silencio
que, al cerrar su alcoba,
sus pasos salieron.

Frágil como el vaso
que al quebrado suelo
el agua arrojaba,
me tendí en su lecho,
y amé entre la sombra,
que me lo dio a intérvalos,
su figura rígida,
su glorioso cuerpo.

Aún recuerdo el día
de ese amor primero
que encendió de ruidos
mi valle y mi pueblo.
Hoy, desde el contraste,
brota su misterio
y, entre mis tinieblas,
vuelvo a ese momento…

Solos, los dos solos,
tras los sueños muertos.

Mardy Mesén R.

Desesperación xx

Percibo tus ojos
cual cielos abiertos,
la piel que en tu cara
de seda es un lienzo;
así sollozando
de amor en silencio,
sé que de la alcoba
tus fuegos salieron
derramando el vaso
de amor hacia el suelo.

La luna arrojaba
frialdad en el lecho
vacío sin sombra
que refleja intérvalos
luz gélida y rígida
ausente del cuerpo.

Así, día a día,
escucho primero
tu voz entre ruidos
y voces del pueblo;
mi mente en contraste
se hunde en el misterio
y entra a las tinieblas
a cada momento.

Quedaron muy solos
mis besos…, ya muertos.

Felipe de Jesús Legorreta Levy

Supieron tus ojos xx

Sintieron tus ojos,
como el mar y abiertos,
el frío en la cara
y el eterno lienzo.
Quedan sollozando
gritos de silencio
en la misma alcoba
de donde salieron.

Allí quedó el vaso,
tu aliento en el suelo
y el aire arrojaba
tu aroma del lecho;
se quedo tu sombra,
que regresa a intérvalos,
con la pena rígida
de añorar tu cuerpo.

Y día tras día,
recuerdo primero
tus risas sin ruidos
en un bar del pueblo.
Nunca hallo el contraste
ni el duro misterio
de amarte en tinieblas
a cada momento...

!Ay, Señor, qué solos
tú y yo entre los muertos!

Ana María Valladolid Juárez

Lo miré a los ojos xx

Lo miré a los ojos,
muy fijos, abiertos,
con lívida cara,
como puro lienzo;
tal vez sollozando,
acaso en silencio,
con él de la alcoba,
mis penas salieron.

Cogí bien el vaso,
!no cayera al suelo!
Furiosa arrojaba
su ropa en el lecho;
suspiré a la sombra,
bebí con intérvalos
y una fuerza rígida
inundó mi cuerpo

Amanece el día,
llega el sol primero,
radiante, sin ruidos,
caminé hasta el pueblo
Pero.. !qué contraste!
tristeza, misterio,
de penas, tinieblas.
!qué triste momento!

Estábamos solos,
tristes como muertos

Ana Lechuga Gallego

Cataclismo xx

Nublados los ojos,
cansados y abiertos,
el llanto en mi cara
mojaba aún el lienzo.
Mi voz sollozando
cortaba el silencio;
temblaba la alcoba,
por eso salieron.

A saltos, mi vaso
el agua en el suelo
y al aire arrojaba;
postrada en el lecho,
perdida en la sombra,
gemía a intérvalos
y con la piel rígida
sufría mi cuerpo.

Aclaraba el día,
mas oí primero
alboroto, ruidos
y quejas del pueblo.
Terrenal contraste;
la vida, un misterio
roto en las tinieblas
del fugaz momento.

¡Azotados, solos,
cataclismo y muertos!

Claudette V Chirinos

Amanecer x

Sus azules ojos
al amor abiertos,
la tez de su cara
de impoluto lienzo
piden sollozando
en mudo silencio
que cierren la alcoba,
pues todos salieron.

En su mano, un vaso;
un frasco, en el suelo,
y ella se arrojaba
llorando en el lecho.
No es ya ni su sombra,
ama sin intérvalos
y se queda rígida,
sin pasión su cuerpo.

Así hasta que un día
con el sol primero,
sin apenas ruidos,
se marchó del pueblo.
Fue tal el contraste,
tan grande el misterio....
Dejó las tinieblas,
llegó su momento:

El sol y ella solos.
Lo demás son muertos.

Jesús Gutiérrez

Amor roto x

Cansados tus ojos
resisten abiertos,
y tu blanca cara
más parece un lienzo;
me fui sollozando,
guardando silencio,
y de aquella alcoba
mis penas salieron.

Tirando aquel vaso
que quedó en el suelo,
de mi alma arrojaba
vestigios de un lecho,
que, mudo en la sombra,
yo evoco a intérvalos
mientras noto rígida
mi esencia en el cuerpo.

Ya nunca habrá un día
como aquel primero,
en que aquellos ruidos
de mi amado pueblo
daban el contraste
a nuestro misterio.
Entre las tinieblas
te amé yo al momento.

Y ahora estamos solos...,
¡ni vivos ni muertos!

Lola Tenllado, 31-1-2015

Padre, estamos solos x

Padre, estamos solos
Miraban mis ojos,
serenos, abiertos,
de Jesús la cara
sobre un níveo lienzo;
lo vi sollozando,
guardando silencio,
cuidando mi alcoba
y a los que salieron.

En mi mano, el vaso,
que tomé del suelo,
mientras me arrojaba
llorando en mi lecho,
vi una dulce sombra
que surgía a intérvalos
difusa aunque rígida
y borroso el cuerpo.

Las flores del día
cogía primero,
sin hacer rüidos
del jardín del pueblo.
Qué bello contraste,
precioso misterio,
pues vi entre tinieblas
su rostro al momento:

¡Padre, estamos solos
los vivos, los muertos!

Chelo Álvarez, 31/1/2016
Estábamos solos x

Los azules ojos,
que tenía abiertos,
daban a su cara
el valor de un lienzo;
iba sollozando,
triste y en silencio,
penetró en mi alcoba,
los demás salieron,

En su mano, un vaso;
sus pies en el suelo;
la luna arrojaba
un rayo en el lecho
mientras en mi sombra
se mecia a intérvalos,
fría, blanca, rígida,
la luz de su cuerpo.

Al llegar el día,
él salió primero,
y no habia ruidos
en el viejo pueblo.
Sin ningún contraste,
todo era misterio,
y, entre las tinieblas,
comprendí al momento:

“¡Estábamos solos...,
y estábamos muertos!”

Lágrima azul

A mi madre x

Me ardían los ojos,
inmensos y abiertos;
temblaba mi cara
al lado de un lienzo,
y oí sollozando
al mudo silencio
cuando de la alcoba
las penas salieron.

La vela del vaso
ahumó el triste suelo,
alguien arrojaba
lirios en mi lecho
y vi que una sombra,
llorando en intérvalos,
con su boca rígida,
besaba mi cuerpo.

Con el nuevo día,
corrí, y fui el primero
que, sin hacer ruidos,
escapó del pueblo.
Buscando un contraste,
me volví misterio,
alma entre tinieblas,
soplo de un momento.

¡Ya vivimos solos
nosotros, los muertos!

Belén Torres, 31/01/16

Los galenos del dictador x

Sus malditos ojos
no estaban abiertos,
su execrable cara
la cubría un lienzo.
No iban sollozando...
Rompiendo el silencio,
de la horrible alcoba
bailando salieron.

Con suero en el vaso,
besaban el suelo.
Ni un soplo arrojaba
el muerto en el lecho,
ni arritmia, ni sombra,
ni un pulso en intérvalos...,
sí, una línea rígida
cual estaba el cuerpo.

"¡Al fin llegó el día!
¡Ya se fue el primero!"
Mas se oyeron ruidos...
Soldados del pueblo
fueron al contraste
sembrando el misterio,
y, entre las tinieblas,
terminó el momento.
Se quedaron solos
los doctores..., ¡muertos!

Renata Guitart, 1/31/2016

Mejor solos que muertos x

Hoy tengo los ojos
húmedos y abiertos;
cuando vi tu cara
pintando otro lienzo,
me fui sollozando
y guardé silencio.
Te esperé en la alcoba,
mis penas salieron.

Tenía en mi vaso
la mugre del suelo,
el polvo arrojaba
cenizas al lecho
y pisé tu sombra
gritando entre intérvalos;
fui frágil y rígida,
rechacé tu cuerpo.

El sol de otro día
me herirá primero,
y extraño tus ruidos,
y extraño a mi pueblo.
No soy el contraste
ni soy el misterio
porque a tus tinieblas
le llegó el momento.

Es que vivir solos
es mejor que muertos.

Princesa Esmeralda

Negación x

Asombran sus ojos
azules abiertos;
el mar de su cara
cual sereno lienzo
de amor sollozando,
pero, ¡qué silencio!
Salió de la alcoba,
dos almas salieron.

De su mano el vaso
rueda por el suelo
mientras se arrojaba
de bruces al lecho
cubierto de sombra
y de luz a intérvalos.
Con su espalda rígida,
encoje su cuerpo.

Ya no tiene el día
su silbo primero,
escucha los ruidos,
recuerda a su pueblo,
el brutal contraste
sin ningún misterio.
Vuelven las tinieblas,
vuelve aquel momento.

"Nos quedamos solos,
mas no entre los muertos".

María García Romero

Glosa a la rima LXXIII de Bécquer x

Miraban tus ojos,
como el cielo abiertos,
brillaba tu cara
pintada en un lienzo.
Te vi sollozando
envuelta en silencio,
y, de nuestra alcoba,
los sueños salieron.

Un cirio en un vaso
que había en el suelo
su brillo arrojaba
sobre nuestro lecho,
y, cual una sombra,
emergía a intérvalos
la figura rígida
de tu frío cuerpo...

Te fuiste aquel día
con el sol primero,
te fuiste sin ruidos
al eterno pueblo.
La vida es contraste;
la muerte, misterio;
me quedé en tinieblas
en solo un momento.

¡Nunca estamos solos,
nos miran los muertos!

Carlos Elpoetaartesano

Fundidos y muertos x

Sin luz en sus ojos
llorosos y abiertos,
hurgaba su cara
blanca como un lienzo.
El mar, sollozando,
guardaba silencio,
y, al fin, de la alcoba,
mis gritos salieron.

Alumbra en un vaso
la vela en el suelo,
mi pena arrojaba
la cruz en el lecho;
maldita es la sombra
que marca entre intérvalos
a la muerte rígida
de un gélido cuerpo.

Y llega otro día,
para mí, el primero,
que no oigo sus ruidos
ni sale hacia el pueblo.
Me pesa el contraste,
me apena el misterio,
de si entre tinieblas
habrá algún momento
en que estemos solos
fundidos y muertos.

Fabio Jair Avellaneda

Aunque estamos muertos x

Mientras que mis ojos,
cerrados o abiertos,
recuerden tu cara
como un bello lienzo,
el ir sollozando
esconde el silencio
que queda en la alcoba
sin los que salieron.

El hielo del vaso
empapaba el suelo,
triste me arrojaba
desnuda en el lecho.
Recordé tu sombra,
llorando a intervalos,
mi figura rígida
añora tu cuerpo.

Y, rayando el día,
intento primero
encontrar tus ruidos
que absorbió mi pueblo.
Sin luz ni contraste,
resulta un misterio
que anhela tinieblas
y nos da un momento.

Nunca estamos solos
aunque estemos muertos.

Amelia Jacobo

El adiós x

Esos bellos ojos
tenías abiertos
y en tu tersa cara
pusieron un lienzo,
partí sollozando,
no quise silencio,
fuera de la alcoba
mis miedos salieron.

Agua desde un vaso
derramé en el suelo,
la luna arrojaba
su luz hasta el lecho;
una oscura sombra
que cubría a intérvalos
la figura rígida,
de tu inerte cuerpo.

Y llegó aquel día
de lluvia primero,
alboroto y ruidos;
partimos al pueblo.
Advertí el contraste
de ocaso y misterio,
de llama y tinieblas,
que dura un momento.

Nos dejaste solos,
quedaste entre muertos.

Mayka Fe, 12-4-2017

Despedida x

Tenía los ojos
muy negros y abiertos,
la barba en su cara
parecía un lienzo;
me vio sollozando,
dolía el silencio,
helaba la alcoba,
sus odios salieron.

Con rabia, mi vaso
rompí en aquel suelo,
su adiós me arrojaba
lejos de su lecho;
convertida en sombra
mi luz en intérvalos,
me volvió una rígida
noción de mi cuerpo.

La noche era día,
el fin, lo primero,
mi cabeza y rüidos…
¡yo, que fui su pueblo!
Vil era el contraste
y quedó en misterio,
me dejó en tinieblas…,
¡maldito momento!

Mis anhelos solos,
nuestros sueños muertos.

Helena Restrepo


Invitado, gracias por leerme.

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Prosa poética y narrativa Re: RETOS DEL LIBRO

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