RETOS DEL LIBRO

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Prosa poética y narrativa RETOS DEL LIBRO

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:41

DAMA DEL ARMIÑO


La dama blanca

La pintan de Madona y, aunque el cielo
alumbre su seráfica armonía,
ni el trazo de la luz le da consuelo
al rictus de glacial melancolía.

Sus ojos nos evitan con recelo;
parecen traspasar lo que veía,
ajenos a la chispa de un anhelo,
distantes de estudiada lejanía.

¿Por qué se le entristece la mirada?
Quizá mientras recuerda los colores
que tuvo su niñez en primavera.

De armiño su pureza arrebatada,
¿podría devolverle los rubores
el mismo que su faz volvió de cera?

Artesana, 22-1-15




La musa y el pintor

Su huella espiritual nos ha dejado
la Dama del armiño en todo el mundo,
el cuadro del pintor enamorado
refleja de su musa lo profundo.

El rostro de la joven abatida,
sus ojos soñadores, su tristeza...
¿Serán la sanación de su honda herida
acaso el resplandor y la riqueza?

Da Vinci, en el cristal del áureo espejo,
advierte el aletear de la mirada,
la tibia languidez de su alma hermosa,

y pinta del instante el fiel reflejo
por miedo a que la niña nacarada
se esconda en el aroma de una rosa.

Belén Torres, 3/21/2017




Cecilia Gallenari

El cuadro de La Dama del Armiño
nos muestra la ternura y la pureza
con que una adolescente da cariño
al pálido animal de la realeza.

La cándida mirada, la terneza
del gesto en su sonrisa angelical,
la blanca sencillez y la agudeza
plasmada por da Vinci en tan real

retrato de doncella y animal
que irradia ingenuidad y sensatez
nos hacen suponer que no es casual
el símbolo alegórico a su prez.

¿Tendría el retratista la intención
de hacer entre los dos comparación?

Renata Guitart, 3/22/2017




A La dama del Armiño

El rostro de Cecilia adolescente
irradia la ternura y la nobleza
que habita el corazón eternamente
con dulce sentimiento de firmeza.

Sonríe con recato sugerente,
sonrisa que denota la tristeza,
¿acaso el retratista fue prudente
pintando en la mirada su flaqueza?

Quizás su presunción de ser esposa,
anhelo que ocultó como un tesoro,
la lleva a sostener su posición.

Si finge, como amante, ser dichosa,
tendrá de Ludovico Sforza, el Moro,
amor, notoriedad y admiración.

Martha S. Velásquez Vélez




La dama y el pintor

Cecilia, de pasión efervescente,
dormida entre la historia y la cultura,
de armiño se estremecen tu figura
y el llanto de tu piel adolescente.

Leonardo, de carácter refulgente,
observa la canción de tu dulzura,
merece tu retrato la pintura
que habrá de sorprender eternamente.

¿Acaso mereciste al cruel falsario?,
¿o al hábito impecable de la aurora,
efímero caudal de tu derroche?

Te paga la ilusión el mercenario
que a golpe de poder tu seno implora,
rendido ante el deseo sin reproche.

Mardy Mesén R.




La dama fascinante

Contemplo los adornos de su pelo,
el brillo del collar y su hermosura.
¿En dónde se refleja el alma pura
vestida de ilusión y terciopelo?

Me envuelve de quimera y fantasía
si roza con la mano el blanco armiño;
transmite la mirada de cariño
su cúmulo de euforia y alegría.

La dama resplandece fascinante
y sigue la mirada al visitante
absorto en contemplarle su belleza,

que expande la opulencia y la grandeza.
El día se adormece, y la señora
velada quedará hasta la aurora.

Chelo Álvarez.




El rostro de la dama

El rostro que nos muestra la pintura,
altivo y de belleza tan serena,
parece contener en su dulzura
los místicos latidos de la arena.

¿Por qué se fijará en el otro lado
si sabe que vigila el gran pintor?
¿Quizás ocultará al enamorado
espinas que nacieron del dolor?

La mano se desliza con cariño,
melosa e inocente, arrebatada,
y el lomo nacarado del armiño
derrama sobre el lienzo luz de hada…..?  

Entrar en su sublime pensamiento
sería capturar al mismo viento.

Lágrima azul, 24-1-2015




La dama de Milán

La joven de Milán, sencilla y pura,
con quince primaveras, sonrosada,
sostiene con su mano delicada
el cuerpo del armiño por ventura.

Sus ojos, si miramos su hermosura,
serán como los mismos de la amada,
mas muestran el dolor de enamorada,
quizás por sus amores sin ternura.

Si tuvo la atención del gran Leonardo,
serían numerosas las razones,
¿acaso el magisterio se prodiga?

Pintó su corazón de blanco nardo,
el verso virginal de sus pasiones,
la cruda realidad de tanta intriga.

María García Romero




La dama del visón

Mirarla sin mirar a la inocencia
del gesto que se esconde y se presiente
detrás de su mirada complaciente
sería de inquietante indiferencia.

Sus ojos me demuestran la existencia
del bello pensamiento que, hondamente,
prolonga la hermosura de su frente
llevando su figura a la excelencia.

Ceñida en su corpiño de amapola,
con calma, con donaire y con soltura,
sujeta entre los brazos al hurón.

¿Destella la alegría o se acrisola?
Nos conquista su dulce imagen pura
si brilla en su pupila el corazón.

Ana María Valladolid




La dama del pasado

La dama que aparece en la pintura
con gracia acariciando está a su armiño,
su falda lo recoge con cariño,
al punto de que inclina su postura.

Acerca su suavisima blancura
al tibio acogedor de su corpiño
o escapa y corretea como el niño
que quiere contemplar el agua pura.

¿Acaso de las sombras del pasado
regresa misteriosa, casi duende?
Quizás, pero, si vemos su semblante,

la fina palidez que se ha captado
del rostro pincelado, nos sorprende
su torpe inclinación por este amante.

Lola Tenllado, 22-1-2015




Flor naciente

La dama de Milán con la belleza,
que posa virginal en su emoción,
se envuelve con el halo de tristeza
reflejo de recóndita aflicción.

Leonardo la pintó con la brillante
idea de captar la flor naciente
que surge de la nada en un instante,
haciendo su mirada más ardiente.

Alcanza con placer el objetivo
en cada pincelada el gran artista,
pues logra con los rasgos juveniles

del rictus de los labios su motivo.
¿Le plasma en su sonrisa el idealista
la eterna primavera a sus abriles?

Argelia Pérez Ruíz, 22/3/2017




Mirando a la dama del armiño

La dama del armiño, con sonrisa
confusa entre candor y obscenidad
¿nos mira con tristeza o con piedad?
Exhala cualidades de Artemisa,

deidad de lo rural; su diaconisa,
Cecilia, nuestra dama, con frialdad,
sumida en la espiral de la maldad,
se entrega a Ludovico, muy sumisa.

Su mano, que hace mimos al armiño,
sensual, tan sugerente, tan perfecta...,
reserva para "el Moro" su cariño;

ignora las sorpresas que proyecta
ni sabe que tendrá sin él su niño,
mas hoy lo del futuro no le afecta.

Ana Lechuga Gallego




La bella dama

La dama que contemplo en este lienzo
sonríe con capricho e... ¿inocente?;
parece generosa y complaciente,
de amor correspondido en el comienzo.

Abraza protectora al blanco armiño
al tiempo que presiente la visita,
le quiere y su dureza necesita;
su mano le protege con cariño.

Tan dulce y misteriosa, su mirada
trasmite los deseos a su amor,
emana por sus ojos el placer

que entrega bondadosa y delicada;
le gusta someterse sin temor
al hombre que domina a la mujer.

Mayka Fe (21-3-17)




Inocencia

La joven acaricia con ternura
la piel algodonosa del armiño
que luce en su regazo como el niño
perdido en el envés de la negrura.

Contempla su mirada natural
la sombra que se acerca sigilosa,
el gesto de su faz pecaminosa,
anhela el embeleso consensual.

¿A quién le entregará sus efusiones,
manchando su pureza con la fila
de perlas del collar que la perfila
y clama en su cerviz por emociones?

Fallecen los armiños al momento
que ahoga la lujuria el sentimiento.

Fabio Jair Avellaneda




¿Qué miran?

Las miradas confluyen hacia el punto
focal indefinido, y el umbral
que el óbice del plano tangencial
oculta en el misterio del conjunto

le adhiere a las retinas el presunto
de franca placidez angelical
que quiere convertirse en demencial.
Las manos y el armiño…, el subconjunto

simbólico recoge la ternura
e impávida pureza de la dama
serena, que contempla el panorama
consciente de que pierde su blancura.
.
¿Por qué la dama tiene dedos gruesos? …?
¿Ocultan otros rasgos inconfesos?

Princesa Esmeralda




La hermosa dama

Cecilia, protectora de escritores,
la dama del armiño, hermosa dama
de erótica mirada, pura llama,
cautiva, concubina con honores.

"El Moro" le reclama sus amores,
casarse con la joven éste trama;
brindándole prestigio y mucha fama,
a cambio de obtener de ella favores.

Pintura con la línea muy precisa,
de mágica belleza; como el nardo,
cargado de matices elegantes.

¿Será por la enigmática sonrisa
que pinta en las mujeres Leonardo?,
las hace misteriosas e intrigantes.

Carlos, El poeta artesano




A la dama del armiño

Quizás porque el silencio de la noche
refuerza el claroscuro de una cita,
pintaron con matices de reproche
los ojos de tan digna señorita.

¿Habrá algo parecido a la sorpresa
oculto en la intención de su mirada?
¿Será porque el amor quizás regresa
y escucha sus pisadas en la entrada?

La dama, acariciando a su mascota
con mal disimulado nerviosismo,
esconde su sonrisa semi rota
sin pizca de rubor ni dramatismo.

Se palpa el alborozo del pincel
besándole las luces de su piel.

Reyes Ferrándiz




La dama del armiño

Sonriente la Madona se retrata
al terso acariciar de su cariño,
sostiene en su regazo al bello armiño
traído por el duque en su fragata.

El lienzo se despliega sin errata,
resalta la figura del corpiño,
el busto venerable que es lampiño
emerge entre tornados de escarlata.

Maestro del cincel y los colores;
experto de captar la irrealidad.
¿Por qué nos externaste los dolores

en torno de la joven con bondad
y vemos en su rictus los olores
del mágico sabor a eternidad?

Felipe de Jesús Legorreta Levy


Quisiera que la dama del retrato
pudiera definir en su sonrisa
la imagen que se oculta tras la brisa
que roza con su luz el rostro grato.

Se gira levemente con recato,
pues es la perfección de tez sumisa,
que mira hacia su amante, y él, sin prisa,
sosiega divertido su arrebato.

Las manos acarician a un armiño
tranquilo en el regazo de su ama,
con ojos inocentes y de niño.

Pincel, que nos legaste así a la dama,
pintada con destreza y con cariño,
el arte se recrea tras tu trama.

Amelia


Última edición por Artesana el Mar 25 Abr - 22:08, editado 7 veces


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Prosa poética y narrativa COSTUMBRISMO CHIC

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:46

Tarde invernal modernista

El otoño viste de invernal diseño
tras los ventanales. Como un Querubín,
mientras que la madre mueve el balancín,
la niña rendida va acunando el sueño.

A un tibio peluche se abraza en su ensueño,
cierra las pestañas, suspira jazmín
y, sobre la almohada, rendida por fín,
posa dormidita su pelo trigueño.

Del nido marcharon ya los ruiseñores;
los ruidosos grillos, de la enredadera,
y crujen las hojas que el viento alborota.

Afuera tiritan las heladas flores;
dentro de la casa, todo es primavera
desde que ha nacido mi nieta Carlota.

Artesana, 29-10-14




Al ritmo de Cumbia

Al son de tambores, la bella María
es la danzarina que anima la fiesta;
con su vela blanca, siempre está dispuesta
a bailar la cumbia llena de alegría.

El hombre se acerca con su gallardía,
él le marca el paso y ella, la propuesta;
siguiendo el buen ritmo que toca la orquesta,
se sienten felices con su fantasía.

La brisa refresca sus cuerpos ardientes
y, entre los fragores del gran carnaval,
destaca el sonido de un loco tambor.

Refulgen sus trajes, bellos y atrayentes,
la linda nativa con este ritual
de su colorido motiva al amor.

Martha S. Velásquez V.




A mi nieta Joanna

Está mi Joanna alegre y dispuesta,
su rostro es hermoso cual oro brillante;
feliz canta, silba, toca la celesta,
se siente princesa, es chic y elegante.

Da vueltas, ligera, al son de la orquesta,
baila con el tigre, con el elefante;
posa ante las cámaras, cerca de la cesta,
con mantón de seda y un bello diamante.

Después se despoja del tutú escarlata,
del chal adornado de oro y rubí,
guarda en un estuche sus aros de plata
y el bello abanico color carmesí.

Y, con su pijama de franela rosa,
se mete en la cama tierna y candorosa.

Belén Torres, 3/25/2017




Una chica chic, chic

Dormida en su cama de oro ribeteada,
entre osos y tigres, está mi sobrina.
Su cuarto es de sueños fantásticos mina;
de juegos festivos, ciudad encantada.

Ella es delicada. Vestida cual hada
con un tutú puesto, se cree bailarina.
Luce hermosa, chic, frágil, feliz, fina,
con sus zapatillas y malla rosada.

Sobre el tocador, fuera del estuche,
descansa un violín junto a un gran peluche.
El arco y la música están sobre el piano.

Mientras duerme mueve los pies varias veces,
su cuerpo endereza subiendo una mano.
¿Soñará que es Clara la del Cascanueces?

Renata Guitart, 10/29/14




Sueños de una musa

Leve como el vuelo de las golondrinas,
como musa alada de un valle otoñal,
danza entre las flores ocres, purpurinas,
y es su añil mirada casta y celestial.

Suaviza su risa las hojas cansinas
que el céfiro alegre lleva hasta el cristal,
mientras lampos de oro sobre las colinas
consagran al día su esplendor final.

Y, en la blanca estancia, duermen sus secretos:
sueña con ser Venus o ser flor de lis;
besan la almohada sus párpados quietos

y, oníricamente, llueve por Paris.
Dos cisnes, en sueños, danzan indiscretos
con núbiles plumas y aliento de anís.

Mardy Mesén R.




Para mi nieta María

Mi nieta es hermosa cual las amapolas,
hoy viste un vestido de fino tisú,
que adornan, brillantes sobre el canesú,
unas florecitas de alegres corolas.

María se eleva mientras que las violas
con sonido alegre como el del cucú
tocan con dulzura, muerde un alajú
y el delgado talle cimbrea en cabriolas.

Exhausta, la bella de dorados rizos
reclina los bucles cintados de plata;
deja entrecerrados sus ojos de miel

y la sobresaltan reflejos rojizos
cuando entra su hermano vistiendo escarlata.
Él le da su risa; ella, un gran clavel.

Chelo Álvarez




Un joven galante

Anda por la calle con aire mundano,
pasa por las tiendas, le habla a los mayores,
charla con la niña del puesto de flores
y saluda a todos, amable y ufano.

Adela, coqueta, le tiende la mano,
su piel es de nieve como los albores,
la besa, y van viendo juntos los colores
de esos tulipanes del parque cercano.

Él viste de gris; ella, en escarlata;
es tan elegante su prenda de seda
que un aire a Violeta la de la Traviata

su talle semeja. Y siguen la rueda.
En un restaurante, con copa de plata,
beben su champán hasta que no queda.

Lola Tenllado, 29-10-2014




La novia

Va feliz la novia, radiante de amor,
luciendo un vestido de seda y brocado,
todas las miradas a su alrededor
en ella convergen y en su esposo amado.

Risueña y dichosa su boda festeja,
en un regio ambiente de gala fastuosa.
Bajo el claro cielo de luz azuleja,
del pensil idílico, fue la más hermosa.

Con regios manteles y adornos de flores,
deliciosas viandas y finas bebidas,
con muchos detalles en los exteriores,

se muestran las mesas de lujo vestidas.
Es un bello tema para los pintores,
y serán dos almas por Dios bendecidas.

Argelia Pérez Ruíz,13/4/2017




Escena modernista

¡Qué dulce tibieza! La luz agoniza
en esta penumbra silente y callada.
¡Cómo calla el patio y la perfumada
rosa que, fragante, su aroma desliza!

Se expande en el aire como una tristeza,
como una nostalgia de ajados amores;
y, entre las macetas repletas de flores,
se evaden suspiros con delicadeza.

Desgrana un piano notas musicales,
y la dulce amada, vencida de amor,
apoya su frente en los ventanales

y tras los visillos refugia su ardor.
Vuelan leves alas junto a los cristales
y se envuelve el alma de un grato calor.

Concha Ortega




Perdida en el infinito

Día es de verano, las niñas pasean;
burbujas de nácar sus pies acarician,
color de azucenas y nardos propician
y, en la espuma nívea, libres borbotean.

Sobre el horizonte sus ojos garbean
por el sutil cielo azules que auspician;
volando en lo etéreo, sus alas codician
el iris eterno donde corretean.

Su espíritu puro acampa pomposo
en el infinito poblado de nubes;
el mar, mientras tanto, les mira envidioso

los trajes de gasa, como de querubes,
y quiere atraparlas para ser dichoso,
mas ellas rehúyen su abrazo espumoso.

Ana Lechuga Gallego 25/03/17




De compras

Con cartera en mano salen decididas
todas las mujeres que lucen ansiosas;
vestidas de gala como mariposas
dejan las tristezas que esconden sus vidas.

Entre los volantes y blusas floridas,
vierten sus perfumes con olor a rosas;
prueban en su cuello las joyas lujosas,
mientras que platican muy extrovertidas.

Y, de tienda en tienda, van por los pasillos…;
ya en la exhibición no quedan zapatos,
solo cuatro pares negros y amarillos.

Buscan en rebajas los nuevos ornatos,
compran, sin cesar, en los baratillos.
y vencen audaces siempre sin recatos.

Amelia Jacobo. Marzo 2017




Bellos diseños

Rosario trabaja, contenta, incansable...,
llega a su atelier, la esperan señoras
que anhelan diseños de mentes creadoras,
y ella les atiende siempre muy amable.

Las mide, las prueba de forma impecable
y al final las deja bellas, seductoras;
de esas diestras manos son admiradoras,
es diseñadora buena y respetable.

Se mueve entre rasos, plumetis y telas;
sus sedas sensuales levantan pasiones
que exhiben modelos en las pasarelas.

Les adorna el pelo con tirabuzones
cuajados de flores o de lentejuelas...,
las mejores joyas son sus creaciones.

Mayka Fe (25-3-2017)




La feria

El carrusel gira, brillan los corceles
de grupa esmaltada bajo un haz de albores;
florean las nubes globos de colores
y suena la música de los cascabeles.

Muñecos de felpa prestan sus pinceles
rosados y azules a los jugadores
mientras prueban su suerte con los predadores
que, en quioscos con trampas, ofrecen laureles.

Las niñas se acercan a las payasitas
que maquillan, pintan, brincan y distraen,
pues sus malabares al público atraen.

Los jóvenes miran a las señoritas
que se pavonean buscando pareja…,
si alguno les gusta, sueltan su clineja.

Fabio Jair Avellaneda




Tablao

Brilla la flamenca por el rojo intenso
de su amplio vestido con negros lunares
que oculta sus sierras y sus encinares;
filtra el faralá la flor de su incienso.

Taconea y baila, su mano en ascenso
juega con el viento y hace malabares.
El Chal de Manila dibuja los mares
con olas de flecos en sutil descenso.

¡Llena de abanicos, luce Andalucía!
Con rojos capotes cubren el tablao
y, aunque ya amanece, prosigue el sarao.

Llaman los sudores a la bulería,
rasgan las guitarras los gitanos sones
y ella pisa firme sobre sus tacones.

Princesa Esmeralda




Y suena el reloj...

Al llegar la tarde, Raquel resucita
de entre los cojines del sillón de pino
que alegra el salón; su acabado en lino
conforma una rosa de lana exquisita.

Dormita a sus pies la vieja gatita,
una callejera de color albino;
un reloj de cuco suena al son cansino
de las campanadas tristes de una ermita.

Se siente feliz, y me abre la puerta
al instante mismo que entró en el portal
con ansias de verme junto al cuerpo amado.

Como una chiquilla de inocencia abierta,
sus ojos me buscan llegando al umbral
mientras otra noche nos besa en privado.

Ana María Valladolid Juárez




Carmina

Camina Carmina hacia la avenida
con una pamela de color azul,
luciendo un pañuelo de magenta tul;
tacones muy altos, la falda ceñida.

Mira escaparates, está seducida,
contempla una blusa de fino chaúl.
Le vienen recuerdos desde su baúl,
pensando en la moda, pensando en la vida...

Imán es su aroma de puro Chanel,
fragancia que deja detrás una estela
al paso elegante de su bruna piel.

Lleva guantes lila de lana y franela,
y porta en la mano un rojo clavel,
mas para quién es no nos lo revela.

Carlos El poeta artesano




Ella baila sola

Al ritmo que marcan sus curvas caderas,
la joven se mueve igual que una ola;
traslucen sus ojos veinte primaveras
y es todo un prodigio bailando ella sola.

Ella baila y baila. Es joven la noche,
y joven la ninfa de grácil figura
que, elástica, pone su mágico broche
al baile alocado que la transfigura.

Los focos la envuelven con sus movimientos
si, abierta de brazos y piernas, suspira...,
si vuelan sus auras a los cuatro vientos
y, en su remolino, gira, gira, gira...

Las luces primeras de la madrugada
la verán rendida, dulce y despeinada.

Reyes Ferrándiz




Lía

La tarde es de seda tras los ventanales,
el blanco sofá, la manta de flores.
Lía lee a solas poemas de amores,
la lluvia de octubre corre en los cristales.

Avanzan las horas, nubes otoñales
recorren los cielos entre resplandores;
llegan al salón del jardín olores
a tierra mojada, a pino y rosales.

Lía se perfuma, aunque a nadie espera,
se mira en la luna de pulida plata,
y busca el vestido más chic de su armario.

Como si de un sueño de pronto volviera,
tira al suelo el libro; al cubo, la bata,
y busca en la guía al del poemario.

María García Romero




La niña de nieve

La niña de nieve y azabache pelo
contempla el espejo brillante del mar,
la danza incesante, el dulce danzar
de la crin del agua cuando inicia el vuelo.

Parece que tocan sus crestas el cielo,
pues nubes y olas, jugando a la par,
se besan y funden en un galopar
de sombras, de luces, de fuego y de hielo.

Sus pupilas lloran hermosos cristales,
son ductiles dardos de negro dolor,
y emana en su rostro un rojo rubor.

Limpia su pañuelo sendos manantiales
y toma en sus manos la mágica cruz,
que brilla cual jade, cuajada de luz.

Lágrima azul




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Prosa poética y narrativa UBI SUNT

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:48

Dudas

Hay dudas que entristecen nuestros días.
Invocadas por sueños no cumplidos,
se adueñan de las mentes entre sombras
las sombras de las mentes cada noche.

Queremos encontrar la solución
rebuscando certezas para el alma
tras vivencias de ajenas inquietudes,
y solo en ti se encuentra la verdad.

¿A dónde nos conduce la fortuna?
¿Dónde están tantos sueños, tantos logros?
Nadie puede heredar el ser feliz.

No pueden las pasadas experiencias
palpitar en las vidas del presente...,
quedaron enterradas con sus dueños.

Artesana, 23-8-14




Somos ríos

Se volverán cenizas mis placeres
-la vida, lentamente, vuela, corre-,
mi sonrisa de sol, mis viejos huesos,
e invierno sin final, mi primavera.

El reloj de la vida nunca torna
ni un minuto a la senda que has andado,
aunque pierdas de vista tu camino
o el camino te pierda con su vista.

¿Dónde estarán mis sueños sin octubres?
¿No busca nuestro río siempre el mar,
la primera condena de vivir?

No importa lo pequeño ni lo grande
que hayas logrado ser en este mundo
porque la muerte a todos nos iguala.

María García Romero




¿Dónde están los laureles?

¿Dónde están los laureles cuando el pánico
se apropia de mi alma triste y sola,
cuando las soledades me acompañan,
cuando me abandonó la compañía?

Dónde, en este momento en que el silencio
es la horrenda respuesta a cada súplica,
en cada negación, en cada pérdida,
en cada bofetada del destino...

Nada es eterno, nada... Polvo somos.
Lo que ayer fue notable e importante
será mañana exiguo, nimio, fútil...

Al final, nada importa, solo el hoy
y hoy no están, y por eso me pregunto,
pero nadie me sabe decir dónde.

Renata Guitart 3/29/2017




¿Dónde están las riquezas?

Construimos castillos en el aire
y el aire los castillos nos destruye,
creemos ser los dueños de los bienes,
mas de los bienes somos los esclavos.

La ambición va creciendo en el vacío
y se expande inclemente como el fuego...
¿Dónde están las riquezas obtenidas?,
¿dónde, la ostentación?, ¿las pompas, dónde?

En el viaje final a la alborada,
desnudos nos iremos al azul
cuando el hilo vital llegue a su fin.

Volveremos a ser de nuevo el polvo,
las sales y las mieles de la tierra,
la raíz recordada por sus frutos.

Belén Torres, 3/28/2017




Si las estrellas mueren

La vida es una ráfaga, es un golpe,
es preámbulo de muerte, desconcierto;
celadora que vela, siempre esquiva,
la leve ensoñación del vuelo humano.

Todos buscan “ser alguien”…, ¡ya lo son!,
¿por qué mutar a oscuras vacuidades?;
donde quiera que vayas, llevarás
el rastro de tu esencia transitoria.

Es el orgullo arpón fatuo y estéril;
la vanidad, la pena o el peculio…,
¿qué quedará de ti cuando te vayas?

La existencia forjamos con capricho,
y el capricho deforma la existencia.
Si las estrellas mueren…, tú también.

Mardy Mesén R.




Con el alma desnuda

Es mejor repudiar tanta ambición
y vivir la existencia con medida,
no buscar más estrellas para el alma,
pues el alma es la estrella que se busca.

Dejarás cuando mueras la congoja
que será la aflicción a corto plazo,
porque el tiempo no guarda gratitudes
y no hay nada que pueda ser eterno.

¿Para qué se acumula la riqueza,
si al partir nada llevas de equipaje
y tu espectro inmortal irá desnudo?

¿Dónde van a parar los oropeles,
cuando en la losa queda solo un nombre
y cubre tu sepulcro tanto olvido?

Martha Velázquez Vélez




¿Qué me queda de ti?

No cuentes los minutos que se escapan,
no persigas la imagen del espejo
ni vigiles la arruga de tu frente;
tu mirada en la nada se evapora.

Las nubes derramaron ya su lluvia,
vertiendo, desgarradas, sus turbiones
en una tierra yerma con abrojos,
sin trigo para el pan del vagabundo.

Vagabundo del pan de tu sonrisa,
se me escapa la luz si no regresas.
¿Dónde queda la fama si te has ido?

¿Qué me queda de ti?, solo el adiós;
viviste sin vivir por trabajar,
y ¿dónde están los méritos logrados?

Concha Ortega




Altivez

Los tonos de labiales y mi rímel,
mi anillo de esmeralda y mi futuro,
mi absurda picardía y mis vestidos,
mis noches, mis deseos ¿dónde están?

Palidece el esmalte de mis uñas,
mis uñas palidecen sin su esmalte;
se arruga el maquillaje cadavérico
y bailan los gusanos sobre mí.

Si busqué todo el tiempo vanaglorias,
¿por qué de polvo viste mi osamenta
sin fama, sin fortuna ni ataúd?

Cenizas son mis lágrimas insípidas
que envuelven las preguntas impugnadas
por la altivez que hundió mi vida en fango.

Princesa Esmeralda




Acaso hay otra vida

Si el reloj presuroso de mi vida
se hace lento y se para una mañana,
¿dónde irán a parar mis ilusiones,
la familia de siempre, los amigos?

¿Aquellos que hoy me llevan entre rosas
olvidarán la risa de mis labios
o escucharán mi risa al recordarme
cada vez que les llegue mi recuerdo?

Las dudas aceleran mi inquietud
al paso sigiloso de las nubes.
¿Dónde están mis brillantes primaveras?

¿Dónde irán mis valores y mi aplomo?
Si existiera tal vez algún Edén…
Acaso hay otra vida junto a Dios.

Chelo Álvarez, 27/3/2017




Algo de ti

Quienes vivieron antes que nosotros
dejaron tras su paso las semillas;
unos sembraron odios y maldades;
otros, en cambio, amores y dulzuras.

¿Por qué no compartimos los deseos
que quedan relegados en la mente?
¿Dónde están los valores que perdimos?
Quizás por cobardía los negamos.

No esperes que la vida los devuelva,
devuelve tú a la vida esos valores,
pues tienes el derecho y el deber.

A veces nos consume la nostalgia;
nos turba no saber que pasará
ni cuando llegará nuestra estación.

Lola Tenllado Moreno, 27-3-2017




¿Cuál es la meta?

Estamos en la vida tan de paso
que apenas si dejamos cicatriz,
partículas que tienen inquietudes
pendientes solamente del declive.

Viajamos sin saber cuál es la meta,
cargados con mochilas siempre a tope
de grandes aflicciones y alegrías,
dejando en el camino a mucha gente.

¿Para qué tanto esfuerzo y tanta lucha?
¿De qué nos sirve tanto acumular
si al final en la tierra queda todo?

Vivamos sin pensar en el mañana,
mañana sin pensar ya viviremos,
pues nunca va hacia atrás nuestro reloj.

Mayka Fe (28-3-2017)




Miseria

En la guerra del hambre, está mi amiga,
amiga de la guerra con violines
de música agridulce sin los mimos
que hacen huelga bailando en su despojos.

Ya no cubre su cuerpo con las pieles
que el sol acarició con su calor,
y se secó el licor, y la jactancia
desacató las reglas con los lujos.

Soledad y tristeza sobre el tul
de estas cuatro paredes ya desnudas,
¿donde están los amigos, la belleza?

¿Donde la libertad y aquel derroche,
cuando la enfermedad rompió su atril
y le llenó su vida con el hambre.

Amelia Jacobo




Efluvio

Siempre privilegiamos a lo fútil,
en caminos de paso por la vida,
vida que caminamos en un paso,
con quejas desde el día que nacemos.

Vivimos sin saber que es excelente
la existencia, mas somos como somos;
ignorando que nada nos perdura,
honores y fortunas ¿dónde están?

Pensamos en llegar al infinito
y olvidamos besar a nuestra madre,
de nada te valdrá lo que obtuviste.

Así como se apagan hoy las voces,
se apaga la alegría con tu hora,
pues todo se evapora como nubes.

Argelia Pérez Ruíz, 23/8/14




Ubi sunt?

¿Dónde estás, madre, dónde?, ¿y tu dulzura?,
¿dónde tu sencillez?, ¿y tu elegante
sentido del deber?, ¿Y tu sonrisa
que ocultaba el dolor?.... ,¿dónde?, ¿por qué?...

Que ahora tienes paz me suena a tópico.
A entenderlo no llega mi razón;
dicen que, siendo tanta tu belleza,
de ti Dios se apropió y para él te quiso.

Para los tuyos tú querías paz,
y la paz eras tú para los tuyos
mas fuiste arrebatada por el hado.

Nos dejaste un legado de virtudes,
enseñanzas que siempre guardaremos
con tu recuerdo, que a ellas nos dirige.

Ana Lechuga Gallego 28/03/17




Escoria

Mirando desde el fondo del abismo,
le pido a mi esperanza que no muera;
perdido en el desecho de mi cuerpo,
un cuerpo que ha deshecho el infortunio.

Se acabaron los tiempos del disfrute;
en mí disfruta el tiempo su anarquía,
dibuja mil arrugas en mi frente
y acaba con mi fuerza y mi vigor.

¿Dónde están mis orquídeas de oro
que envidiaban los reyes y los príncipes
y hacían tentadoras mis miradas?

¿Dónde quedan los lujos y diamantes
que guardaba en mis cofres de marfil?,
me hacían prepotente y, hoy, escoria.

Fabio Jair Avellaneda




¿A dónde van?

A veces me pregunto mil cuestiones:
el valor de aprender a donde voy,
el porqué de crecer tan lentamente,
el sentido que tiene la experiencia...

De joven, sin tener sabiduría,
tenía mucho tiempo, pero ahora,
más viejo y sabio, tiempo poco tengo,
y no para su fuga hacia el crepúsculo...

¿A dónde van las horas que han pasado?,
¿a dónde lo vivido en el camino?,
¿a dónde van la ciencia y el saber?...

Será polvo esparcido por el aire
que otros pies hollarán con sus pisadas;
una gota en el piélago vital.

Carlos El poeta artesano


Sueños

La tristeza no miente al corazón,
porque el corazón miente a la tristeza
invadiendo la entrada del olvido
con nubes tan espesas que estremecen.

Se detiene la vida en la laguna
donde miles de espejos siempre empañan
la plácida ternura de las cosas,
la luz inaccesible del pasado.

Y persigues y buscas lunas de oro,
estrellas transparentes, viejas noches,
tormentas de esperanza bajo el cielo.

Efímero recuerdo que sucumbe
ante una claridad inamovible.
Estoy llena de sueños, ¿dónde están?

Ana María Valladolid Juárez


Ubi sunt?

¡Ah de la vida!… ¿Nadie me responde?*
En este festival de vanidades,
¿alguien quiere venderme souvenires
con briznas de su propia vanidad?

Por las losas del viejo camposanto,
donde lucha el olvido irreverente
con la cruel terquedad de las carcomas,
serpea una oleada de silencios.

¿Dónde están las pasiones que en los siglos
promovieron llevados de las furias
estériles disputas con la nada?

¡Ay, Dios, cómo doblaron las espigas
sus tallos candeales y orgullosos
de regreso al abrazo de la tierra!

Reyes Ferrándiz, 28/3/17 (*Quevedo)



Artista

En los años de esfuerzo, con las artes
muchos buscan la fama con afán
y AUNQUE guardan los bienes por ganancia,
no hay ganancia en el bien que se guardó.

¿DÓNDE ESTÁ La belleza con los años?,
SUS fanáticos van tras otra luz,
y lo efímero enseña con angustia
el valor de las cosas que trascienden.

Tarde a veces SEGUIMOS EL camino
QUE CONSIGUE  ENSEÑARNOS lo que es
la verdad DE la esencia de la vida.

PERO TARDE O TEMPRANO, SI SE ENCUENTRA
y podemos el rumbo corregir,
vale el oro del mundo no terreno.

Helena Restrepo


Última edición por Artesana el Mar 25 Abr - 20:05, editado 2 veces


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Prosa poética y narrativa VERDAD O MENTIRA

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:50

Verdad o mentira

Mentiras hay que aguardan invisibles,
ocultas como el ojo de la almendra.
Existen las mentiras del invierno
porque vienen envueltas en la niebla;
mentiras calurosas de verano;
primaverales, dándonos tibieza;
o de otoño, regidas por las hojas,
pues vagan sin control, edad o fecha.
Mentiras maternales con cariño,
mentiras comprensivas de pareja,
del niño tras la máscara inocente,
de amigo entre las bromas de una juerga...,
son mentiras queriendo ser verdades
capaces de aliviar a quien las crea.
¿Acaso fantasía y realidad
no conforman la información completa?
La verdad es tan solo una mentira
que a todos les parece verdadera.

Artesana, 9-4-15


A río revuelto, ganancia de aprovechados

Cuando el mundo ha perdido la razón
y en sus actos nos muestra sus caprichos,
creemos la mentira y la verdad
obviamos para hacer nuestro albedrío.
Las leyes pueden ser bastante injustas
negando la verdad hasta el ridículo,
pues aceptan la cosa más ilógica
si a alguno le supone beneficio.
Entre medias verdades, las mentiras
nos parecen creíbles en principio,
y las medias mentiras son falacias
que también nos endulzan los oídos.
Negamos la verdad si no es la nuestra
y el embuste creemos productivo.
Aún votamos a "honestos" gobernantes
y ponemos confianza en falsos ídolos.
Le pido a Dios nos guarde y nos preserve
porque veo que el caos sigue invicto.

Renata Guitart, 4/8/2015


La verdad y la mentira

Porque teme al castigo de sus padres,
el hijo mentirá su excusa incierta;
llevado de su miedo al diferente,
hay quien miente buscando sus prebendas.
Alguno dice sus perogrulladas
por librarse de críticas acerbas
de los que ayer reían sus embustes
y hoy le reclaman la verdad honesta.
Pero de su conducta reprochable
ellos son los culpables, pues con leña
avivaron las llamas de ese juego
de falsear las mentiras con certezas
y envolver la verdad en los engaños.
La gente presionada ante el dilema
confía en un dibujo trampantojo
con la falsa verdad que la alimenta.
¿Sabrá que la verdad, por "increíble",
es el pilar moral de la conciencia?

Belén Torres, 4/01/17


La mentira

Todo el mundo está en flor y mi alma en luto;
a mi elevada torre de esperanza,
ha llegado la pútrida aspereza
de una mentira oscura, grave y falsa.
A la divina fe de mis ensueños,
divinamente pura, noble y blanca,
una víbora de ojos de alabastro,
de mentirosas púas por escamas,
le inoculó un veneno ponzoñoso
a dentelladas de odio, a dentelladas.
Y ahora piso el suelo de mis días
con renovadas fuerzas y descalza,
aunque la bestia inquieta se camufle
con más falsía inmunda en sus entrañas.
Su amorosa expresión me observa siempre,
pues compartimos tierra, sol y agua;
aunque yo corra libre por los montes,
mientras su infame ser solo se arrastra.

Mardy Mesén R.


Verdad y mentira

No es tan fácil cubrir las apariencias
ni sostener por tiempo la mentira,
pues fingir a la larga la doblez
termina siendo cruz que te abomina.
Mentir es un relato cotidiano
porque buscas cubrir cada sofisma
con historias que aumentan el trastorno,
cambiando la dulzura de la dicha
por amarga ficción deshabitada.
La falacia, cuando es protagonista,
anula el sentimiento verdadero,
convierte toda esencia en pesadilla
y domina nuestra alma y nuestra mente.
Penosa puede ser la fantasía
de quien vive sufriendo por orgullo
lo que la sociedad quiere que finja,
mas a veces la farsa proporciona
el éxito que buscas en la vida.

Martha S. Velásquez Vélez


A los que no les importa difamar

Pregonas tu “verdad” como un augurio,
como aforismo, máxima o sentencia:
te atreves a juzgar sin certidumbre,
sin el menor atisbo de certeza.
No separas mentiras de verdades
y hieres cuando lanzas como piedras
tus palabras mordaces, siempre falsas,
con arrojo y audacia de profeta.
¿Se cubrirá algún día de ceniza
tu frente pesarosa de la afrenta?
Por todas las insidias que has sembrado,
por todos los disgustos y secuelas
que tu lengua llevó por los caminos
de mi vida manchada sin reserva,
debieras arrastrarte por el suelo
besando las señales de mis huellas.
Es posible que entonces, generosa,
pudiera perdonarte y te absolviera.

Concha Ortega


Anatómicamente perfectos

Un escultor medita al ver las rocas
bordeando el paisaje y la estrellas,
quisiera darle vida al sentimiento
tallando la belleza sin enmiendas,
y busca sus modelos en los hombres,
pero nunca la realidad desvelan.
Los pectorales mágicos brillosos
y la musculatura tan de atleta,
que en el mármol se aprecian al detalle,
en realidad no son más que quimeras.
Aunque todos con ellos se fascinen
y al verlos los sentidos se recrean,
son tan poco reales y perfectos
que superan lo que imitar quisiera.
Verdades o fantásticas mentiras
esculpidas en piedras sempiternas,
la belleza del arte está inspirada
en la ilusión que a todos nos contenta.

Princesa Esmeralda


Verdad o mentira

A veces la verdad imperceptible
tratamos de ocultarla ante la gente;
enredamos a niños y mayores
con ciertos secretismos porque duele
airear ciertas cosas que a su tiempo
incluso las sabrán hasta los duendes,
pues, pese al disimulo, nuestro estado
negamos, mas "la nada" crece y crece.
A los niños callar no les seduce,
lastima su razón y no conviene,
ya que sienten tristeza porque callan
cuando ellos solo ansían ser alegres.
Verdades y mentiras se entremezclan
porque así es la ruleta de la suerte.
La trola es el guijarro que se ahoga,
la verdad, como aceite, flota siempre.
Pasados unos meses te diré
que aunque calles tu aspecto me conmueve.

Chelo Álvarez, 12/4/2015


La verdad y la mentira

Andando presurosos por la vida,
hallamos a menudo en este mundo
personas que parecen una cosa
y luego, con el tiempo, son un bulo,
artistas del prometo prometiendo
su trola reluciente en “oro puro".
Por eso deberíamos saber
de quienes escuchamos los discursos,
no vayan a enredarnos con su labia
y luego nos llevemos un disgusto,
pues, entre la mentira y la verdad,
hay gamas como del moreno al rubio.
Una mentira grande se mantiene
porque hay en los humanos mucho rucio
que cree lo primero que le cuentan,
aunque sea un chismoso quien lo supo.
Solo el alma podría discernir
donde está la verdad de lo absoluto.

Lola Tenllado


Hombre fantasma

Se vive entre mentiras y verdades,
pues hay quien la ternura va fingiendo,
mas quiere ser un mártir de la vida
con males inventados todo el tiempo.
Otros llevan verdades de fachada
y creen ellos mismos ese cuento.
La envidia se hace dueña muchas veces,
escupe contra todos su veneno
de inciertos oropeles y riquezas,
y falla el sentimiento verdadero.
El hombre por natura es algo vago,
se busca falsedades y pretextos,
si puede a sus cercanos embaucar
se hace hábil y versado en temas nuevos.
Pensando que es “sencillo y generoso”
ansía tener todo; cual modelo
se piensa que es el Dios de los mortales,
y nunca reconoce sus defectos.

Mayka Fe (31-3-2017).


¿Posees la verdad?

¿Vives en posesión de la verdad?,
¿Crees que eres el dueño de la ciencia?;
si el sabio se confiesa que no sabe...,
¿cómo es que tú presumes de tenerla?
Eres un engreído, un zoquete;
eres un petulante y un tronera.
La verdad es la paz que siempre triunfa,
es la voz interior que nos preserva
de la falsa mentira en que te escondes;
nos devuelve los sueños y nos lleva
en brazos del amor hacia el triunfo
de conseguir tener lo que tú anhelas.
La mentira produce pesadillas.
Tu verdad no es verdad, solo sospechas
a través del cristal de tu interés.
Como "ilustre ignorante" galanteas
con las medias verdades que construyes,
y en tal maraña pierdes la cabeza.

Ana Lechuga Gallego 31/03/17


Un hombre valiente

“Entre grises paredes, atrapados,
cuatro valientes hombres se defienden
ante la intermitencia de unas balas
disparadas por un terrateniente.
Entre ellos un borracho arrepentido
revierte la moneda, y ennoblece
al hombre fracasado que resiste
los embates del vicio que lo hiere…”
Mentiras y verdades del abuelo,
aunque quizás ni él mismo se las cree;
es tanta la emoción de verse vivo,
que su alma y corazón rejuvenecen.
Sus cuentos son “creíbles y rotundos”
solo cambia de sitios al perderse
en sus historias ciertas o falsarias
que siempre ha de contar hasta su muerte.
Me siento complacido en la presencia
de un hombre que ante nade se somete.

Fabio Jair Avellaneda


Verdad y mentira

Pareciera que el mundo va al revés,
pues triunfan la mentira y el engaño;
se burla la verdad y la honradez
con la hipócrita risa de lo falso.
Se impone la falacia descarada,
se vende la justicia por tres cuartos;
prospera el "honorable fariseo"
subiendo con su embuste a lo más alto.
Yo sé que la franqueza es vulnerable,
su paso entre escorpiones va descalzo;
que el zorro mentiroso, muy astuto,
la puede lastimar con sus agravios;
que vestidos de ovejas van los lobos
que luego te devoran con sus actos;
mas, cuando brilla el sol de la certeza,
se va lejos cual fiera lo infundado;
no hay cuento que camufle lo evidente,
ni sombra que oscurezca lo obvio y claro.

Carlos Elpoetaartesano


La mentira

Quizás es franco gozo de locura
de aquellos que al mentir se hacen expertos.
Parecer pueden cuentos inocentes,
pero sus alas llegan hasta el cielo,
pensando en esconder algún pecado
y se cuelgan, tenaces, de un lucero.
Otras veces nos dicen las verdades,
mas estas solo ocultan un secreto,
por ello se protegen y se cubren
pretendiendo cuidados tan extremos
que a las personas vuelven desconfiadas.
Algunos, también cuidan de sus cuellos;
evitando el rigor de la justicia,
"a su verdad" se aferran como a cepos;
litigan esgrimiendo agravios burdos,
buscando solventar así sus yerros.
Es necesario hablar con la verdad,
pues falsear será jugar con fuego.

Argelia Pérez Ruíz, 30/3/2017


Verdad y mentira

Cuando el hombre se apropia de su nombre,
la realidad se muestra pretenciosa;
mas no es ella, que nunca anda juzgando,
pues acoge a los hombres con sus sombras,
reconoce lo que es la evolución
y, por tanto, percibe en cada forma
una luz que contiene la verdad
aunque lleve disfraces como ropa.
La mentira se viste de inocencia,
es la niña que juega como loca
porque apenas consigue distraernos
y alejarnos de ella algunas horas.
A veces la sentimos muy real
si es invento del ego y no trastorna,
un pecado venial con que guardamos
la auténtica razón oculta y honda.
No te asustes si vistes de mentiras
de que un día amanezcas en pelota.

Helena Restrepo

Doblez

Tanta mentira oí que el incoloro
sabor de la verdad hoy me es ajeno,
ya que habito en las aguas insalubres
donde todo se compra con los euros.
Se han perdido las formas y valores
entre mugre, basuras y silencio;
en este mundo, loco y decadente,
los quijotes cabalgan a destiempo.
De moda está jugar con la palabra
siendo de la doblez el gran maestro,
la adulación preside cada esquina
y tiene hipocresía cada gesto.
Son mentira y verdad filos cortantes
que requieren destreza en su manejo;
debemos sopesar las consecuencias,
el límite se encuentra en el respeto.
"Lo cierto es que nosotros no mentimos
porque sabemos bien que es un defecto,
y somos el orgullo de la especie,
guapos, inteligentes y sinceros".

Lágrima azul


La verdad o la mentira

La verdad es que miente el que asevera
ser por siempre sincero en esta vida.
El humano es capaz de dar por cierto
todo aquello que apunta ser mentira.
Para unos, sincerarse, no es lo justo,
para otros, el mentír causa alegría;
La ignorancia no deja ver engaño
en el dulce poder de la sonrisa.
Y es cierto que al final se sabe todo,
no importa qué mentira fuese dicha.
El tiempo siempre juzga sin demora,
y clava su puñal donde más pica.
La verdad es veneno que nos cura,
aunque a veces me enferme su ceniza.
La prefiero a vivir en la tiniebla
del embuste y la burla cristalina.
En verdad, la mentira sabe poco
de la luz que amanece en mi pupila.

Ana María Valladolid Juárez


Preguntas

Abuela, cuéntame una linda historia
con dragones volando entre algodones,
con princesas de cuento y caballeros,
donde no haya peligros, mal ni órdenes.
¿Abuela, cómo vuelan esos pájaros?
¿Es real esa historia del Quijote?
¿También tenía abuela el Principito?
¿Abuela, hay en el cielo varios soles?
¿Dime si existe el eje de la tierra?
¿Abuelita, por qué nunca me oyes?
¿Las ballenas respiran en los mares?
¿El caballo de mar también da coces?
¿Abuela, dónde vive la mentira?
¿Y en qué lugar la luna se me esconde?
¿Por qué repica el timbre si lo toco?
¿por qué somos la raza hecha de bronce?
¿Cuándo cambia en mentira la verdad?
¡El destino te pide que me ignores!

Amelia Jacobo


Última edición por Artesana el Miér 26 Abr - 20:56, editado 6 veces


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Prosa poética y narrativa SUTILEZA POÉTICA

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:51

La sutileza poética

Rimaría con letras ruborosas
los anhelos que el viento trae dispersos
de pasadas caricias amorosas,
pero callan tus besos a mis versos.

Me traerán las mareas lo vivido
sobre arenas de tòrridos veranos,
pero púdicas cubren mi latido
las almenas celosas de tus manos.

Aunque lleve en los ojos la verdad;
sobre el folio de nívea pureza,
oscurece su luz mi intimidad,

y la Musa, rendida a la belleza,
me concede su ardiente claridad
impregnando el papel de sutileza.

Artesana, 5-7-15




¡Oh, poesía!

Con los pétalos de una rosa, el viento
me acaricia en las noches de verano.
Sutilezas espero de tu mano;
de tus ojos, ternura; y de tu aliento,

complementos hermosos, sustantivos
que enaltezcan mi alma, conjunciones
y atributos que anuden corazones
con anillos dorados de adjetivos.

¡Engaláname! ¡Cúbreme de acrónimos
y de artículos! ¡Colma de fervor
el rubí de mis labios con sinónimos!

Tus promesas serán mis menesteres,
pues preciso, Poesía, tu calor
y que en versos me adores y veneres.

Renata Guitart




Con magia

Con la magia que corre por mis venas,
plasmaré en los albores de la luna
la elegancia poética de alguna
sutileza del arte. Sin cadenas

mostraré la belleza de la vida,
que nos brinda sus gamas de colores
y perfuma el ambiente con sus flores
adornando el umbral de la partida.

El reloj, con las perlas de su boca,
les sonríe a las horas mientras danza
en espera del último estertor.

Si detiene el compás que me provoca
a escribir con mis sueños la esperanza,
volveré transformada en una flor.

Belén Torres, 7/04/15




La magia de escribir

Escribir en la etérea partitura
que de luz y de gracia se adivina,
evocar a la musa celestina
elevada en su mística figura;

en cuartillas dejar el alma pura,
despertar a la rosa matutina
con sonrisas de sol y amar su espina
entre versos de diáfana estructura;

sin sonora estridencia y con destreza,
en la estética limpia y el tenor,
derramar en figuras la belleza…,

y la magia real que va al lector
volverá convertida en la grandeza
que define por siempre al escritor.

Mardy Mesén R.




El poema perfecto

Se deslizan mis versos suavemente
por el blanco papel de mi existencia
y se afirman sutiles en mi mente
con el mágico embrujo de su esencia.

Se recrea mi musa en la armonía
que desprende la luz del sentimiento
con el grato poder de fantasía
que le busca razón a su argumento.

En la sabia intuición del corazón,
se fusionan prudencias y locuras
para hacer de las letras el prodigio

que proyecte la cálida expresión
del poema perfecto en sus rupturas:
las que son para el alma su prestigio.

Martha S. Velásquez V.




Como el Sauce

Manará de mi río la canción
de los cantos que entonan estos versos,
ascendiendo hasta el mismo corazón,
que me late en distintos universos.

El retórico oleaje, que hace ondas,
lo difunde al compás de efervescencias,
y relucen los ecos como frondas
que se hacen de luz reminiscencias.

Los oníricos ritmos ambarinos,
deliciosas semillas de fragancias
y de ideas trocadas en caminos,
que decoran sentidos y elegancias,

descolocan las piedras de mi cauce,
y consiguen que llore como el sauce.

Princesa Esmeralda




El latir de mi pecho

El poema se viste de elegancia
al compás de la pluma inteligente;
lucirá refinado con prestancia
colocado el vocablo conveniente.

Si en los versos derrocho sutileza
y los cubro con pétalos de rosas,
su fragancia exquisita y su belleza
se alzarán como bellas mariposas.

A las rimas escritas por el día,
levantando los ojos desde el suelo,
sumaré las estrellas que en el cielo

se iluminen con luces y armonía.
Me delatan al verme complacido
el latir de mi pecho y su sonido.

Chelo Alvarez




La sutil transparencia

La sutil transparencia que transmite
escribiendo los versos un poeta
nos envuelve la mente con discreta
elegancia, a la vez que nos permite

admirar y gozar de la escritura
en la imagen hermosa del romance
o el soneto sensible que al alcance
de los bardos derrocha floritura.

Con sus rimas transmiten la alegría
de los cielos azules mientras lloran,
la dulzura de labios que te imploran...

Aunque se unan la noche con el día,
de la gloria recibe inspiración
el poeta que tiene condición.

Lola Tenllado




Provocando susurros

La belleza marina se refleja
en las olas furiosas y los versos,
y los vientos golpean tan adversos
que la pluma asustada lo asemeja.

Y, tan pronto la calma se bosqueja,
el poeta rubrica los anversos
de los trovos pausados y diversos,
y la paz del sosiego se festeja.

Con adornos de perlas en su boca,
me declama las odas tan sonrientes
que suspiros suavísimos provoca,

y, añadiendo matices diferentes,
en perfume de rosas desemboca
generando susurros sugerentes.

Mayka Fe ( 3-4-2017)




Sublime danza

Exquisita, la dúctil escritura
nos parece sutil y glamorosa
en los versos escritos con dulzura
donde el poeta la quiere ver de diosa.

El melódico ritmo y la estructura
con la musa adorable y caprichosa
enaltecen y elevan la finura,
manifiestan la péndola gloriosa.

Con la magia que invade al corazón
en su danza febril y su revuelo,
el rapsoda revela su ilusión.

El sublime poema, en su consuelo,
nos ofrece y regala la emoción
de su magia imponente desde el cielo.

Argelia Pérez Ruíz




Entre nubes

Entre nubes navega mi infinito,
y se encuentra tu luz que vuelta estrella
lo ilumina, y le deja fuerte huella:
poesía de música, de mito...

Tu mirada, tan mía se hace rito
de nostalgia y placer, pues es tan bella
que contempla y recorre cual centella
el paisaje, en tus ojos, exquisito.

Tu perfume, que aroma tiernamente
el lirismo fluyente de mi numen,
y que envuelve mi espíritu en espuma

impregnando de olores a mi mente,
me estremece en mi ahora, en el pasado
el futuro…, y jamás de mí se esfuma.

Ana Lechuga Gallego 4/04/17




Un Soneto a Venezuela

Si las flores silvestres matizaran
el desértico campo de cenizas,
si renuevos de lluvias remozaran
las raíces y cepas quebradizas,

si los nuevos valores germinaran
entre esporas de frondas y conizas
y al lirismo en sus rocas le cantaran
con quietud las arenas movedizas,

seductores de fina voz bucólica,
nacerían poemas en el prado
que el turpial cantaría con cuidado,

brillaría la luna melancólica
y la tierra se haría de acuarela
sobre el lienzo raído en Venezuela.

Fabio Jair Avellaneda




Etérea poesía

Delicada se muestra la poesía
con matices y gamas de colores,
sutileza de aromas y sabores,
elegancia con ritmo y melodía,

levedad de la pluma en armonía,
que levita en espacios soñadores,
y el afán de los dedos creadores
gravitando en perfecta sintonía.

Con la brisa que llega caprichosa,
con palabras jugando libremente
y el lirismo vertido en cada verso,

cual si fuera fragancia de la rosa,
el poema se eleva de la mente
como canto de amor al universo.

Carlos Elpoetaartesano




Ítaca

Hablará en el poema la belleza
que se muestra a la vista e invisible
con su verso pulido y más sensible
abrazada al amor de su pureza.

Si cultiva en su lengua la grandeza,
delicada en su gesto, inconfundible,
brotará cual la flor inextinguible
que se eleva despacio y con firmeza.

Las palabras que son como luceros
nos deslumbran con luces infinitas
y producen sentires verdaderos
con la magia que lees o recitas.

La poética voz de la hermosura,
incansable al Parnaso va segura.

María García Romero




La elegancia de la pluma

La sutil elegancia de la pluma,
al danzar, hechicera, en el papel,
evapora el oscuro con su espuma
esculpiendo caricias en la piel.

Delicada, la esencia de algo bello
que se puede apreciar de lado a lado
embellece, y nos deja el noble sello
del poeta sensible y cultivado.

Los encajes cubiertos de algodones,
abrigando los versos, tibiamente,
a los lutos sacaron de la mente.

Y, aunque tachen de cursis estos dones,
las verdades como albas mariposas
lucirán su pureza entre las rosas.

Lágrima azul




Sutileza

Mis cuadernos tocaba sin alarde,
sin adornos, tacones ni pintura,
y tampoco indagó por mi lectura;
me acogió como estaba, muy cobarde.

Con su pluma me alivia cuando arde
como fuego lo que es una atadura,
me libera en las crisis de locura
o me pinta en palabras una tarde.

Sutileza, que cambia, como todo,
como luna en sus fases pasajeras
renovada de luz y de alegría,

o menguada, mas siempre encuentra el modo
de expresar hasta en formas altaneras
lo que sea, y la llaman poesía.

Helena Restrepo


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Prosa poética y narrativa SONETOS DE LA E

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:53

La calor

La calor ronda airada cada piso;
librando las cortinas, nos acosa
y asalta mi salón jacarandosa
para cuajar sus grados sin aviso.

Poco a poco, las horas van pasando,
la adivino adosada a mi cristal;
suda un halo pringoso, como blando...,
con una calma casi fantasmal.

La chicharra da "música" al sopor;
yo, asfixiada, no aguanto su tortura,
mas canta la soprano aficionada.

Y al final, aliviando tanto ardor,
la luna, compasiva, nos procura
su paz bajo la tibia madrugada.

Artesana, 4-8-15




El calor

El estío penetra hasta el rellano,
asciende a las ventanas y reposa
sobre la telaraña pegajosa
donde medra la fiebre del verano.

Traicionero, pesado y envolvente,
su insecto teje velos, redes, tules...,
y recubre a su presa lentamente,
convirtiendo mis nervios en gandules.

Suena el eco de los ventiladores,
que, en su baile con la temperatura,
me tienen la cabeza mareada.

Finalmente, tras estos sinsabores,
Selene, relumbrante de frescura,
nos regala su noche atemperada.

Artesana, 6-8-15




Nostalgia

Nostalgia sin tus manos, alma mía,
columna principal, amor, dulzura.
Soy una loba aullando su amargura
por las cañadas, ronca, por la umbría.

Nostalgia, tanta y tanta y tan sombría,
dolida tras tu orco, cuya oscura
sombra contra mi sombra ya conjura
su maldad, su locura, su hoja fría.

Latir apasionado, labios rojos,
corazón sin dolor, así camino;
y ya para llorar lloro sin ojos.

Yo hablo por hablar, !maldito sino!
No conozco a la Parca ni hallará
clavos para mi cruz ni los habrá.

María García Romeo




Nostalgia XXXXX

Nostalgia sin tus manos, alma mía,
columna principal, amor, dulzura.
Soy una loba aullando su amargura
por las cañadas, ronca, por la umbría.

Nostalgia, tanta y tanta y tan sombría,
dolida tras tu orco, cuya oscura
sombra contra mi sombra ya conjura
su maldad, su locura, su hoja fría.

Latir apasionado, labios rojos,
corazón sin dolor, así camino;
y ya para llorar lloro sin ojos.

Yo hablo por hablar, !maldito sino!
No conozco a la Parca ni hallará
clavos para mi cruz ni los habrá.

María García Romeo




La música

Son ondas auditivas controladas
vibrando los concisos semitonos;
sonidos disonando sus tritonos
o asonando las quintas afinadas.

Guitarra, piano, tímpani y flautín
tocan mariachi, salsa, jota, son,
aria, balada y fuga. La canción
va hasta mi corazón con un clarín.

Saxofón, flauta, corno, tuba y viola
tocan juntos sonatas, sinfonías;
las tonadas, sus ritmos y armonías

nos animan. La música acrisola
las almas cuando vibran los sonidos
y colman con su magia los oídos.

R. Guitart, 8/3/2015




La música

Vibraciones audibles moderadas
con exactos matices y colores
resuenan por los aires, excitadas,
exaltando deseo, esmero, amores.

En bailes de festivos campeonatos
que alientan zapateados con chancletas,
tambores, saxofones y trompetas
interpretan ye-yés y vallenatos.

Guitarrones, oboes, clarinetes,
tenor y mezzo dieron sus conciertos
con los teatros llenos. Los expertos

interpretaron valses y motetes.
Métrica, acento, acorde y melodía
llenan los corazones de alegría.

Renata Guitart, 8/7/2015





Cena con Tosco Rústico

Dos ratas ciudadanas a su amigo
Tosco Rústico invitan a la casa
a yantar golosina, arroz y trigo
con lomo ahumado y pollos a la brasa.

Su campo inmundo, sucio y horroroso,
jamás orondos platos vio pasar
con tan divino halago al paladar
ni brilló cristalino y oloroso.

“¡Coma raudo, Ilustrísimo, su plato!"
-susurran las ratitas-, hay oculto
un dragón conocido como Gato
clavando atroz su garra a todo bulto.

"¡Mil gracias! -dijo Tosco-, ¡adiós, golosas!
¡Disfruto más mis bodrios y mis fosas!”

Belén Torres, 8/04/15




Cena con Terco Labriego

Dos ratones magnates a su cuate
Terco Labriego llevan a su mesa
a comer ensalada de aguacate,
queso manchego y dulce de frambuesa.

Los laberintos secos e infecundos
de ausencia de bellezas adolecen,
pero Terco es feliz porque le ofrecen
mugre, churre y escombros nauseabundos.

En la cena, royendo la verdura,
observa que el siamés de la pensión
demuestra la maléfica intención
de clavarles su fiera dentadura.

Por lo que el Terco exclama decidido:
“¡Regreso a mi agujero preferido!”

Belén Torres, 8/06/15




Metamorfosis

Sin más, amigo Samsa, has sucumbido;
tus ojos son farolas llamativas;
tus blancas manos, garras incisivas;
una joroba alada has adquirido.

Volar, ¿podrás volar? Oigo un zumbido;
por tus robustas patas primitivas,
púas filosas muy poco atractivas
rasgando van tus poros. Han caído

las horas y los días con sus lunas;
bajo tu cama, solo y sin valor,
muta tu anatomía, aciago horror.

Algunas cosas cambian, solo algunas.
Larva o gusano, bicho fantasmal,
nada podrá cambiar tu atroz final.

Mardy Mesén R.




La metamorfosis II

Escúchame, Gregorio, estás vencido;
en tus retinas arde un fuego inerte
y es imposible ya reconocerte
en un dantesco insecto convertido.

En la invernal estancia y escondido,
con tus negras antenas sientes fuerte
la sentencia y el vuelo de la muerte
que esgrimen sin piedad su sinsentido.

Anhela, espera, sueña tu esperanza
despertar del infierno que te encierra
en este aspecto nuevo, abominable.

¿Qué condena espantosa, qué venganza
de tu apariencia y cuerpo te destierra?
¡Qué destino tan cruel e inexplicable!

Mardy Mesén R.




Mi gran virtud

Dramatiza al cantar su admiración
buscando conquistar con galanía
mi voluntad, incauta todavía,
y mi cándido amor y mi pasión.

Cuando logra atrapar mi corazón
con su vana y su insulsa fantasía,
yo disfruto a morir la picardía,
simulando admitir tal ambición.

¿Cómo ocultar los íntimos instintos
disfrazados por falsa vanidad?
Si admito la conquista con frialdad,

solo alcanzo alborozos muy distintos.
Camuflo con orgullo la actitud
para no mancillar mi gran virtud.

Martha S. Velásquez Vélez




Seducción

Exagera expresando su intención
intentando apresar con verborrea
mi inocencia, que ingenua se recrea
ante el diestro poder de seducción.

Porque quiero eludir esos camelos,
viles, torpes y ruines espejismos;
aprovecho muy bien los mecanismos
fingiendo aceptación a sus desvelos.

Y decido esconder mis emociones
en un juego pueril de timidez,
pues, si acepto el asedio y la insulsez,
estaré incentivando sus pasiones.

Encubro con mi encanto la verdad
para no deshonrar mi honestidad.

Martha S. Velásquez V.




Castilla la Mancha, tierra de Don Quijote

¡Oh, las viñas maduras! ¡Oh, La Mancha!
Los molinos adornan sus dorados
como altivos colosos consagrados.
La hizo Dios, cual la luz, vistosa y ancha.

Combinando trigal con amapolas,
nos brotan por los llanos azafrán,
arroz, mijo, maíz... Mi talismán
son sus frutos y fúlgidas corolas.

Toboso tuvo llano su camino
para un hidalgo audaz y fantasioso;
quizás muy cumplidor, digno y rumboso

varón, mas un vulgar loco sin tino
lanzado contra un sólido molino,
a sus ojos, soldado prodigioso.

Chelo Álvarez, 4/8/2015




Castilla la Mancha y Don Quijote

¡Oh, los grandes trigales! ¡Oh, mi tierra!
Los gigantes de cuento resplandecen,
y, tan grandes y fuertes, se estremecen
si resoplan los vientos de la sierra.

Brillante, refulgente, fulgurante,
la Meseta Manchega se destaca
por sus buenos viñedos. Aún empaca
cebadas y forraje a Rocinante.

De mi tierra el prestigio está en aumento,
la engrandece el buen nombre del Quijote,
que ve a su Dulcinea hasta en el viento.

Heredamos las artes de ese zote
que sirve a su verdad siempre contento
y de un héroe del malhechor azote.

Chelo Álvarez 6/8/2015




Esperanza en la vida

Cantamos alabanzas a la vida
cuando todo logramos con vigor,
la salud, la ilusión y la comida
y una luna brindándonos amor.

Con valor arrojamos por la borda
los fallos, compromisos y contratos,
y, si fallan, alguno los aborda
cambiando simpatía por maltratos.

Yo brindo por lo amado y conocido,
por niños con sonrisas, más dichosos
sin luchas ni futuros dolorosos.

Cuando al final hayamos ya concluido,
los mundos gozarán con gran orgullo
brindando por lo mío y por lo tuyo.

Lola Tenllado, 5-8-2015




Amores y buenas razones

Admiro la creencia del vencido,
mas sin celos, desvelos ni inquietud;
cualquier sueño del pobre, conseguido
con templanza, deseo y rectitud.

Considero a la gente esperanzada
por encontrar un fin a lo imperfecto,
obteniendo de nuevo la querida
escuela del Maestro más perfecto.

Quiero un cielo desierto de tormentas
con azules estelas de ilusiones
que llenen de poder los corazones

y que cesen por siempre las sangrientas
contiendas por dinero y posesiones.
Son amores... y buenas mis razones

Lola Tenllado, 9-4-2017




Archifamoso

Caminando con garbo luminoso,
por la pista mostrando galanura,
orgulloso sin más, astro y figura,
un tipo varonil archifamoso

acicala sus manos orgulloso
y saluda a las damas con dulzura;
ilumina sonrisas su soltura,
disputada por un grupo fogoso.

A todas las sublima la pasión,
ambicionan la cita tan soñada
y buscan conquistar su corazón.

Nada altiva, su cálida mirada
a las guapas muchachas da ilusión,
y gozan la visión nunca lograda.

Mayka Fe, 6-4-2017




El joven seductor de las poetas

El joven se convierte en comediante
y luce la inventiva del ensueño
poniendo su semblante más risueño
con cuerpo de modelo relevante..

Las nenas siempre esperan sus zalemas,
quieren que les susurre arrebatado
el verso más ardiente y deseado,
que exponga y que declame sus poemas.

Pasiones las despierta el guapetón,
no pueden ya negarlo, se enamoran,
las seduce y camela su atención.

Sus besos deseados atesoran
y entablan una bella relación,
en romances y estrofas le asesoran

Mayka Fe, 9-4-2017




El burro y la flor

Un burro caminaba atolondrado,
posando sus patazas y su hocico,
cuando gritó una voz: "¡para, borrico!,
¡cuidado con mi falda y mi tocado!"

Asombrado, miraba hacia su cola;
una flor, chiquitina y azorada,
tan bonita como una blanca hada,
tiritaba curvando su corola,

compungida y con rostro muy lloroso.
_¡Ay, so tonto!, vi mi último minuto
aplastada por un patán ruidoso.

_Anda, guapa, soy burro mas no bruto,
camino con airosa gallardía?
y a una dama jamás aplastaría.

Lágrima azul




Un elefante verde

Un elefante verde, aceitunado,
jade, hierba, cetrino...; entre las flores,
envuelto en una nube de picores,
mecíase cual pato mareado.

Un negro escarabajo ve al gigante
y siente miedo, pues su enorme oreja
planea sobre él como una abeja
y amenaza caer en un instante.

-Seňor, no se abanique, porque puedo
terminar del derecho o del reves
bajo la inmensa mole de sus pies.

-Podría espachurrarle con un dedo,
pero no tenga usted ningún temor,
baje y mateme el chinche; es lo mejor.

lágrima_azul




Tus lágrimas

Una lluvia tranquila, sigilosa,
acaricia tu faz; da a tu mirada
un baño con nostalgia apaciguada,
rocío diamantino, olor a rosa.

Baña tus labios rojos con sabor
salitroso; traslada tus olvidos
para formar un hoy con días idos,
y nota con tus labios su dulzor.

Ansías sustituir tu amargo llanto
por gotas con rocío y acaricias
cobijar tus historias bajo un manto

con asuntos pasados, mas propicias
amargura y dolor. Tu aciago canto
sólo rumía tus críticas ficticias.

Ana Lechuga Gallego, 7/04/17




Lágrimas

Una pena resbala por tu tez,
serena, reposada, perezosa...,
besando tus retinas con fluidez,
lamiendo tus mejillas afectuosa.

Anega de consuelo, con regusto
acedado, tus pétalos de fuego;
y trae tus recuerdos del vetusto
lejano ayer, que vuelva a ser un luego

Anhelas permutar tu cruel gemido
por la brillante escarcha que desposa
tu experiencia real con lo existido.

Tus pétalos, con cauce muy crecido,
derraman una perla generosa
de esperanza, de fe... en tu ente herido.

Ana Lechuga Gallego, 10/04/17




La gata vence al búho

Un búho anaranjado pasa alto
contempla a una gatita abrir sus patas,
muy oronda, jugando con las ratas,
y, afilando su pico, va al asalto.

Sus alas acomoda con ardid,
los ojos apuntalan la mirilla
con rauda sacudida, ¡cómo brilla
contra la oscuridad tras una vid!

La gata atisba al pájaro; las uñas
oculta a sus amigas, bravucona,
y grita a viva voz: “calla, no gruñas;

con tus ojos vidriosos, fanfarrona,
no asustarás mis ratas con tu acoso,
si bajas, sufrirás, bicho horroroso.

Fabio Jair Avellaneda




El gato tuerto, el hámster y el buitre

Un ave muerta de hambre sobre el huerto
vuela ella rastreando entre pilones,
quiere hacer estofado de ratones;
de repente observó un felino tuerto

y un hámster bromeando a hacerse el yerto
cercano del paraje de cardones;
su ataque lo ejecuta en rotaciones
veloces que estremecen al experto,

El tuerto receloso lo descubre
y mete al tierno hámster en el litre,
con su espeso ramaje lo recubre,
y le dice sin miedo al negro buitre:

“desgraciada y funesta ave, cuatrera
nefasta, si te atreves seré fiera”

Fabio Jair Avellaneda




Lágrimas saladas

Son las lágrimas gotas diamantinas
paridas por los días compungidos;
son disgustos oscuros, doloridos,
profundos como grutas submarinas.

Su sal cambia las risas por rutinas
aburridas con pocos coloridos,
y las aguas inundan los latidos
jubilosos, sin ritmo por sus ruinas.

Acumulan fatigas a manojos,
y, aturdidos con tantas paradojas,
naufragan por su mar daños aciagos...

Fontanas caudalosas son mis ojos,
mas no aplacan las ansias y congojas
agravadas por tantos malos tragos.

Carlos Elpoetaartesano




Dulces lágrimas

Nacen de lagrimales refulgentes
cristales muy salobres y brillantes,
recorren cual riachuelos los semblantes
enjugando sentires diferentes.

Repletas de emociones inocentes
con destellos y luces abundantes,
se muestran placenteras, elegantes,
bellas con fundamentos convincentes.

Sonríen los luceros impregnados
de las fuentes repletas de empatía
desbordante de eufóricos estados...

Lloraré los momentos regalados
con dulce regocijo y alegría,
felices al poder ser expresados.

Carlos Elpoetaartesano




Nostalgia

Por los claros y oscuros, tú gravitas
con giros ondulados como norias
y notas, al ocaso, moratorias
brindadas por las rutas no finitas.

Aspirando con ansias infinitas
alcanzar las dramáticas victorias,
sin discurrir si son solo ilusorias,
al probar suprimir las vanas cuitas.

Mi amor al corazón lo transfigura
para forjar un mundo luminoso;
la gloria para ti, por mí trazada,

logrará con pasión y con locura,
a tu amparo absoluto y cariñoso,
la dicha por los dos jamás soñada.

Argelia Perez Ruiz.




Nostalgia

A diversos pesares te sometes
por variables reveses de la rueda
y adviertes que el declive no trasgreda
límites y a la senda te sujetes.

Quiero que los anhelos ya concretes
que establezcas el éxito y suceda
manteniendo el laurel como moneda
evitas la derrota y que te inquietes.

Permanece y convierte el libre afecto,
edifica y construye en su esplendor
al sueño que congruente has perseguido.

Extrema tu sentir en el trayecto,
concreta el interés en tu interior
sin recelos que empañen lo obtenido.

Argelia Pérez Ruíz 9/4/2017




Ojos castaños

Como la rosa roja y tan vacía,
inspiradora vil, calculadora,
pronto marchitarás la luz del día
al morir tu corola con la aurora.

matas sin conpasión mi gallardía,
tu sordina platica a toda hora,
rasga mi pintalabios tu falsía
mi mustio corazón palpita y llora.

Por tus ojos castaños agonizo,
por tus brazos sollozan los abrazos ,
soy laguna salada moribunda.

Soy la luna tapada por granizo,
la visión dividida a cuchillazos
por tu trampa mortal y barahúnda.

Linda Esmeralda Dominguez




Hombre de papel

Entre pétalos muertos, amanece
el silencio que huele a soledad.
Sobre el jergón, desprecio y suciedad,
y en mi piel una espina se ennegrece.

Mientras huyes, mi pecho se entristece;
me riega el maquillaje la humedad
que escribe en el espejo la verdad:
¡Si un hombre es de papel, se desvanece!

Me niego a los azotes del destino,
que impregna con sus óbices mis huellas,
convirtiendo las flores en señuelos.

Yo sé que he de encontrar al peregrino
que, en vez de las espinas, deje estrellas
y acerque hasta mi lecho nuevos cielos.

Linda Esmeralda Dominguez




Los celos

La duda contamina al corazón,
lo acosa con angustia abrumadora,
aguzando su olfato a toda hora
buscando un signo oculto a la razón.

A oscuras, suplicamos compasión,
a Dios, a las alturas, a la aurora.
Y la paz implorada, sanadora,
tarda mucho curando la aflicción.

Al otro lo probamos con astucia
absurda construida con falsía:
“Lavando tu camisa vi labial”

Asombrado… -no trajo ropa sucia-,
“tus trampas ya conozco, amor, confía;
¿hablamos sin clavarnos un puñal?”

Helena Retrepo




Los celos

Los celos enceguecen a la mente,
la ponen en estado deplorable
con miedo de perder lo inapropiable:
el ser por el que más afecto siente.

En medio de ese enredo, está silente
por fuera, pero dentro, irresponsable,
se cree su mentira detestable,
se hiere el pecho y luego se arrepiente.

El efecto sobre los corazones
de aquellos que padecen sus estragos
es que duele, corroe, enturbia, enferma;

y, en ese revoltijo de emociones,
no existe quien esquive los rezagos
que siempre constituyen una merma.

Helena Retrepo




La ciática

La ciática agudiza mi suplicio
tal como un clavo zanja mi cintura,
dolor y ardor, unidos con la dura
bursitis… ¿Producida por un vicio?

La gimnasia por sí no da un indicio,
la hacía cuidadoso con soltura,
nunca caí muy duro por la altura
ni tampoco brincaba al frontispicio.

Mas la moto corrí con osadía…
¡Cuantas caídas..., ”duros batacazos!"
Aguantó mi columna los "porrazos"

y sí... hoy cobra la vida día a día,
lo palpo por la ciática "graciosa,"
tan linda…, tan bonita… ¡Tan odiosa!

Felipe de Jesús Legorreta Levi




La ciática

En feroz remolino de dolores,
aumentando a placer terca insistencia
este pesar que agrede en la existencia
te envuelve áspero, lleno de furores.

Decir se puede, que es de los peores,
que embiste denotando su presencia;
cruel verdugo ejecuta la sentencia
sin ceder el menor de los favores.

Obcecado, tenaz y persistente,
veda que deambule libremente.
Célebre es de diversos compañeros

por su ataque directo e inclemente.
que deploran poder correr senderos...,
moviendo sin dolencia los “traseros.”

Felipe de Jesús Legorreta Levy


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Prosa poética y narrativa GLOSA A BÉCQUER

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:54

Rima LXXIII

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

“¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”

Gustavo Adolfo Bécquer

El asilo

Espiaban mis ojos
los vidrios abiertos,
y asomé la cara
detrás del lienzo;
alguien sollozando,
desgarró el silencio,
hasta la otra alcoba
sus lloros salieron.

Suplicaba un vaso;
yo, aferrado al suelo,
vi como arrojaba
vómito en el lecho.
Se me heló la sombra,
vi que por intérvalos
una ansiedad rígida
me agitaba el cuerpo.

Allí ya no hay día
último o primero.
Esos negros ruidos,
en mi blanco pueblo,
eran un contraste,
mas, visto el misterio,
de aquellas tinieblas,
escapé al momento.

Tan solos, tan solos,
no están ni los muertos.

Artesana, 31-1-16

Misterio

Observé en los ojos
sus duelos abiertos,
la pálida cara
parecía un lienzo;
ella sollozando
me pidió en silencio
que entrara a la alcoba
de donde salieron.

Un pequeño vaso
se hallaba en el suelo,
la muerte arrojaba,
su aliento en el lecho;
como extraña sombra,
un hombre a intérvalos
se quejaba, rígida
la esencia del cuerpo.

La parca ese día
de marzo el primero,
sin voces ni ruidos,
se adueñó del pueblo.
Un raro contraste
traía el misterio
del tiempo en tinieblas,
lo sentí al momento…,

cuando vi tan solos
a vivos y a muertos.

Martha S. Velásquez Vélez

Eran sus dos ojos

Eran sus dos ojos
cual cielos abiertos,
radiante su cara
como etéreo lienzo;
lo vi sollozando
y entendí en silencio
que, al cerrar su alcoba,
sus pasos salieron.

Frágil como el vaso
que al quebrado suelo
el agua arrojaba,
me tendí en su lecho,
y amé entre la sombra,
que me lo dio a intérvalos,
su figura rígida,
su glorioso cuerpo.

Aún recuerdo el día
de ese amor primero
que encendió de ruidos
mi valle y mi pueblo.
Hoy, desde el contraste,
brota su misterio
y, entre mis tinieblas,
vuelvo a ese momento…

Solos, los dos solos,
tras los sueños muertos.

Mardy Mesén R.

Supieron tus ojos

Sintieron tus ojos,
como el mar y abiertos,
el frío en la cara
y el eterno lienzo.
Quedan sollozando
gritos de silencio
en la misma alcoba
de donde salieron.

Allí quedó el vaso,
tu aliento en el suelo
y el aire arrojaba
tu aroma del lecho;
se quedo tu sombra,
que regresa a intérvalos,
con la pena rígida
de añorar tu cuerpo.

Y día tras día,
recuerdo primero
tus risas sin ruidos
en un bar del pueblo.
Nunca hallo el contraste
ni el duro misterio
de amarte en tinieblas
a cada momento...

!Ay, Señor, qué solos
tú y yo entre los muertos!

Ana María Valladolid Juárez

Lo miré a los ojos

Lo miré a los ojos,
muy fijos, abiertos,
con lívida cara,
como puro lienzo;
tal vez sollozando,
acaso en silencio,
con él de la alcoba,
mis penas salieron.

Cogí bien el vaso,
!no cayera al suelo!
Furiosa arrojaba
su ropa en el lecho;
suspiré a la sombra,
bebí con intérvalos
y una fuerza rígida
inundó mi cuerpo

Amanece el día,
llega el sol primero,
radiante, sin ruidos,
caminé hasta el pueblo
Pero.. !qué contraste!
tristeza, misterio,
de penas, tinieblas.
!qué triste momento!

Estábamos solos,
tristes como muertos

Ana Lechuga Gallego

Amor roto

Cansados tus ojos
resisten abiertos,
y tu blanca cara
más parece un lienzo;
me fui sollozando,
guardando silencio,
y de aquella alcoba
mis penas salieron.

Tirando aquel vaso
que quedó en el suelo,
de mi alma arrojaba
vestigios de un lecho,
que, mudo en la sombra,
yo evoco a intérvalos
mientras noto rígida
mi esencia en el cuerpo.

Ya nunca habrá un día
como aquel primero,
en que aquellos ruidos
de mi amado pueblo
daban el contraste
a nuestro misterio.
Entre las tinieblas
te amé yo al momento.

Y ahora estamos solos...,
¡ni vivos ni muertos!

Lola Tenllado, 31-1-2015

Padre, estamos solos

Miraban mis ojos,
serenos, abiertos,
de Jesús la cara
sobre un níveo lienzo;
lo vi sollozando,
guardando silencio,
cuidando mi alcoba
y a los que salieron.

En mi mano, el vaso,
que tomé del suelo,
mientras me arrojaba
llorando en mi lecho,
vi una dulce sombra
que surgía a intérvalos
difusa aunque rígida
y borroso el cuerpo.

Las flores del día
cogía primero,
sin hacer rüidos
del jardín del pueblo.
Qué bello contraste,
precioso misterio,
pues vi entre tinieblas
su rostro al momento:

¡Padre, estamos solos
los vivos, los muertos!

Chelo Álvarez, 31/1/2016

Estábamos solos

Los azules ojos,
que tenía abiertos,
daban a su cara
el valor de un lienzo;
iba sollozando,
triste y en silencio,
penetró en mi alcoba,
los demás salieron,

En su mano, un vaso;
sus pies en el suelo;
la luna arrojaba
un rayo en el lecho
mientras en mi sombra
se mecia a intérvalos,
fría, blanca, rígida,
la luz de su cuerpo.

Al llegar el día,
él salió primero,
y no habia ruidos
en el viejo pueblo.
Sin ningún contraste,
todo era misterio,
y, entre las tinieblas,
comprendí al momento:

“¡Estábamos solos...,
y estábamos muertos!”

Lágrima azul

A mi madre

Me ardían los ojos,
inmensos y abiertos;
temblaba mi cara
al lado de un lienzo,
y oí sollozando
al mudo silencio
cuando de la alcoba
las penas salieron.

La vela del vaso
ahumó el triste suelo,
alguien arrojaba
lirios en mi lecho
y vi que una sombra,
llorando en intérvalos,
con su boca rígida,
besaba mi cuerpo.

Con el nuevo día,
corrí, y fui el primero
que, sin hacer ruidos,
escapó del pueblo.
Buscando un contraste,
me volví misterio,
alma entre tinieblas,
soplo de un momento.

¡Ya vivimos solos
nosotros, los muertos!

Belén Torres, 31/01/16

Los galenos del dictador

Sus malditos ojos
no estaban abiertos,
su execrable cara
la cubría un lienzo.
No iban sollozando...
Rompiendo el silencio,
de la horrible alcoba
bailando salieron.

Con suero en el vaso,
besaban el suelo.
Ni un soplo arrojaba
el muerto en el lecho,
ni arritmia, ni sombra,
ni un pulso en intérvalos...,
sí, una línea rígida
cual estaba el cuerpo.

"¡Al fin llegó el día!
¡Ya se fue el primero!"
Mas se oyeron ruidos...
Soldados del pueblo
fueron al contraste
sembrando el misterio,
y, entre las tinieblas,
terminó el momento.
Se quedaron solos
los doctores..., ¡muertos!

Renata Guitart, 1/31/2016


Mejor solos que muertos

Hoy tengo los ojos
húmedos y abiertos;
cuando vi tu cara
pintando otro lienzo,
me fui sollozando
y guardé silencio.
Te esperé en la alcoba,
mis penas salieron.

Tenía en mi vaso
la mugre del suelo,
el polvo arrojaba
cenizas al lecho
y pisé tu sombra
gritando entre intérvalos;
fui frágil y rígida,
rechacé tu cuerpo.

El sol de otro día
me herirá primero,
y extraño tus ruidos,
y extraño a mi pueblo.
No soy el contraste
ni soy el misterio
porque a tus tinieblas
le llegó el momento.

Es que vivir solos
es mejor que muertos.

Princesa Esmeralda

Negación

Asombran sus ojos
azules abiertos;
el mar de su cara
cual sereno lienzo
de amor sollozando,
pero, ¡qué silencio!
Salió de la alcoba,
dos almas salieron.

De su mano el vaso
rueda por el suelo
mientras se arrojaba
de bruces al lecho
cubierto de sombra
y de luz a intérvalos.
Con su espalda rígida,
encoje su cuerpo.

Ya no tiene el día
su silbo primero,
escucha los ruidos,
recuerda a su pueblo,
el brutal contraste
sin ningún misterio.
Vuelven las tinieblas,
vuelve aquel momento.

"Nos quedamos solos,
mas no entre los muertos".

María García Romero

Luz y misterio

Lloraban sus ojos
de emoción abiertos,
la piel de su cara
perlina, cual lienzo;
le dan sollozando
en mudo silencio
un cierre a la alcoba,
pues todos salieron.

De su mano, un vaso
se caía al suelo,
y ella se arrojaba
compungida al lecho.
No había ni sombra
y, con frío a intérvalos,
se veía rígida,
y sin paz su cuerpo.

Despuntando el día,
al rayo primero,
entre tantos ruidos
se fue de su pueblo.
Al ver el contraste
de luz y misterio,
de vida y tinieblas,
pregunté al momento:

¿Si vivimos solos
por qué estamos muertos?

Argelia Pérez Ruíz

Glosa a la rima LXXIII

Miraban tus ojos,
como el cielo abiertos,
brillaba tu cara
pintada en un lienzo.
Te vi sollozando
envuelta en silencio,
y, de nuestra alcoba,
los sueños salieron.

Un cirio en un vaso
que había en el suelo
su brillo arrojaba
sobre nuestro lecho,
y, cual una sombra,
emergía a intérvalos
la figura rígida
de tu frío cuerpo...

Te fuiste aquel día
con el sol primero,
te fuiste sin ruidos
al eterno pueblo.
La vida es contraste;
la muerte, misterio;
me quedé en tinieblas
en solo un momento.

¡Nunca estamos solos,
nos miran los muertos!

Carlos Elpoetaartesano

Fundidos y muertos

Sin luz en sus ojos
llorosos y abiertos,
hurgaba su cara
blanca como un lienzo.
El mar, sollozando,
guardaba silencio,
y, al fin, de la alcoba,
mis gritos salieron.

Alumbra en un vaso
la vela en el suelo,
mi pena arrojaba
la cruz en el lecho;
maldita es la sombra
que marca entre intérvalos
a la muerte rígida
de un gélido cuerpo.

Y llega otro día,
para mí, el primero,
que no oigo sus ruidos
ni sale hacia el pueblo.

Me pesa el contraste,
me apena el misterio,
de si entre tinieblas
habrá algún momento
en que estemos solos
fundidos y muertos.

Fabio Jair Avellaneda

Aunque estamos muertos

Mientras que mis ojos,
cerrados o abiertos,
recuerden tu cara
como un bello lienzo,
el ir sollozando
esconde el silencio
que queda en la alcoba
sin los que salieron.

El hielo del vaso
empapaba el suelo,
triste me arrojaba
desnuda en el lecho.
Recordé tu sombra,
llorando a intervalos,
mi figura rígida
añora tu cuerpo.

Y, rayando el día,
intento primero
encontrar tus ruidos
que absorbió mi pueblo.
Sin luz ni contraste,
resulta un misterio
que anhela tinieblas
y nos da un momento.

Nunca estamos solos
aunque estemos muertos.

Amelia Jacobo

El adiós

Esos bellos ojos
tenías abiertos
y en tu tersa cara
pusieron un lienzo,
partí sollozando,
no quise silencio,
fuera de la alcoba
mis miedos salieron.

Agua desde un vaso
derramé en el suelo,
la luna arrojaba
su luz hasta el lecho;
una oscura sombra
que cubría a intérvalos
la figura rígida,
de tu inerte cuerpo.

Y llegó aquel día
de lluvia primero,
alboroto y ruidos;
partimos al pueblo.
Advertí el contraste
de ocaso y misterio,
de llama y tinieblas,
que dura un momento.

Nos dejaste solos,
quedaste entre muertos.

Mayka Fe, 12-4-2017

Despedida

Tenía los ojos
muy negros y abiertos,
la barba en su cara
parecía un lienzo;
me vio sollozando,
dolía el silencio,
helaba la alcoba,
sus odios salieron.

Con rabia, mi vaso
rompí en aquel suelo,
su adiós me arrojaba
lejos de su lecho;
convertida en sombra
mi luz en intérvalos,
me volvió una rígida
noción de mi cuerpo.

La noche era día,
el fin, lo primero,
mi cabeza y rüidos…
¡yo, que fui su pueblo!
Vil era el contraste
y quedó en misterio,
me dejó en tinieblas…,
¡maldito momento!

Mis anhelos solos,
nuestros sueños muertos.

Helena Restrepo

Amanecer

Sus azules ojos
al amor abiertos,
la tez de su cara
de impoluto lienzo
piden sollozando
en mudo silencio
que cierren la alcoba,
pues todos salieron.

En su mano, un vaso;
un frasco, en el suelo,
y ella se arrojaba
llorando en el lecho.
No es ya ni su sombra,
ama sin intérvalos
y se queda rígida,
sin pasión su cuerpo.

Así hasta que un día
con el sol primero,
sin apenas ruidos,
se marchó del pueblo.
Fue tal el contraste,
tan grande el misterio....
Dejó las tinieblas,
llegó su momento:

El sol y ella solos.
Lo demás son muertos.

Jesús Gutiérrez

Desesperación

Percibo tus ojos
cual cielos abiertos,
la piel que en tu cara
de seda es un lienzo;
así sollozando
de amor en silencio,
sé que de la alcoba
tus fuegos salieron
derramando el vaso
de amor hacia el suelo.

La luna arrojaba
frialdad en el lecho
vacío sin sombra
que refleja intérvalos
luz gélida y rígida
ausente del cuerpo.

Así, día a día,
escucho primero
tu voz entre ruidos
y voces del pueblo;
mi mente en contraste
se hunde en el misterio
y entra a las tinieblas
a cada momento.

Quedaron muy solos
mis besos…, ya muertos.

Felipe de Jesús Legorreta Levy


Última edición por Artesana el Lun 24 Abr - 8:10, editado 1 vez


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Prosa poética y narrativa LIRAS DEL PARAGUAS

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:56

Paraguas de colores

Las mojadas aceras,
cubiertas por paraguas extendidos,
son urbanas praderas
de campos florecidos
desplegando sus hongos coloridos.

Ella llegó al encuentro
con un tono que yo desconocía...
Siempre ha sido mi centro,
la dicha de mi día,
y hoy no puede su suerte ser la mía.

La magia se esfumó,
volvieron a ser plásticos las flores
al eco de su no.
Sin brillos, sin olores,
sus corolas perdieron los colores.

Artesana, 27-9-15




La sombrilla ausente

La sequía azotaba
a un pueblo que, implorando chaparrones,
ferviente, a Dios oraba
por secos aluviones
con súplicas, plegarias y oraciones.

Varios años pasaron,
y la lluvia brillaba por su ausencia.
Cura y pastor clamaron:
-¡Padre nuestro, clemencia!
-Rezaron -dijo Dios- con insistencia,

mas lo han hecho sin fe;
que, aun siendo diminuta cual semillas
de orquídea o de café,
produce maravillas.
Orar con fe es salir con dos sombrillas.

Renata Guitart 9/26/2015




Yo soy la lluvia

Se oyen bajo la lluvia
los arpegios sublimes de la risa,
porque a la niña rubia
el pelo el sol le irisa
y ella abre su sombrilla más que aprisa.

Extiende su paraguas
en mi inmenso caudal de gotas secas,
retoza con mis aguas
mientras no están resecas,
chapotea en mis charcos y hace muecas.

Pues soy el temporal,
perenne, indefectible y sempiterno.
Soy agua de cristal,
fuente del bien eterno
que nutre en el verano o el invierno.

Belén Torres, 9/27/15




Paraguas al viento

Huele a asfalto mojado,
la calle está borracha. Chapotea
la canal del tejado,
gotea que gotea,
con un ritmo creciente que marea.

La lluvia por la calle
a veces es un grato sacrificio,
mas siempre hay un detalle
que nos saca de quicio
si el paraguas reniega de su oficio.

Porque el viento no ceja,
lo pone del derecho y del revés;
el charco los refleja,
cruzan calle a través…,
debajo del paraguas caben tres.

Reyes Ferrándiz, 17/04/2017




El vals del lluvia

Los grises nubarrones
aúpan al trinar las avecillas;
calles y callejones
mojan sus zapatillas
frente a un vals de paraguas y sombrillas.

Un plácido tormento,
un imperio de gotas y alborozo,
se enreda contra el viento,
forma un celeste pozo
con la inclemente paz de su sollozo.

Parasoles en fuga,
torsos viriles cubren a las damas;
y el agua se conjuga
con las sedosas gamas
de un citadino son sin pentagramas.

Mardy Mesén R




En invierno y en verano

Amago de tormenta,
y, desde mi balcón, veo a la gente
que corre y se lamenta
por la lluvia inminente
que deja un turbio brillo en el ambiente.

Es grato a la visión
contemplar los paraguas desplegados
que brindan protección
a tantos implicados
en sucesos casuales no esperados.

Yo prefiero el estío;
sentir como el verano siempre brilla
en su ardiente albedrío.
El sol es maravilla
que intentas derrotar con la sombrilla.

Martha S. Velásquez Velez




El paraguas

El paraguas unía
nuestros cuerpos mojados sin poder,
apenas en su umbría,
cubrirnos, proteger,
del agua triste, amarga, del ayer.

No quise ni podía
huir de aquella magia por temer
de su boca a la mía
al negro amanecer
que luchaba en mi pecho por nacer.

Amé la fantasía,
el sueño, la quimera; fui mujer
que con llanto reía
porque pude vencer
debajo de un paraguas a mi ser.

María García Romero, 29/09/2015




Búscate otra llorona

Llueven lágrimas brunas
en mi rostro, y afuera el aguacero
va formando lagunas;
el aire se alza fiero
ya no abre mi paraguas cuando quiero.

Me dejaste solita
en la puerta, la lluvia torrencial
mis lágrimas imita,
un paraguas virtual
solo sirve si es ornamental.

Hoy te ha llevado el viento
y te arrancó el cetro y la corona,
me reí, no lo miento
al rasgarse la lona,
tu paraguas que cubra a otra llorona.

Princesa Esmeralda.




Mi paraguas

Se olvida del reposo,
y, oportuno, con gran delicadeza,
mi paraguas hermoso
me cubre la cabeza
y expande sus varillas con destreza.

En los días de lluvia,
se convierte en mi amigo inseparable
y, si acaso diluvia,
su puño ya entrañable
se acopla entre mis manos, manejable.

Jamás fuera lo olvido,
pliego bien su capota colorida,
lo llevo bien prendido
y tendrá larga vida
por llevarme a su sombra protegida.

Chelo Álvarez, 26/9/2015




Cobijada en mi paraguas

Me gusta pasear
si el día está lluvioso y bien nublado;
en la lluvia llorar
con sonido callado,
bajo el paraguas negro y azulado.

Me siento cobijada
dentro de mi paraguas, protegida
de la intrusa mirada,
y, mientras, voy sumida
en ese cavilar de fuga o huida.

Soy un alma confusa,
sin sosiego ni calma ni reposo,
que vaga, pobre ilusa,
en el oscuro foso
que da la incertidumbre en lo borroso.

Lola Tenllado, 26-9-2015




El paraguas pequeño

Estuvimos perdidos,
la lluvia resbalaba por tu frente;
y los dos tan unidos,
con amor evidente,
volvimos al contacto con la gente.

Y fuimos sorprendidos,
por un bruno granizo, bruscamente.
Íbamos prevenidos,
con aquel bolso ingente
y un paraguas pequeño, insuficiente.

Ambos, estremecidos,
tiritando de frío y al relente,
corrimos ateridos
a un lugar más caliente
tomando nuestras manos dulcemente.

Mayka Fe (16-4-2017)




Tras los cristales

Estoy tras los cristales
observando el otoño con vestido
de hojarascas triviales
y el ocre desvaído
que reflejan las lluvias que han venido.

Luces multicolores
irradian los paraguas que guarecen
los tímidos amores
de parejas que crecen
en pasiones que no se desvanecen.

Cuánto ven los paraguas
de alegrías secretas y de penas...
llevadas por las aguas
agostadas, serenas
o furiosas. ¡Atadlos con cadenas!

Ana Lechuga Gallego, 16/04/17




Un día de lluvia

La lluvia cae lenta
por las calles, se ve correr la gente,
mi madre se presenta
y me trae un presente,
un hermoso paraguas sugerente.

La sonrisa me gana
y tomo el artefacto haciendo broma
eso hace mi mañana
cuando al norte se asoma
el astro rey sonriente tras la loma.

Mi paraguas yo guardo
en un lugar seguro aunque no lejos
mi hermanito Ricardo
lo lleva a los trebejos
objetos en desuso y chanclos viejos.

Amelia Jacobo, Abril 2017




Lluvia bendita

Eres lluvia bendita,
que limpias y refrescas el ambiente.
La tierra necesita
que llueva plenamente
aunque sufra el evento mucha gente.

La sombrilla, elemento
que protege mi cuerpo en la tormenta,
y en verdad que no miento,
que no me desalienta
cuando un buen aguacero se presenta.

Nos deja un brillo opaco
el sol cuando termina el chaparrón
y al paraguas destaco
por su uso y su razón,
pues cuida bien de mí en cada ocasión.

Argelia Pérez Ruíz 15/4/2017




El paraguas

Que el paraguas se quede;
si la lluvia me encuentra, que me moje
y por mi cuerpo ruede,
que del mal me despoje
y el dolor de mis lágrimas arroje.

Que se lleve mi sal
y me entregue su dulce, que me gusta.
Que al paraguas, leal,
lo abro en causa justa
si un aguacero fuerte a mí me asusta.

Que jamás me proteja
de la seca llovizna que acaricia
y que siempre me deja
en la piel la delicia
del placer de vivir que nos envicia.

Helena Restrepo




Jugando con mi paraguas

Tintinea la lluvia
y se escucha el ¡ploc, ploc! sobre el paraguas,
pero, cuando diluvia
y vuelan las enaguas,
se sienten los ¡chap, chap! sobre las aguas.

Cuando el viento amarillo
me arranca mi paraguas transparente,
un ¡plaf! en el pasillo
lo trae nuevamente
y, entre la lluvia y yo, sirve de puente.

Pongo sobre la tina
del paraguas volteado dos veleros
de papel; la piscina
marea a los viajeros,
dos bachacos que son aventureros.

Fabio Jair Avellaneda




Aquel beso bajo el paraguas añil

Llora el cielo contento
lágrimas dulces, tiernas, juveniles;
gotas con sentimiento
que, cual correveidiles,
me traen de tu paraguas los añiles...

Te recuerdo llegar
bajo la lluvia cálida de abril,
y torpe llegué a dar,
delicado y gentil,
un beso a tu sonrisa de marfil.

Caían dulces aguas
cuando ibas agarrada a mi cintura
bajo el viejo paraguas;
y el beso, por ventura,
las vestía de encanto y de hermosura.

Carlos Elpoetaartesano



El paraguas

Me gusta caminar
esos días de lluvia intermitente;
prendida en tu mirar,
hablamos quedamente,
tú y yo, bajo un paraguas solamente.

El paso acompasado,
tu mirada colgada de la mía;
sobre asfalto mojado,
con mi melancolía,
compartimos verdad y fantasía.

Tarde de chaparrones;
el paraguas, cual bóveda, amoroso,
testigo de emociones,
silente y sigiloso,
nos resguarda del tiempo borrascoso.

Concha Ortega



Viejo paraguas

Guardó un paraguas viejo
en el amplio salón de la templanza,
en frente de un espejo
con marco de confianza
y una luna preñada de añoranza.

Dar sombra a su reflejo,
abrirlo, y ensalzar la semejanza
de su dulzor añejo,
de su fría mudanza...
Quiso secar sus nubes de alabanza.

"Te tengo, mas te alejo",
pensaba y repetía en su antojanza.
"Me cubriste y te dejo,
paraguas sin usanza".
Guardó un paraguas viejo de esperanza.

Ana María Valladolid Juárez


Última edición por Artesana el Miér 26 Abr - 21:28, editado 2 veces


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Prosa poética y narrativa ÚLTIMO VIAJE

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:57

Decidme, muertos

Decidme, porque os convoco
de la eternidad más negra,
criaturas del cementerio,
viajeros de las tinieblas;
decidme, musas infames
de quienes nadie recuerda
porque vuestro aliento insano
solo inspiró rimas muertas;
decidme los esqueletos,
si es que habláis alguna jerga,
mientras recorremos juntos
este camino sin vuelta;
decidme si, en el cruel antro
donde la parca gobierna
sobre las pútridas sombras,
se respeta a los poetas;
si el verbo del escritor
es en las tumbas moneda,
y si se puede comprar
a la muerte con poemas.

Artesana, 1-11-15




Ya es hora

Sube a mi barca, ya es hora;
soy el barquero de Hades.
De los difuntos recientes
guío las sombras errantes
de un lado a otro del río
Aqueronte si el gravamen
lo han puesto bajo sus lenguas
los piadosos familiares;
si no está el argénteo óbolo,
por la orilla han de quedarse
hasta que al pasar cien años
quiera llevarlos de balde.
Por Cocito, Flegetonte,
Lete y Estigia es el viaje
para llegar hasta el Érebo,
donde Cerbero es alcaide
y los tres jueces del Trivium
de Hécate van a juzgarte.
Yo soy Caronte, en mi barca
me llevaré tu cadáver.

Renata Guitart, 8-21-2016




Su último viaje

Como ave de mal agüero
que luce un plumaje blanco,
llegó la muerte a deshora,
bañada de amargo llanto,
oliendo a yodo, mortaja,
esquela y placa de mármol...
"¡Quiero pasar!", me gritó,
y yo sentí un mal presagio.
"¡Traigo enseres para un viaje:
sales, pócimas y bálsamos!"
Al entrar al aposento,
vio a mi esposo agonizando,
y, entre morfinas y oxígeno,
lo mantuvo en un letargo.
Libre lo dejó de angustias
aliviando sus espasmos,
mientras su alma ascendía
en busca de otros espacios…
La enfermera, alba paloma,
me confortó con un salmo.

Belén Torres



Viaje sin retorno

Muchas vidas he vivido
y otras tantas me he inventado,
como un árbol en un cruce
de caminos, solitario
y erguido, meciendo vientos,
atardeceres y pájaros;
sin saber cuándo ni cómo
ni en qué olvidado barranco
las termitas se darán
a mi costa un buen hartazgo.
Otras, me inventé torrente,
arroyo y río, bajando
desde la sierra nevada
hasta las vegas del llano.
Viví verdes primaveras
en serpeantes meandros…
Mis aguas, mansas y oscuras,
arriban a su descanso
donde todo un mar me brinda
sus olas, su azul, su abrazo.

Reyes Ferrándiz, 19/04/17



Entierren mi último verso

Como en un sueño de niebla,
difuminado en lo etéreo,
mi alma, que huye entre las sombras,
le habla al salmódico viento.
Mi pensamiento se empaña
de agonizantes recuerdos
y un paisaje indiferente
mira mis ojos sin cuerpo.
¡Dame mi sangre y mi boca!,
¡dame mi piel y mi gesto!,
y las manos con que, amante,
le acaricié por completo.
Dame, Dios, si así lo quieres,
mi corazón y mis besos,
porque mis venas se ahogan,
sin su amor no quiero el cielo.
Mas, si ahora solo soy ángel
de algún asceta misterio,
quiero que en sus tristes labios
entierren mi último verso.

Mardy Mesén R.




Cuando ya no esté contigo

Cuando ya no esté contigo,
llorarás por el recuerdo
que te dejará mi ausencia;
sentirás cómo el anhelo
a tu corazón desgarra
por tantos afanes muertos.
Partiré dejando un rastro
que, en tu alma, será silencio
con su mística expresión
en tu padecer eterno,
y seré aquella quimera
que floreció en el secreto
de nuestra inefable historia.
Volveré, pasado el tiempo,
tal vez en algún ocaso,
en los suspiros del viento
como dulce melodía
que albergarás en tu pecho,
cuando ya no esté contigo
para compartir tus sueños.

Martha S. Velásquez Vélez



El último viaje

_Vengo, mortal, a buscarte.
_¿Quién eres? Tu voz me suena.
_Buena memoria; me viste
ha diez años; bien recuerdas.
_Cómo olvidarte, si entonces,
que conservaba las fuerzas,
luchamos fiero combate.
_Cierto, y pediste una tregua
que te concedí graciosa;
mas ya se acabó la espera.
_¿Quieres decir que no puedes
cambiar de nuevo la fecha?
_Sabes que no está en mi mano,
que hay reglas, y aunque me duela,
contigo habré de cumplir.
_¿Reglas tú? quisiera verlas.
_No me vaciles, que el tiempo
siempre juega en contra vuestra.
_Dime al menos quién las dicta
_Las dicta NATURALEZA.

Jesús Gutiérrez




Viaje sin retorno

Alguien cortará los hilos
que me aferran a la vida,
y volaré libremente
una madrugada fría.
Dejaré de ver los mares
que tanto me conmovían
y resbalará la lluvia,
cayendo, en fina llovizna
por los cristales desiertos,
como un llanto de ceniza.
Seguirán brillando estrellas
en las noches cristalinas,
lágrimas sabor a sal
rodarán por tus mejillas.
Y tú, por la orilla blanca
de aquella playa tranquila,
recogerás caracolas
recordando mi sonrisa.
Quizá una campana suene
con su tristeza infinita.

Concha Ortega, 21/08//2016




Mi alma volará

Nunca estaré preparada
para el viaje más temido,
mas se va acercando el día
de mi último suspiro.
No quiero rosas ni flores,
que ya mi tez será un lirio
y mis manos dos violetas
que, impregnadas de rocío,
alimentarán las malvas
justo al lado de mi nicho.
Sé que mi alma volará
hacia el espacio infinito,
atravesando las nubes
como el gorrión, como el mirlo...
Quiero que me abra las puertas
al final de mi camino
aquel que guarda las llaves
que le entregó Jesucristo.
Seré feliz en el cielo
con Dios Padre y con Dios Hijo.

Chelo Álvarez, 21/8/2016




Mi último viaje

Quiero apurar bien mi copa,
esa que llevo bebiendo
desde que me trajo al mundo
la madre que tanto quiero.
Quiero en mis últimos días
dejar a todos contentos,
despedirme de los míos
y elevar mi vista al cielo.
Sentir que no pasa nada
si se terminó mi sueño,
pues habrá otro más hermoso
al que no hay que tener miedo.
Y sin dudarlo mi esencia
sentirá un placer inmenso,
si siento que en este viaje
descubriré un lugar lleno
de aquellos que añoro mucho
y que encontraré de nuevo.
Recordad que allí os aguardo...,
no me faltéis, ¡os lo ruego!

Lola Tenllado, 19-8-2016




El último viaje llega

Se anuncia una vida nueva,
esperado el nacimiento.
Alegría, parabienes,
existencia, los comienzos.
Infancia, felicidad,
juventud, paso ligero;
utiliza tu vigor,
es el instante perfecto.
Luego te llegan los vástagos,
no dudes, disfruta de ellos;
aprovecha los segundos,
pues todo pasa en un vuelo.
Corre el reloj para todos,
enseguida acaba el tiempo.
Tú no serás diferente,
todo se va repitiendo.
Sufrirán igual tus hijos,
puedes tenerlo por cierto.
El último viaje llega,
mientras tanto..., ¡disfrutemos!

Mayka Fe (21-8-2016)




Fecha marcada

Como las piedras de un río,
que en su corriente te arrastra,
así es la muerte inminente
que, justo al nacer, te marca
y jamás suelta tu mano.
para darte una enseñanza
de total supremacía
que en un tris se vuelve práctica.
Si es tu turno, te contempla,
con su autoridad malsana.
Como hace el gato al ratón,
con sus garras, te acobarda:
puedes pedirle a la muerte,
que te suelte las amarras!;
ruegas que afloje el mecate,
que el maleficio deshaga,
pero el lirismo en sus versos
tiene tu fecha marcada,
y, aunque ahora usa portátil,
nunca avisa y nadie escapa.

Amelia Jacobo, Abril 2017




La hora final

Cuando nos llega la hora,
el final es un suspiro.
Se va el aliento postrero
del último recorrido
para descanso del alma
que busca cruzar el río.
Ya se me apagan las luces
y se termina el camino,
pero me llevo recuerdos
en mi corazón de niño.
Convivieron en mi senda
rosas, espinas y lirios
entre mis tiernos afanes
tejidos a pulso y ritmo,
algunos con telas finas
los otros con pobres hilos
creados bajo el amor
que siempre doy y recibo.
Me voy en calma y en paz
y, a todos, yo los bendigo.

Argelia Pérez Ruíz 18/4/2017




El último viaje

Muchos afanes pasamos
por sostener este juego
al que llamamos “la vida”,
nos aferramos con miedo
por no saber lo que viene
cuando se acaba su tiempo;
¿existe acaso otro mundo?,
¿existen cielo o infierno?
Si esto es todo lo que hay
o si hay algo tras de esto,
será sabio comprender
que es mejor andar ligeros
disfrutando los instantes,
pues nada nos llevaremos.
Y podemos ensayar
morir a cada momento,
entrenando para al fin
desapegarnos del cuerpo
en el viaje obligatorio
al que solo vamos muertos.

Helena Restrepo




Te mueres, porque te mueres

Amar de noche es en vano
porque muerden los claveles;
en un viaje, voy proscrito
sin ángelus en mis sienes.
Soy un hombre irremediable
que llora por sus cadetes,
un peón del ajedrez,
por mi pasado de hereje,
la alondra me tiende el cerco
en torno al alma que asciende.
¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viejo verde,
ya se caen las mochilas
que empiezan a entumecerme!
El cronómetro se rompe
cuando siembran nuevo césped.
Otro viaje y nuevo tul,
de madera las paredes,
la verdadera verdad:
¡te mueres… porque te mueres!

Fabio Jair Avellaneda




Azucenas negras

Pronto vestirán de luto
las tímidas azucenas
y enterraré en el silencio
sin luz mi humana existencia,
que el tiempo fue perfilando
como una escultura griega
con las mímicas exánimes
esculpidas en la piedra
por cinceles de vacío
en mi mármol sin sinergia,
que es de lo gélido el "summum"
y, de la luz, las tinieblas.
Me llevarán en un tren
sin maquinaria ni estelas,
sobre los rieles de polvo
que apagarán mis estrellas;
vestirán a mi escultura
con doce azucenas negras
que se languidecerán
cuando me cubra la tierra.

Princesa Esmeralda




Eterno viaje

Vengo de andar por los años,
paso a paso, instante a instante,
a través de los momentos
me he nutrido con verdades,
y he vomitado mentiras
que me roían la sangre;
vengo de andar por el mundo,
tras sus destellos fugaces...
Mas me esperan otras tierras
allende todos los mares,
donde el tiempo se ha fugado
llevando tras sí los males,
donde el amor amamanta
y sacia su leche el hambre...
Me voy desnudo de todo,
sin vehículo ni nave,
atrás se quedan las huellas
y los senderos del aire;
me voy ligero y tranquilo,
sin agenda ni equipaje...

Carlos Elpoetaartesano




El último viaje

Que sea mi cuerpo escombros,
huellas sin ninguna prueba,
restos irreconocibles,
miseria y solo miseria.
Que nadie me llore nunca,
que mi recuerdo les mienta;
no quiero flores ni lápida
ni una simple y triste esquela.
Solo cenizas, silencio,
y volver a mi dehesa.
La muerte no me intimida,
Átropos tiene tijeras,
mis ojos miran de frente
a sus ojos, que no cierra.
Vendrá a cortarme los hilos
porque nada la amedrenta.
Amo vivir la locura
del sueño de los poetas,
pero no le tengo miedo,
yo soy una rosa negra.

Mar García Romero, 18/04/2017




Último suspiro

Ya una camina pensando
que queda poco camino
para acabar la aventura
de la vida y su castigo.
La sangre se torna fría;
el corazón, abanico;
los ojos, cristal de acero
y los huesos, laberinto.
Prepararse no es posible,
es un viaje de vacío
donde la nada desciende
sin el coraje preciso.
Vamos restando la resta
con lo que ya ayer vivimos;
vamos dejando los sueños
en el umbral del abismo.
Cuánto cuesta dejar todo
en un silencio de libro,
y que se apague la luz
con mi último suspiro.

Ana Maria Valladolid Juárez


Última edición por Artesana el Lun 24 Abr - 21:16, editado 1 vez


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Prosa poética y narrativa ESPINELA DE AMOR

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 7:58

Amores tortuosos

Esos, los grandes amores
que, rozando el misticismo,
llegan hasta el paroxismo,
más que gusto dan dolores.

Para gozar los favores
del sentimiento amoroso
mágico, alegre y dichoso,
busca un amor placentero,
que el cariño verdadero
no se muestra receloso.

Quien hoy preso es de un te quiero,
mañana, airado y celoso,
querrá ser tu carcelero.

Artesana, 13-2-14


Me reflejé en su mirada.

Me reflejé en su mirada
y en su sentir tan profundo;
no se podía en el mundo
vivir tan enamorada.

Cupido lanzó su espada
con certeza y precisión,
no creí que el corazón
tuviese ese sentimiento.
Todo es ahora tormento
cubierto en desilusión.

Le advertí que el fuerte viento
borraría la pasión
dejándonos sin aliento.

Laura Ojeda


Dos sueños y un destino

Con el fuego del verano,
chispearon nuestros ojos
y brotaron a manojos
caracolas en mi mano.

No lo viste, fuiste piano
que estrenó la melodía
de mi dulce fantasía.
Tu canción fue mi destino,
alegraste mi camino
y aquí sigues todavía.

La vida es sueño divino,
partitura de alegría
de un bolero repentino.

Ana Maria Valladolid



Estrella

Parida por un lucero
nació la más dulce estrella,
y me enamoré de ella
por su música, primero.

No puedo darle un te quiero
porque vive en otro mundo,
entonces yo me confundo
escondiéndome del día,
y el brillo de su alegría
nutre mi amor más profundo.

Me escondo con la agonía
en la que a veces me hundo
por sentir la lejanía.

Helena Restrepo


Lo sabía

Con sus ojos lo negaba,
pero mi alma lo sabía,
me engañaba todo el día
y en la noche me besaba.

En la cama me abrazaba
con su pensamiento ido;
porque su amor es fingido,
se equivocaba de nombre
y los labios de otro hombre
le sacaban un gemido.

Sin que su desliz me asombre,
allí lo dejo dormido
y busco quien me descombre.

Fabio Jair Avellaneda


En la verde primavera

En la verde primavera
con sus flores y su juego,
en ese embrujo de fuego,
me quemé viva en su hoguera.

Ya nunca fui la que era,
una inocente mujer,
pues las cosas del querer
transforman nuestros sentidos;
los dos fuimos bendecidos,
aunque nos tocó perder.

Éstos amores temidos,
!si yo volviera a nacer...!,
serían los más queridos.

Mar García Romero


Amor eterno

Yo te juré amor eterno
un ayer de cielo azul
bajo un inmenso abedul
y allí termino el invierno.

La calidez del averno
se respiraba en el nido
no habiendo nada prohibido
en nuestra unión inmortal,
y es que más de lo normal
siempre nos hemos querido.

Lo que no conté al final
es que ahora ya te has ido,
porque eso me da igual.

Lágrima azul


¿Lo pensabas?

¿Lo pensabas? Yo tenía
que estar las noches en vela
como faro o centinela
de un amor que no sentía.

¿Pensabas que no estaría
dispuesta a olvidar agravios
y a perdonar sin resabios
tu falta de galanura?
Mira, pasó mi locura
y vuelo sin astrolabios.

Hoy surco otra singladura,
guardando, cauta, mis labios
de tu acechanza y captura.

Concha Ortega

Historia de un amor

Ebrios de amor y embeleso,
bebimos los dos de hinojos
del néctar de nuestros ojos
y el fuego del primer beso.

Lo supe, se quedó preso
de mis mieles y mis sales
cuando fuertes vendavales
de locuras y delirios
formaban intensos cirios
en su mundo de cristales.

Le hice olvidar los martirios
que incrementaban sus males,
y florecimos cual lirios.

Belén Torres


Historia de amor

Lo ví una vez y, al momento,
no me gustaron sus ojos,
su risa o sus labios rojos...,
porque él era un esperpento.

Por voz tenía un lamento
más triste que un alma en pena;
por cabello, una melena
como un jardín deslucido,
mas allí mi amor su nido
hizo con la luna llena.

Me enamoró el buen latido
de un corazón de azucena
porque me flechó Cupido.

Renata Guitart 4/22/2017


Lo amé
.
Su fuego agitó el deseo
bajo el verano furioso
cuando un febrero sedoso
nos dio su azul parpadeo.

Vencido en el apogeo
de amor, se ató junto al mío
su cálido escalofrío
para hacer un nuevo canto,
entre un paisaje de encanto
a las orillas de un río.

¡Lo amé y nunca supo cuánto!
De ayer se tiñe mi estío,
de un sol bermejo…, amaranto.

Mardy Mesén Rodríguez


El sueño que te sueña

Míralo, mi sueño flota,
“ícaro” de luz y plumas,
y, entre azuladas espumas,
contigo sueña, gaviota.

Mas, si te alejas, explota
con fiebre de escalofrío,
y busca en el mar bravío
remedio a su desconsuelo,
náufrago como el anhelo
de este loco desvarío.

Eres paz y eres desvelo
del triste corazón mío,
que intenta seguir tu vuelo.

Reyes Ferrándiz

Nuestro aniversario

Hoy es trece de febrero
y, bajo el signo de acuario,
otro nuevo aniversario
está ahora en el sendero.

Es mi orgullo muy sincero
por ser parte de tu vida,
y confieso conmovida
que no cambio mi ventura,
porque es divina locura
esta dicha concebida.
Junto a ti vivo segura.

Sé, y lo digo convencida,
que este amor nos transfigura.

Martha Velazquez Velez



Días de miel y de rosas

Ella tuvo aquel amor
en el momento adecuado,
como siempre hubo soñado,
y se entregó sin temor.

A él se abrió como una flor;
alegrando su existencia
con la cordura y prudencia
de las primeras pasiones,
que atrapan los corazones
y dominan la impaciencia.

No quiso atender razones,
y le ofreció su inocencia
con anhelos e ilusiones.

Mayka Fe (22-4-2017)


Volver a empezar

Con su sentir me engañaba,
con sus besos me fingía,
así, en la eterna falsía,
a mi alma enamoraba.

Mas, nunca se imaginaba
que el telón iba a caer,
y, por mi buen entender,
hoy desperté de este sueño
como mascota sin dueño,
como suéter sin tejer.

Aunque mi mundo es pequeño,
si al odio puedo vencer,
pinto un futuro halagüeño.

Amelia Jacobo, Abril 2017



Roja flama

Eres mi luna y mi aliento;
eres río, eres vertiente;
contenido y continente,
mi alegría y mi portento.

Por allá, entre nube y viento,
eres fuego que me quema;
para mí eres el poema
con una perfecta rima,
porque tu piel me sublima
con esa llama suprema.

Es tu amor flama que anima
al frenesí como emblema
y me conduce a la cima.

Argelia Pérez Ruíz, 21/4/2017



Qué es amor

Eso tú te lo preguntas
cuando evocas que te amaba,
y que sólo amor te daba
siempre con las almas juntas.

Nuestras miradas conjuntas
se fundían en lo eterno,
y ese cariño tan tierno
perduró en la lejanía.
Te recuerdo cada día;
mi vida está en un invierno.

Eso es amor, no es falsía;
sus caricias de galerno
subsistirán en la umbría.

Ana Lechuga Gallego 23/04/2017


Amor a primera vista

Creo que fueron sus ojos
lo que me prendó de ella,
o quizás fuera la estrella
que brilla en sus labios rojos.

Abrió todos los cerrojos
desde el día que la vi,
y al hacerlo descubrí
que puede ser una pista
si un corazón te conquista
y el cariño dice sí.

A veces es imprevista
la magia del frenesí;
amor a primera vista.

Carlos Elpoetaartesano


Vino añejo

Lo conocí en primavera,
allá por el mes de abril;
era apuesto y tan gentil
como quisiera cualquiera.

Yo, con mi falda ligera
sútil, suave y vaporosa,
volé cual la mariposa
dispuesta a libar la miel
del más hermoso clavel
y lo besé presurosa.

Mi amor es dulce aguamiel,
no es vinagre de uva añosa,
que es añejo moscatel.

Chelo Álvarez



El amor es como un río

Lo sentimos como un río,
corre loca su corriente,
y, al llegar a la vertiente,
a veces llega vacío.

Es el amor desvarío
que nos permite soñar
si queremos alcanzar
la felicidad completa;
esa es siempre nuestra meta,
mas no es fácil de lograr.

Es la esperanza secreta
de alguien que sueña en amar
a quien su amor no respeta.

Lola Tenllado, 21-4-2017


Era de hielo

Sus abrazos me atraparon
y me quemaba su hielo;
se ennegrecía mi cielo,
sus ojos le delataron.
.
A mis besos los raptaron
sus mentiras convenientes
y sus murmullos silentes,
con pasiones escondidas,
se llevaban abducidas
las caricias diferentes.
.
Fueron hielos homicidas,
absurdos y repelentes,
los que enfriaron las tres vidas.

Princesa Esmeralda.


Última edición por Artesana el Mar 25 Abr - 8:33, editado 2 veces


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Prosa poética y narrativa RETOS PRIMEROS

Mensaje  Artesana el Lun 24 Abr - 8:14

RETOS DEL LIBRO

1. Dama del Armiño, soneto heroico (erotema)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t8068-reto-1-de-linda-esmeralda-dominguez-soneto-heroico-erotema-da-vinci-la-dama-del-armino#top

2. Costumbrismo Chic, soneto de 12 (aliteración)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t8070-reto-2-de-mardy-mesen-soneto-dodecasilabo-aliteracion-tema-costumbrista-libre

3. Ubi sunt, soneto blanco (quiasmo)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t8071-reto-3-de-renata-guitart-soneto-blanco-quiasmo-ubi-sunt#top

4. Verdad o mentira, décima heroica (ironía)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t8072-reto-4-de-belen-torres-romance-heroico-ironia-la-verdad-y-la-mentira

5. La sutileza poética, soneto melódico (metáfora)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t8073-reto-5-de-laura-ojeda-soneto-melodico-puro-metafora-con-sustantivo-la-delicadeza-sutilidad-y-elegancia-poetica#top

6. El ultimo viaje, romance (HAY QUE PONER LA FIGURA)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t7927-reto-de-pepy-vallejo-romance-el-ultimo-viaje


7.GLOSA A BECQUER RIMA LXXIII (GLOSA)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t7594-reto-de-lola-glosando-la-rima-lxxiii-de-becquer-ganado-por1-chelo-2-ana-maria-3-mar

8. SONETOS SIN LA E Y CON LA E (LIPOGRAMA Y DATISMO)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t7343-reto-de-mar-ironia-soneto-sin-la-e-ganado-por-1-maria-2-rosales-y-3-paz

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t7344-reto-de-maria-datismo-soneto-con-la-e-ganado-por-chelo-martha-y-fabio

9. Espinela (CATÁFORA)
http://poesiaartesana.mejorforo.net/t6566-propuesta-poetica-de-ana-valladolid-espinela-ganado-por-mar-g-romero

10. Los paraguas, liras (oxímoron)

http://poesiaartesana.mejorforo.net/t7414-reto-de-conchita-ortega-acaba-el-lunes-oximoron-3-liras-al-paraguas-ganado-por-1-artesana-2-belen-y-3-chelo


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